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4 de abril
SENTIDO EN SU CONTEXTO
Por Hilario Rosete Silva
Fotos: Abel Ernesto
Con la parábola el poeta ve
lo que hay detrás de las esquinas
y en la espalda de las estrellas
León Felipe
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El ingeniero Hernández-Baquero (Santiago de Cuba, 1941), vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular desde 1993 y miembro del Comité Central del Partido desde 1975, nos concedió la entrevista para el primer jueves de febrero de 2007.
Luego su secretaria nos transmitió la necesidad del otrora presidente de la FEU, por un lado, y secretario general de la UJC, por otro, de la Universidad de La Habana (UH), todo en 1965, de posponer la cita para la semana entrante.
«Les estoy esperando desde las once y media, y deberé ocuparme de otro asunto a la una menos cuarto de la tarde; llegaron con media hora de retraso; les quedan 45 minutos», nos echó un responso, entrando en el pequeño salón de protocolo del segundo piso del edificio, el que luego sería, entre febrero de 1966 y octubre de 1972, primer secretario del Comité Nacional de la UJC, y que a partir de 1968 y hasta el propio octubre del 72 ocuparía, simultáneamente, la jefatura de la Columna Juvenil del Centenario.
«Somos los únicos responsables de la tardanza», admitimos la falta, «y le proponemos hacer la entrevista sin duda en ese tiempo, pero con toda la calma del mundo.»
El convite, más hijo de la intuición que de la razón, hizo efecto. Jaime Crombet, que antes de la nueva división político administrativa del país también se desempeñaría como primer secretario de la UJC de la antigua provincia de La Habana (durante los primeros 45 días de 1966) y como segundo del Comité Provincial del PCC del viejo Camagüey (1972-1975), se arrellanó en el sillón de mimbre, apoyó los codos en los brazos del asiento y sin plena conciencia de lo que con él sucedía, nos entregó su espíritu.
«¿Dónde estaría usted el 30 de marzo del 62?»
«Cursando el tercer año en la Escuela de Ingeniería Civil de la Facultad de Tecnología de la UH», captó la idea el hoy coronel de la reserva de las FAR: «No fui delegado al I Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) que Osvaldo Dorticós inauguró ese viernes, pero ya era secretario del comité de base de la Escuela. El Congreso concluyó cinco días después en el Latinoamericano con un discurso de Fidel, que a la sazón era el primer secretario de las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas). Tres años más, siendo ya presidente de la FEU de la UH, me elegirían, además, secretario general de la UJC de la Colina. Pero el hecho es que aquel miércoles 4 de abril de 1962 ¡nació la organización!»
En el año 45 de la epopeya, crece el valor del presente testimonio: a Jaime no solo le tocó encauzar, entre mediados del 67 y marzo del 71, desde la primera secretaría del Comité Nacional de la UJC, la equívoca fusión de la Juventud y la Federación en cada una de las tres universidades existentes en aquel tiempo en el país, sino que debió guiar, desde el mismo cargo, en marzo del 71, el feliz rescate de la FEU en los centros universitarios y el nacimiento, en mayo del propio año, de la primogénita FEU de Cuba.
Ayudados por Jaime exploramos la época con arbitrio de juez, sin caer en la trampa de restringirnos a un único período: si bien vestíamos el traje de los 85 años de Alma Mater y la FEU, también honrábamos los 45 de la Juventud. El material recopilado fue tan rico, y tan voluminoso, que debimos dividirlo en partes. Aquí está la primera.
TERRITORIO Y ACCIDENTES
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¿Quedamos en que por los días del I Congreso de la AJR usted ya era el secretario de su comité de base —y luego del comité de base de la UJC— de Ingeniería Civil?
Ciertamente, y esto responde –acotó Jaime– a que cinco y medio meses antes, el 21 de octubre del 61, conforme a lo convenido en la declaración conjunta FEU-AJR, comenzó la construcción de la Asociación en la UH. A partir de ahí, y sobre todo con el avance del año de 1962, la UH nunca más se parecería a lo que fue, ni siquiera en su «Geografía física». A propósito, la declaración se firmó en el primer aniversario de otro 21 de octubre, el de 1960, día este último en que se produjo la primera Plenaria Nacional de la AJR y se integraron en una sola organización la Juventud Socialista, la Confederación de Estudiantes de la Segunda Enseñanza, la Brigada Juvenil Campesina Frank País, la juventud del 26 de julio, el Directorio Revolucionario 13 de marzo y la AJR. La FEU participó en la Plenaria, y también firmó el acta de integración del movimiento juvenil revolucionario cubano, sin embargo, no dejó de existir como organización.
