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EN CASA DE PAPA HEMINGWAY
Texto y fotos: Waldo González López
Devenido fotorreportero a instancias de las muchachas de Alma Mater, a propósito de una visita que realizara el colectivo a la Casa-Museo del gran novelista de El Viejo y el Mar.
La famosa Finca La Vigía, donde en 1939 se instalara el también autor de Por quién doblan las campanas y otras novelas, publicadas en diversos idiomas para darle aún mayor celebridad al Premio Nóbel se encuentra actualmente en remodelación.
Este poeta y periodista (y ahora improvisado fotógrafo) recodaba en esa reciente tarde de marzo algunos de los libros escritos sobre el notable narrador, en primer lugar el que publicara, a inicios de la Revolución y por Casa de las Américas, el Premio Nacional de Literatura y Presidente de la Academia Cubana de la Lengua Lisandro Otero, quien allí narra su memorable encuentro en el restaurante El Floridita con el norteamericano (que «tenía malas pulgas», sobre todo cuando bebía), quien le lanzó un puñetazo al ya entonces destacado periodista cubano, al éste acercarse con el objetivo de entrevistarlo.
Pero no todo era así en el difícil ex boxeador, enfermero, cazador y aventurero, entre tantos oficios del excelente prosista que llenó no pocas páginas de la progresista Generación Perdida, según la definiera, de una vez y para siempre, su colegamiga Gertrude Stein.
Vale la pena llegarse hasta San Francisco de Paula y recorrer el ámbito de la que fuera residencia cubana de Ernest Hemingway, algunos de cuyos célebres amigos actores hollywoodenses lo visitaban a menudo.
La casa museo conserva en las habitaciones diversos objetos que pertenecieron al escritor, fotos, libros, trofeos de caza, colecciones y tantos otros enseres que le otorgan un valor inusitado a este sitio visitado diariamente por cientos de turistas.
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