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¿HASTA CUÁNDO LA JUSTICIA SERÁ UNA ASIGNATURA PENDIENTE?
Por Tamara Roselló Reina
Foto: Tomada de internet
Desde que se supo la decisión de liberar al terrorista Luis Posada Carriles de los cargos por los que sería juzgado este 11 de mayo, la reacción de los cubanos y de muchos amigos no se ha hecho esperar.
Una cadena diferente de correos se activó. Por la red todavía circula un mensaje de las organizaciones estudiantiles y juveniles cubanas dirigido "a las personas de bien, a quienes condenan la violencia y la muerte de los inocentes, a todos los que repudian el terrorismo." La invitación es para compartir mensajes y puntos de vista sobre el tratamiento que la justicia estadounidense hizo del caso Posa Carriles.
Marla Muñoz fue una de las que respondió a través de la dirección electrónica: justicia@cubava.cu. Lo hizo el 9 de abril por eso recordó la victoria contra el fascismo en una fecha similar en 1945.
"Todos y todas debemos ocuparnos de no pasar por alto la memoria histórica –refiere Marla- (…) Fue ayer, prácticamente, y la memoria, sin embargo, no funciona en toda su plenitud al parecer. El imperialismo de Estados Unidos aplica hoy métodos muy cercanos a los del III Reich aquel (…). El caso Posada Carriles se inscribe en esa lista de horrores."
Su nombre es tan familiar como el de Augusto Pinochet. Ambos son tristemente célebres. Sus avales cultivados con esmero en la América Latina les darán vía libre en el infierno. Eso si no merecieron la entrada desde hace tiempo.
Como el exdictador chileno, ahora el terrorista Luis Posada de 79 años es presentado como un anciano enfermo e inofensivo. Un tribunal federal de El Paso (Texas) le concedió la libertad. Se hizo la voluntad del gobierno de Bush y de la Fundación Nacional Cubano-Americana, que lo ha recibido como a un héroe.
Poco caso prestaron los decidores en este enjuiciamiento al historial de fugas y falsedades acumulado por el exagente de la CIA. Ni a sus confesiones como culpable ante la voladura de un avión cubano (en 1976), en pleno vuelo, frente a las costas de Barbado, donde pierden la vida 73 personas o de las bombas que estallaron en instalaciones turísticas en los 90 para espantar a los que viajaban a la Isla.
Las acusaciones por las que estuvo arrestado desde mayo de 2005 no guardan relación con ninguna de esas acciones terroristas contra el pueblo cubano y latinoamericano. Su actuar no ha sido condenado por quienes se autodenominan luchadores antiterroristas. Se le imputaron siete cargos por fraude migratorio y falso testimonio en el procesamiento de su ciudadanía. Y finalmente quedó sin ejecución tal demanda.
El caso Posada que he escuchado desde que tengo uso de razón parece que quedará como otra prueba de las relaciones antagónicas entre Cuba y EEUU, promovidas por estos últimos.
No me sorprendió que premiaran la obstinada y oportunista fidelidad de la comunidad anticubana de Miami, con el perdón al "pobre ancianito" que tan buenos servicios ha prestado al Imperialismo. De cualquier modo sospecho que Posada servirá de pretexto para remover los odios concentrados en el norte cuando conmemoren el aniversario 105 de la República Neocolonial.
La Cuba que vivimos ha resistido las batidas de Posada y otros de su estilo. Hay mucho quehacer dentro de la Isla que nos enorgullece y que esperan por el concurso de cada uno de nosotros. Exigir que se haga justicia en esta oportunidad, es también un modo de contribuir por la paz mundial. No se puede poner de moda la impunidad. ¿Acaso va a morir con glorias quien ha provocado la muerte?
Envía tus mensajes. Divulga esta causa entre los hombres y las mujeres con dignidad. Alma Mater se suma al llamado.
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