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II JUEGOS DEL ALBA: TRIUNFO DE AMÉRICA
Por Joel García
Poco menos de un mes nos separa de la clausura de los II Juegos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), justa nacida al calor de los proyectos integracionistas entre Cuba y Venezuela, país este último que acogió la edición por espacio de dos semanas, en nueve estados.
Según informaron los organizadores, las cifras finales estuvieron por encima de 5 mil atletas de 30 países, con las mayores comitivas, además de los anfitriones, para Cuba, Chile, Panamá y Nicaragua, en tanto dos países europeos, España y Rusia, asistieron con pequeñas representaciones, pendientes de la confrontación necesaria con esta parte del planeta.
Sin embargo, lo más importante del certamen no fueron los casi 570 títulos disputados, ni las altas cifras de asistencia, sino la posibilidad de haber tenido otro espacio de confraternidad, cariño y amistad para los atletas de la región caribeña. Sin dudas, una antesala de lujo para los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en julio.
LOS NÚMEROS DE CUBA
Aunque la inscripción oficial de Cuba no se hizo hasta los primeros días de abril —la lid comenzó el 27 de mayo—, la mayor parte de nuestros preseleccionados para Río de Janeiro (75.5 %) estuvieron en la cita venezolana, a la par que muchas figuras juveniles se probaron por vez primera en una cita multideportiva internacional.
La cantidad de disciplinas convocadas jugó una mala pasada a Cuba en el medallero final —se sabía de antemano al estudiar el calendario—, pues en más de 70 discusiones de títulos no tomaron parte los cubanos al ser disciplinas propias del país, entre ellas bola criolla, kempo, escalamiento y sambo, por solo mencionar algunas.
No obstante, los cubanos se midieron en 268 pruebas de las concertadas para la justa continental de Río de Janeiro. Dos especialidades en el atletismo tuvieron relieve mundial y enfatizaron la calidad de estos encuentros. El salto alto con Víctor Moya (2.31) y el triple salto gracias a las marcas de Osniel Tosca (17,52 metros) y Yargelis Savigne (14.99).
Dentro de las insatisfacciones mayores para la delegación nacional quedaron el segundo lugar del béisbol y el tercero de las damas en el voleibol de sala. Dirigidos con acierto por Ermidelio Urrutia, los peloteros tropezaron con Panamá en el noveno capítulo del primer juego y ahí mismo perdieron la corona; mientras a las voleibolistas, categoría sub 18, les faltó garra para triunfar en los partidos decisivos.
Entre los más destacados no puede olvidarse la cosecha de seis oros de Juan Carlos Stevens, en tiro con arco —máximo ganador de los Juegos— la precisión de nuestros noveles clavadistas, quienes desbancaron del lugar de honor a la principal escuadra venezolana; así como la demostración incuestionable de la gimnasia artística, encabezados por Gerardo Medina con siete preseas, cuatro de ellas doradas.
Los pesistas, esgrimistas y canoístas alcanzaron también resultados de nivel continental, sobre todo los forzudos. Una cuota de atracción dejaron los luchadores libres, a quienes no le marcaron ningún punto en contra; mientras sus colegas de la grecorromana volvieron a sucumbir —tal y como sucedió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias— en varias divisiones con los representantes del área.
Los Segundos Juegos del ALBA finalizaron con una simultánea gigante y un gran abrazo entre nuestros deportistas y colaboradores internacionalistas con el pueblo venezolano. La cita del ALBA seguirá siendo la luz para muchos pueblos. En el 2009 regresará a Cuba por segunda ocasión. Desde ya ¡sigamos defendiéndola!
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