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Sección Deporte

 

 

VIAJE POR UN CARIBE

Por Jorge Sariol
Fotos: Abel Ernesto y archivo

Sergio Chan Capote

Es el «ex atleta Caribe» más viejo y, siguiendo una tradición, de vez en vez acude a los actos en los que regularmente participan quienes han sido atletas de la Universidad de La Habana.

«Hay muchos, algunos todavía jóvenes y trabajando, como Jaime Crombet y Raúl Mazorra» —dice Sergio Chan Capote, quien pronto va a cumplir 94 años—, «hay otros, menos jóvenes, como Pedro Miret y Sergio del Valle. A las celebraciones invitan también a glorias deportivas y campeones olímpicos como Alberto Juantorena y Javier Sotomayor, a quien en una ceremonia en el 2000 le entregué una antorcha».

El anciano vive en el barrio de Cayo Hueso, en el municipio de Centro Habana, y siendo hijo de cantonés con cubana hija de chino, increíblemente en su casa no se advierte la más mínima atmósfera asiática, salvo un almanaque en cromo dorado, de la República Popular China. Pudo haber sido un popular «médico chino»… de haber terminado la carrera, donde entró en 1937: «eran muy pocos estudiando Derecho; en Medicina creo que yo era el único chino, y dejé los estudios en cuarto año, ya como interno en Medicina General;ante el sufrimiento y la muerte, caí en cuenta de que si eso iba a ser mi vida no sería feliz, que lo mío era otra cosa, que no había nacido para eso... No, mis padres no me obligaron, pero mi hermano Mario se había graduado de médico y mi hermana estudiaba Farmacia junto con una prima muy cercana, así que yo estaba rodeado de ese ambiente, sin darme cuenta de que lo mío era el deporte y la organización».

Y deportista y Caribe fue Chan desde el 37, como «deportista y Caribe» es hoy cuando camina las 20 cuadras —ida y vuelta— para ir cada día a almorzar a la sociedad Min Chih Tang en el barrio chino de la calle Zanja…

¡¿QUIÉN VIVE?… ¿QUIÉN VA?!

Atletas Caribe

Los «atletas Caribe» han sido casi una institución dentro del movimiento deportivo cubano, desde que el 16 de enero de 1922, Julio Antonio Mella creara la Comisión Atlética Universitaria (CAU); entonces eran conocidos como «Chichijós», pero desde las primeras reuniones del CAU surgió el nombre de Caribe —llamaban piratas a quienes siendo de la universidad preferían jugar con los clubes aristocráticos de la ciudad—, y con el tiempo la agrupación tomó fuerza y comenzaron a entregar años más tarde un anillo «Caribe» a los universitarios más destacados en el deporte.

Julio Antonio Mella encabeza una lista de honor, pero una relación —larga y tendida— incluiría entre los primeros a José (Pepe) Barrientos, y con el decursar a Fructuoso Rodríguez, Manuel Fortún, Manuel (Piti) Fajardo, Pedro Pérez Dueñas, Tomás Herrera, y algunos ilustres extranjeros como el presidente de Angola José Eduardo Dos Santos.

Bajo el grito de guerra de ¡¿Quién vive?… ¡Caribe!... ¿Quién va?... ¡Universidad!, por décadas se ha sustentado una identidad más allá de lo deportivo.

…Así que en el deporte universitario, Sergio Chan tuvo momentos de gloria. «Chinito de bolsillo» y «El pequeño gigante» le decían por su actuación de pívot en el equipo de baloncesto de la Facultad de Medicina, «aunque también fui suplente del timonel en remos. Las prácticas eran en La Chorrera, y Pepe Barrientos fue un tiempo instructor de esa disciplina por aquella época. Siempre había practicado deportes desde pequeño. En Cárdenas, donde nací —el 10 de agosto de 1913—, estaba metido en cuanto lugar se jugara baloncesto, pues allí siempre hubo tradición de ese deporte.

En la universidad practicábamos en un terreno situado más o menos donde está hoy el comedor universitario y la piscina. Ese terreno de baloncesto fue el primero de los que tuvo en Cuba las medidas oficiales».