Sobre la «Geografía física» —le cortamos—, hasta 1956, año del cierre de la UH, ¿cuáles eran y dónde se alzaban las 13 escuelas universitarias?
Agronomía estaba en la Quinta de los Molinos, en las inmediaciones de la hoy conocida como Universidad del CITMA. Arquitectura e Ingeniería ocupaban el inmueble que ahora acoge a la Facultad de Física, frente al Hospital Universitario —Clínico Quirúrgico Calixto García—. Ciencias se ubicaba en el edificio Felipe Poey, sede del Museo de Historia Natural y de la presente Facultad de Matemática y Computación, heredera del Patio de los Laureles. Y Ciencias Comerciales se localizaba en el actual Noyola, cerca del entronque de la calle L con Avenida de la Universidad (renombrada, junto con Jovellar, como 27 de noviembre), donde en marzo del 57 cayera acribillado a balazos José Antonio Echeverría...
Ciencias Sociales y Derecho Público radicaba en el edificio José Martí, hoy casa de la Facultad de Filosofía e Historia.
Y Derecho en el Ignacio Agramonte, de momento blanco de una reparación capital, de cara a la Plaza Cadenas, luego rebautizada con el propio nombre del Mayor. Farmacia se encontraba en el actual Guiteras, frente a la esquina donde Ronda desagua en Neptuno y custodia los restos de Mella. Filosofía y Letras, en el Juan Miguel Dihigo, allá en Zapata, usufructo de la Facultad de Artes y Letras. Medicina, en el antiguo Ángel Arturo Aballí, situado en la calle 25, sede de la Facultad de Biología contemporánea...
SINO DE TECNOLOGÍA
Odontología más tarde cambió su nombre por el de Estomatología.
Y permanece en el cruce de la Avenida de los Presidentes y Carlos III (Salvador Allende). Pedagogía se hallaba en el Enrique José Varona, donde ahora está Educación a Distancia; y Veterinaria, en la intersección de Carlos III e Infanta, hoy sitio popular porque aloja una clínica para animales domésticos. Además de un director y un claustro de profesores, cada escuela tenía su Asociación de Estudiantes, y los presidentes de las asociaciones integraban la dirección de la FEU. Así se estructuraría la Federación en cada universidad, la UH (1728), la de Oriente (UO, 1947) y la Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV, 1952), cuando triunfó la Revolución. Luego el proceso revolucionario le transfirió al ámbito universitario su propia dinámica de cambios, y para comprenderlos habría que seguirle la pista al avance futuro, particular, de cada escuela, facultad o universidad, y al propio desarrollo de la estructura de la FEU.
La Escuela de Ingeniería Civil, de cuyo comité de base de la UJC usted fue secretario, ¿pertenecía a la Facultad de Ingeniería y Arquitectura? —intentamos cazarlo—.
Sí y no —zafó el lazo—. En noviembre de 1961 cambió de nombre, por eso dije que en abril del 62 yo cursaba Civil en la Facultad de «Tecnología», así se le llamó luego de que por un cuarto de siglo se le conociera como de Ingeniería y Arquitectura. La Facultad quedó integrada por la Escuela de Arquitectura y las escuelas de las ingenierías Civil, Eléctrica, Industrial, Mecánica, y Química, cuyos planes de estudios comenzaron a revolucionarse. Se sabe del papel de punta de lanza desempeñado por los alumnos y profesores de estas carreras en la radicalización de la Reforma Universitaria...
Y también se conoce que el 2 de diciembre de 1964 nació la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, la CUJAE —le anotamos—.
Cierto —aseveró—. El «parto» tuvo lugar en los terrenos del central Manuel Martínez Prieto, antiguo Toledo, donde se ubicó Tecnología para dar paso, años después, en julio de 1976, al ISPJAE. Cuando se fundó la CUJAE, aún no había FEU de Cuba. Echar a andar la FEU Nacional, en mayo de 1971, fue una tarea que, le tocó cumplir a Néstor del Prado, que había sido electo presidente de la FEU de la UH en marzo de ese año, y a Jaime Crombet, un servidor, ¡desde el Comité Nacional de la UJC!
