La Revista Joven más antigua de Cuba

Nuestro Credo




EDICIONES ANTERIORES

Esperamos tus opiniones y sugerencias Contáctenos

 

Estadisticas Gratis

 

 

 
Sección Cultura

 

 

ALAS VIRTUALES

Por Jennifer Piñero Roig

Últimamente un nuevo tipo de individuo comparte nuestros espacios. Posee características peculiares, generalmente es joven y casi siempre se lo ve frente a una computadora. Es aparentemente distraído pero muy agudo en sus análisis; en los pasillos escolares choca hasta con su sombra y se arrincona en las fiestas. Es el nerd. Definir el término sería arriesgado, mas la gran mayoría lo reconoce entre quienes le rodean. Conoce cada secreto de los ordenadores y hacen con ellos cosas tan extrañas como defragmentar el disco duro o reconfigurar el set up.

Pero no son únicamente los nerd quienes emplean la computadora para suplir la mayor parte de sus necesidades. Cada vez más el resto de nosotros se inclina a asumir e implicarse con el mundo virtual dada su eficacia, atractivo y funcionalidad. Se facilitan los procesos en las relaciones y el desarrollo humanos, en la comunicación, en el comercio, en la enseñanza y obviamente, en el arte.

El Net. Art. se concibe específicamente para ser construido y disfrutado virtualmente. Internet es el principal receptáculo. La literatura, aunque más resistente al cambio, ya cuenta con autores que explotan las posibilidades increíbles del hipertexto.

Antes de que Ted Nelson imaginara la pantalla interactiva, algunos escritores experimentaban con el contenido y la forma del lenguaje, intentando romper los códigos de lectura secuencial y cronológica. Rayuela y La vuelta al Día en ochenta Mundos, de Julio Cortázar, El Jardín de los Senderos que se bifurcan, de Borges, se consideran textos anticipadores de la escritura hipertextual. Otros se señalan también como precursores: Finnegan's Wake, de Joyce, Pale Fire, de Nabokob, El Castillo de los destinos cruzados o Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino y Tristram Shandy, de Lawrence Sterne. Son obras que destacan por su estructura narrativa distinta, por ofrecer un modo de lectura no secuencial. En Tristram Shandy, Sterne narra la vida de un personaje del siglo XVIII, para ello entrecruzan historias, interpola digresiones y referencias a otros autores en forma incluso de fragmentos textuales.

Aunque especulativo, resulta tentador imaginar cómo se habrían apropiado estos escritores de las tecnologías actuales y cuánto hubieran influido en sus obras.

El hipertexto, entendido muy sencillamente en su definición cibernética como «un texto en forma digital con múltiples enlaces a otros textos», propicia a la literatura hacer uso de las posibilidades del ordenador tanto para interactuar con el lector como para generar sentido, en ocasiones, varios sentidos diferentes. Implica por tanto una nueva forma de narrar, no solo en lo concerniente a los autores sino también al público.
 
El autor puede brindar una historia con más de una interpretación, con varios finales o para ser leída fragmentariamente. Puede lanzar un inicio para que otros lo completen, como lo hizo una promotora argentina en junio de 2005. Entonces convocaba a un proyecto «literario interactivo en el que confluyan narraciones de autores reconocidos y otros amateurs». Es ya de por sí una proposición interesante, y continuaba con que «semanalmente, los responsables de página publican un comienzo de cuento o novela para que los usuarios continúen según su imaginación. De esta manera, un fin no anulará el otro, sino que cada comienzo se ramificará en tantos finales como los usuarios deseen».

Sin embargo, intentos parecidos se registran en los anales de la Historia literaria. El Detection Club de Londres, presidido por Chesterton y Dorothy Sayers, publicó El almirante flotante, novela escrita por 12 autores y considerada entre las primeras del género policial. En Cuba, el Grupo Minorista creó Fantoches 1926, escrita entre 11 intelectuales de la época y publicada por entregas en la revista Social.

Pero lo verdaderamente novedoso en cuanto al hipertexto es que el autor puede programar su escrito para variar cada vez que se active algún enlace: la historia se puede sintetizar, agrandar o detallar, puede cambiar el orden de sus oraciones para adquirir otro(s) sentido(s) pero sin perder coherencia; puede, además, acudir a los recursos multimediáticos, interactuar con sonidos, animaciones, texturas, tipografías distintas. Nuria Vouillamoz explica que «el escritor debe saber entablar el diálogo entre técnica y literatura, debe resolver cuestiones técnicas tales como el tipo de recurso informático y el tipo de interfaz a ofrecer la obra para la recepción adecuada».

Para algunos, la literatura hipertextual es el verdadero espacio democrático. El lector tiene la posibilidad de elegir la ruta en que continuará su lectura. Se convierte incluso en coautor porque más que nunca el proceso se verifica cuando él entra a jugar su rol.
 
Direcciones WEB donde se produce literatura digital:

www.esquina13.co.nr

www.eldiletante.co.nr

Recomienda esta página a un amigo

 


Portada
© Alma Mater 2007

Subir


 

 

Actualizada: 16 de octubre/2007

Informaciones sobre los cinco heroes año 2007

Sitio de granma sobre los cinco héroes
Sitio de granma sobre los cinco héroes


Enlace