En virtud de la comisión fundada por Mella, la universidad consiguió que muchos de los avances del deporte contemporáneo se aplicaran para los atletas universitarios y mejorar notablemente sus potencialidades; en las actividades proestadio la CAU logró una de las más grandes acciones, coronadas el 15 de marzo del 22 con la inauguración «simbólica» de las obras. El rector Carlos de la Torre, después de un acto en el Aula Magna donde premiaban atletas, fue hasta los terrenos designados y «dio» golpes con un pico en las duras piedras. Ya en el 27 estaba la pista de atletismo —Pepe Barrientos se daría a conocer sobre ella como «El relámpago Caribe», además de los campos de fútbol y pelota, y parte del graderío.

El Diario de la Marina escribía en la tarde del 3 de marzo de 1828: Los Caribe iniciarán esta tarde la temporada de track y de field con buenas competencias. Ese mismo año fue la primera de cross-country gracias a la gestión de la CAU y la Unión Atlética Amateurs de Cuba (UAAC).

En aquellos años era ya legendario Chiqui Jay, de nombre Félix Acosta Almagro, quien desde los tiempos de Mella —siendo un adolescente— se encargaba de cuidar la ropa de los universitarios, y años después se convirtió en masajista y entrenador. Era también la época de Los Manicatos—palabra de origen caribe y que significa «esforzado»—, organización que agrupaba a varios estudiantes —mayoría remeros— para luchar por la reforma universitaria y otras vindicaciones universitarias.

EN PRINCIPIO FUE EL VERBO…

Cierto es que el movimiento deportivo universitario cubano comenzó en 1842, con los intentos por establecer de manera obligatoria la práctica de la esgrima entre los estudiantes de leyes de la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana. Entonces el rector, el padre Remigio Cernadas, insistía en que un letrado con actuación en leyes de dimensión pública, debía estar preparado en las artes marciales para enfrentar a enemigos —más que adversarios— en tiempos en que los duelos eran cosa común. Esgrimistas famosos fueron Sanguily y Agramonte, dos de los muchos patriotas que se lanzaron a la Guerra de Independencia y estudiaron en la Universidad de La Habana.

Se afirma que en 1905 nació la primera organización deportiva universitaria: la Asociación Atlética; poco después la universidad participaba en la mayoría de los campeonatos de aficionados de entonces, ganando en atletismo y en pelota. Luego fueron las regatas —1909— que antes del 1921 entrenaban en el Almendares cerca del puente móvil de los tranvías, pero a partir del 22 y hasta el 41 tuvieron como sede La Chorrera para guardar botes y canoas.

«El estadio lo mejoraron después, en el 32 ya con categoría atlético amateurs» —afirma hoy Chan—, «así que cuando yo entré en la universidad, el movimiento deportivo era fuerte. Claro, conocí a algunos “piratas” que se iban a jugar con clubes porque no cabían ya en los equipos de las facultades.

Condecoraciones

«Yo mismo, en una época en que cerraron la universidad me fui al Club de Jóvenes Cristianos —estaba en Egido y Apodaca—, en el municipio Habana Vieja, zona conocida hoy por el Centro Histórico de la ciudad, que era de los presbiterianos y uno de los directivos de deportes era el manager del Instituto de La Habana. A través de él, para no perder la forma, iba al instituto que ya tenía un tabloncillo de madera, donde recuerdo se guardaban, de vez en vez, petardos y propaganda revolucionaria.

«Al deporte estuve ligado siempre: 20 años en el Mariel, como instructor —soy hijo ilustre del Mariel—, y en el año 40 fui comisionado de deportes en Pinar del Río. Organicé seis maratones desde esa provincia hasta La Habana para las celebraciones del nacimiento de Martí».

Sergio Chan Capote atesora unas cuantas condecoraciones y reconocimientos nacionales: «…ahora es cuando yo descubro la cantidad de cosas que he hecho. Cuando era joven me parecía normal».

 

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Actualizada: 6 de julio/2007

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