|
CUENTA REGRESIVA
Por Carlos E. Morales
Fotos: Internet
La cuenta regresiva para el inicio de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 comenzó ya, cuando a menos de 500 días del comienzo de la lid estival se intensifica el ajetreo y el ritmo constructivo en torno a las sedes de las competencias.
De hecho, la presentación de las medallas olímpicas de oro, plata y bronce —con una emblemática piedra de jade incrustada, acorde a la tradición china— son un hito en la recta final hasta la magna cita deportiva del orbe.
La agencia de noticias Prensa Latina reporta que la avenida de Beichen Lu, adentrada en el norteño Parque Olímpico, ya puede ser transitada, teniendo a la derecha la impresionante vista del peculiar Estadio Olímpico: el célebre «Nido de Pájaro».
Con su original arquitectura, el «Nido» se yergue como principal símbolo de los Juegos, junto al cercano y también singular «Cubo de Agua», complejo de piscinas de paredes translúcidas con burbujas azules.
Tales instalaciones pasmaron incluso al presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jacques Rogge, que las consideró «las mejores nunca vistas en estas citas cuatrienales».
El actual hormiguero de trabajadores obedece al interés nacional de evaluar las instalaciones en unas 40 competencias deportivas previas, para corregir cualquier posible defecto.
Así de minuciosa es la preparación de esta Olimpíada, cuyo Comité Organizador asegura que su costo operativo no rebasará los dos mil 400 millones de dólares, monto final de Atenas 2004.
Sin embargo, la lid helénica no incluyó las grandiosas obras que se construyen en la capital china, relacionadas de una forma u otra con la cita deportiva mundial, solo en el propósito de celebrar unos Juegos Olímpicos Verdes o ecológicos, la ciudad dedica unos 12 mil 500 millones de dólares a plantar árboles y a trasladar industrias contaminantes.
Beijing eliminó además unos 30 mil taxis y tres mil 900 ómnibus que polucionaban la urbe, y los sustituyó por otros nuevos.
Encima, la ciudad acelera obras emblemáticas como el nuevo Teatro Nacional, semejante a una gigantesca gota de agua caída desde el mundo de los Cíclopes, o el vanguardista edificio que servirá de nueva sede a la Televisión Central de China.
Los obreros también se afanan en tres nuevas líneas de ferrocarril subterráneo que se añadirán a las ya existentes, para facilitar la circulación y aliviar los atascos, un mal cotidiano de Beijing.
Además, unos cien mil voluntarios trabajarán en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos para recibir a deportistas y visitantes con lo que no pueden brindar las instalaciones: el calor humano.
|