SUEÑO DE BECADOS
Las elecciones del 71 dieron al traste con la UJC-FEU surgida a mediados del 67. Antes de pasar a ponderar este hecho, ¿qué sucedió con usted, grosso modo, entre 1962 y 1967?
Participé intensamente de la vida de la UH. Vine a La Habana en 1959 con la idea de estudiar Medicina; Fidel convocó a estudiar carreras técnicas, que eran las más deficitarias en el país, poco después comenzaría el «robo de médicos» y de otros profesionales; así que matriculé Ingeniería Civil por curso libre, trabajando y estudiando. A fines del 60 comenzó el Plan de Ayuda para la Formación de Técnicos (PAFT) del cual soy fundador: tomé parte en su Consejo de Dirección, redacté el reglamento disciplinario interno, fui responsable del piso diez de la beca de G y 25...
Fueron años de una intensa lucha de clases.
Eran frecuentes los bombazos en la plaza Cadenas y otros sitios de la UH. Afrontamos a la reacción bajo el lema de «La Universidad y la calle para los revolucionarios». Los becados fueron una fuerza decisiva en ese enfrentamiento, elemento clave en la proletarización de la UH. Siendo yo el secretario del comité de base —desde fines del 61 de la AJR y desde abril del 62 de la UJC— de Ingeniería Civil, fui electo presidente de la FEU de la Escuela en los comicios generales estudiantiles del 8 de junio del 62, elecciones en las que José Rebellón, estudiante de Ingeniería Eléctrica, hasta entonces cabeza de la Federación de la Facultad de Tecnología, también fue elegido presidente, pero de la FEU de toda la UH.
Por lo que nos cuenta, usted no alcanzaría ni a pedacitos!
Era un trabajo extenuante. Si hablamos de tiempo libre, mi mayor anhelo de aquellos días no era pasear, ir a la playa o a una fiesta, sino dormir, descansar un poco. En verdad tenía que multiplicarme para responder a las obligaciones: estudiar, atender la beca, cumplir con la FEU y, por separado, con la UJC de la Escuela y con las misiones del cogobierno estudiantil. Dicho cogobierno participaba en la fijación de los calendarios de pruebas, la localización de nuevos profesores, la reproducción de folletos y libros de texto... A tal efecto se creó en la UH, en la Facultad de Tecnología, un departamento de publicaciones, verdadero embrión del presente Instituto del Libro.
SEÑAS DE EJEMPLO
La preparación militar igual exigiría lo suyo.
Las Brigadas Estudiantiles Universitarias José Antonio Echeverría, primer nombre de las milicias en la UH, surgieron en octubre del 59 y al año siguiente se trocaron en las Milicias Estudiantiles Universitarias. Los estudiantes integramos las unidades artilleras. Los entrenamientos tenían lugar los domingos en La Cabaña: hacia allá íbamos desde la Colina, marchando por San Lázaro hasta La Punta, para cruzar a pie el Túnel de La Habana. Algunos de nuestros artilleros pelearon en Girón. Por esos días (abril del 61) las Milicias Estudiantiles se integraron a las Nacionales Revolucionarias y formaron el Bon 154. Autorizados por Fidel en una de sus visitas a la UH, varios de estos milicianos lucharon contra los bandidos en el Escambray a las órdenes del entonces capitán Fernando Vecino Alegret, futuro ministro del MES y por esa época presidente de la FEU de la Escuela de Ingeniería Industrial, de nuevo de Tecnología.
Otro de los «combates» fue contra el sectarismo. Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, ha dicho que no fue casual que el primer registro público de este fenómeno se hiciera el 13 de marzo del 62 en la escalinata de la UH.
Ese día Fidel expresó su disgusto porque al leer el texto del testamento político de José Antonio, alguien omitió una cita religiosa. La protesta de Fidel fue el principio del fin del sectarismo. En el proceso de conversión de la AJR en UJC, a más de un sectario se le impidió alcanzar o continuar en las filas de la Juventud Comunista.
Lucha contra el sectarismo. Congreso de la AJR. Nacimiento de la UJC. Preparación militar... ¡La ejemplaridad se pondría de relieve!
En su momento se hizo una cuidadosa selección, entre los cuadros de la UJC y la FEU, para garantizar las exigencias técnicas de la introducción de armas especiales en el país. Muchos estudiantes interrumpieron sus carreras para cumplir con la tarea. En la conformación de la selección otra vez hicieron su papel los alumnos de la Facultad de Tecnología de la UH.
