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LA PELOTA PICA Y SE EXTIENDE

Por Joel García  

El juego se puso duro en las sesiones de trabajo del Congreso. Dada la excelente preparación física previa, se desprendía un marcador bien cerrado, incluso con peligro de llegar a extrainning. Por eso nadie se asombró cuando un delegado definió el futuro del deporte universitario: «la pelota pica y se extiende». Y aquí están algunas de las razones del batazo. 

Las relaciones entre el Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) deben fortalecerse para lograr estudiantes más integrales y capacitados.

Para tales empeños se necesitará inexorablemente de una inyección material para alcanzar más y mejor bibliografía, un número superior de computadoras para los centros, mobiliario y transporte, entre otros recursos. Al César lo que es del César. A la par tiene que llegar un mayor compromiso de los estudiantes con su entorno desde el primer año, a partir de la asignación de tareas concretas, cuya expresión pudiera estar en la recreación y el deporte de muchas escuelas, comunidades y centros laborales de todo el país. 

Las fuentes de ingreso a las Facultades de Cultura.

El todavía sobreviviente cartelito de ser la «última carta de la baraja» entre muchas opciones universitarias de estudios debe ser enterrado para siempre. En el ingreso debe primar como hermanas inseparables las consabidas aptitud y actitud, con el supuesto abanico de posibilidades que implica. Pero cada año la preocupación debe ser mejorar la calidad sin descuidar la cantidad, pues en ellos descansa también el futuro del deporte cubano, y sobre todo, la tradición de que detrás de un buen deportista hay un sistema de formación único en el mundo. 

El sistema competitivo del deporte universitario no está acorde con las transformaciones de la Educación Superior.

Dialéctica pura. Urge afianzar dentro del sistema las nuevas sedes universitarias municipales, rediseñar los modelos de eventos desde la base hasta las esperadas Universiadas y finalmente no excluir ni privilegiar a nadie de esa pirámide por el dañino espíritu de igualitarismo. Deben florecer las iniciativas, el ejercicio físico desde la base y desaparecer problemas eternizados por la burocracia —así se planteó con fuerza— como la negativa a la bonificación para el promedio de los resultados en las Universiadas, un Fórum estudiantil o los Festivales de Educación Física a nivel provincial y nacional.

En las Universidades no se está aprovechando el espacio del tiempo libre.

La pérdida de ese espacio repercute en la sociedad. ¿No sería mejor —lo dijo con estas palabras otro delegado— que en lugar de los trabajadores sociales realizar planes recreativos-deportivos lo hicieran los jóvenes de Cultura Física con más conocimientos y preparación? ¿Por qué no ocupar el tiempo libre con el fomento del ajedrez, de carreras de orientación, de juegos de mesa, de competencias entre grupos y hasta entre facultades cercanas, de maratones recreativos, en lo que se rescaten el salto a la suiza, la tracción de soga, o simplemente las carreras en saco o zancos. 

El Contingente Piti Fajardo no es el movimiento de vanguardia que en un principio se concibió.

La propuesta salió sin ambages: «tareas concretas para este contingente», creado para cubrir un déficit de profesores en las lomas cubanas y que hoy necesita nuevas dimensiones, dentro del país e incluso en el exterior si así lo decide la Revolución. Ejemplos sobran para ilustrar que cuando se le han dado tareas han cumplido bien, aunque nadie explica por qué no le dan más. Cantera de cuadros para la organización universitaria y para la propia Juventud Comunista, los integrantes de esta fuerza de vanguardia, andan inmersos en la revitalización y el oxígeno que toda agrupación requiere para sobrevivir y crecer de los errores. 

El juego no concluyó. Sin cuadrangulares ni pitcheo espectacular la definición estuvo ahí, en la próxima entrada, esa que comenzó desde mucho antes de haber sido lanzada la primera bola del Congreso. Por eso el periodista tomó notas para contribuir con sus palabras —nunca con oportunismo— a que el futuro del deporte universitario sea como lo definió aquel delegado en el terreno de las ideas: «una pelota que pica y se extiende».


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Actualizada: 19 de enero/2007