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EL VALOR DE LA SOLIDARIDAD


Estudiante paraguayo de Medicina reside    con una familia de Cienfuegos.  "Me siento como en mi casa", destaca.


Texto y fotos: Marian Cabrera Ruiz
Especial de la AIN

Estudiante latinoamericano de medicina y un nuevo hermano cubano

Estudiante latinoamericano de medicina y un nuevo hermano cubano

Unas 600 familias de la provincia de Cienfuegos acogen en sus casas a jóvenes estudiantes de Ciencias Médicas procedentes de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Honduras y Paraguay, quienes confirman la validez de un modelo que unifica valores éticos morales y conocimientos y eleva la solidaridad humana.

De los cuatro mil 300 universitarios de ese territorio central, más de mil 230 provienen de países latinoamericanos,  como parte del Programa de Formación de Médicos dentro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Matriculados en las Escuelas Latinoamericanas de Medicina Félix Edén Aguada y Henry Reeve, ubicadas en el municipio de Abreus, este millar y pico de muchachos y muchachas aspiran a mejorar las condiciones sanitarias en sus naciones de origen.

INYECCION DE ENERGIA Y VIDA

Yosvany Ortiz, un joven de 33 años, que desde los 15 sufre una parálisis en las extremidades inferiores como consecuencia de un accidente, acoge en su casa de Santa Isabel de las Lajas, en la provincia de Cienfuegos, a un estudiante latinoamericano quien le ha devuelto una parte de la felicidad.

Cuando supo que la provincia sería piloto en la Misión Amanecer, mediante la cual jóvenes de diferentes lugares del continente vendrían a Cuba a estudiar Medicina y vivirían con familias cubanas, Yosvany pensó que esa sería su oportunidad de cooperar, de ayudar en la tarea de la formación de un médico latinoamericano.

Hoy, además de sentirse partícipe de un proceso de profundas implicaciones humanas, políticas y sociales, da gracias por haber encontrado a un nuevo hermano, quien le ha aportado mucho de bueno a su vida y a la de sus padres y hermano.

"Yo he estado más de la mitad de mi vida en esta silla de ruedas y he pasado de todo. -afirmó Yosvany- Tuve muchos momentos muy malos, en los que había perdido las esperanzas, la alegría que debe primar en la vida, pero Freddy ha sido como una inyección de energía positiva,
de fuerzas nuevas.

Cuando vivía en Concepción, un departamento situado al norte de la capital de Paraguay, e iba con su padre periodista a cubrir hechos noticiosos, Freddy Osmar Silva, 22 años, no imaginaba en un futuro estudiar Medicina en Cuba y mucho menos que encontraría allí a una nueva familia.

Recuerda con mucha emoción el día en que llegó a la tierra del Benny Moré, a finales de septiembre de 2005, y aún no olvida el nerviosismo entre las personas de la casa, especialmente de Yosvany.

Ahora, cuando ya lleva más de un año "viviendo en esta tierra hermosa", reconoce extrañar mucho a sus padres y hermanos, pero subraya que esta es "también su familia"...

ACOGIDO COMO UN HIJO

Yosvany es minusválido, pero Fredy, el estudiante de Medicina, no le mira como paciente sino como hermano.
Yosvany es minusválido, pero Fredy, el estudiante de Medicina, no le mira como paciente sino como hermano.

"Acá estoy como en casa, me he acostumbrado muy bien y todos me ayudan, e incluso, durante los primeros meses de la carrera Yosvany estudiaba conmigo las materias y eso me motivaba mucho y es que entre nosotros se ha creado una amistad, y más que amigos, somos hermanos".

Para Yosvany en la actualidad en segundo año de Medicina han quedado atrás los días largos en que la melancolía lo derrumbaba, la compañía de su amigo sudamericano le entretiene, le anima.

"Ahora paso mucho tiempo con Freddy. Hablamos de fútbol, de pelota, de Cuba, de Paraguay, de novias. También nos gusta jugar ajedrez y hacer algún tipo de ejercicio, aunque me cuesta un poco de trabajo
convencer a Freddy porque él es un poco vago.

"Muy a menudo me lleva al parque, allí nos encontramos con muchísimas personas, compartimos y la pasamos muy bien. Gracias a él mis relaciones sociales han mejorado, yo mismo he cambiado de una manera increíble, ahora soy más alegre, más abierto, en realidad le debo mucho"

Pero el joven paraguayo de cabello rubio y ojos muy claros igualmente tiene muchas cosas que agradecer a esta familia humilde y sencilla, que acogió como a un hijo.

El valor de la solidaridad, de compartirlo todo, sea mucho o poco, son enseñanzas que nunca olvidará y cada día retribuye a estas personas cuando les muestra su aprecio.

El momento de la despedida aún se encuentra lejano y ninguno de los dos jóvenes desea pensar en eso, prefieren seguir compartiendo el presente, bromear, reír, encontrar cada día lo bueno de la vida. El futuro se irá mostrando poco a poco.

Cuando Freddy se vaya nos sentiremos muy mal, pero el bien que me ha hecho ha sido tan grande que su efecto no pasará jamás y una parte de el se quedará en esta casa que ya es suya para siempre, firma Yosvany.

Hechos concretos como la amistad entre estos dos jóvenes, constituye un ejemplo de que lazos muy fuertes, visibles e invisibles, atan a los pueblos de este continente.

 

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Actualizada: 8 de junio/2007

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