«He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe», le escribió el Che a Fidel.
También para nosotros fue un privilegio contar con las visitas de Fidel a la UH y a los edificios de becados, donde muchas veces jugó formidables partidos de tenis de mesa, además de que en varias ocasiones nos hizo que le acompañásemos, los cuadros de la UJC y de la FEU, en sus recorridos por los planes que se desarrollaban en la ciudad y la provincia de La Habana.
SOLUCIÓN DE CIRCUNSTANCIAS
Su cercanía sería crucial en la politización de las masas estudiantiles.
Fidel era, es, nuestro líder natural; conocíamos sobre su genio de estudiante, graduado de Derecho, sobre sus vínculos con los dirigentes históricos de la FEU... Sus visitas nocturnas a la UH y sus encuentros de varias horas con los estudiantes, le servían a él para retroalimentarse, y a nosotros para aclarar las dudas: muchos alumnos trabajaban en las dependencias gubernamentales y le hacían preguntas y comentarios de todo tipo, sobre cualquier tema, nacional o internacional; él respondía, tomaba notas y hasta enviaba un recado para este o aquel ministro.
¿Cómo llegó usted a la presidencia de la FEU de la UH y, por separado, a la secretaría general de la UJC de la Colina universitaria?
De secretario del comité de base de la UJC de la Escuela de Ingeniería Civil, asumí otras responsabilidades en la Dirección de la UJC de la Facultad de Tecnología, y de ahí pasé a miembro del Buró de Dirección Universitario para la esfera organizativa. A fines de 1964 comenzó el movimiento conducente a los sufragios generales estudiantiles de febrero de 1965. Días antes celebramos un acto en el Estadium Universitario para presentar y aprobar las candidaturas con y por los alumnos de toda la Universidad. El día de las elecciones, el 10 de febrero, fui elegido presidente de la FEU de la UH. El voto fue universal y secreto, es decir, que también votaron todos los estudiantes de la Colina. Mis compañeros de candidatura fueron Lázaro Mora, Ileana Valmaña, y Francisco Dorticós, que resultaron, en ese orden, vicepresidente, secretaria, y vicesecretario.
Poco después, ya entrado el año de 1965, a usted también lo eligieron secretario general de la UJC de la Universidad.
Si bien durante unos meses debí asumir los máximos cargos de dirección tanto de la Juventud como de la Federación de la Colina universitaria, todavía no puede hablarse de la fusión de la UJC y la FEU. El binomio UJC-FEU surgirá a mediados de 1967, y en lo personal me tocará encauzar o participar de dicho proceso siendo ya el primer secretario del Comité Nacional de la UJC.
Este fue un error del que soy responsable, pero tuvimos la oportunidad de corregirlo en breve tiempo. Es bueno que la FEU de hoy revise y saque lecciones provechosas de aquel período, pero sin olvidar el contexto, es decir, el conjunto de las circunstancias en las que se inscribió el hecho. Para eso ha sido provechoso todo lo que conversamos hasta aquí: Alma Mater podría contribuir con ese análisis.
Osvaldo Dorticós, presidente de la República de Cuba entre 1959 y 1976.
El primer presidente o secretario del binomio UJC-FEU en la UH fue Julio César Castro Palomino, fallecido en un accidente automovilístico en octubre de 1982.
La «nueva» FEU fue presidida en la UH por Néstor del Prado entre marzo de 1971 y septiembre de 1972. El propio Néstor presidiría la por primera vez constituida FEU de Cuba entre mayo de 1971 y enero de 1973 (ver «Una idea largamente soñada», Alma Mater, no. 442, noviembre de 2006). El segundo presidente de la FEU Nacional fue Ismael González «Manelo» (ver «El arte de dirigir», Alma Mater, no. 443, diciembre de 2006).
Ver «El desafío de cambiarlo todo» en Alma Mater, no. 373, febrero de 2001; y también en Rosete Silva, Hilario y Guanche, Julio César. El hombre en la cornisa. Ediciones Abril, La Habana, 2006, pp. 169-180.
Carta de despedida del Che a Fidel. Año de la Agricultura (1965). La Habana.
SEGUNDA PARTE
4 DE ABRIL HIJOS DE SUS OBRAS
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