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En la víspera del 7 de noviembre de este año del 2007, aniversario 90 de la Revolución bolchevique, la Cátedra Gamcsi del Centro Juan Marinello y la FEU convocaron a un acto en la Universidad de La Habana que dio comienzo a una vigilia en espera de la nueva jornada. El llamado fue a rescatar el espíritu rebelde y justo de aquel acontecimiento que cambió para siempre la historia de la humanidad, a volver a los ideólogos de los soviets, al gran Lenin para pensar el hoy, el Socialismo del siglo XXI. Romper el muro de silencio que los tergiversadores han intentado poner sobre la epopeya soviética.

CUBA, UN PARADIGMA DE SOCIALISMO

Por Noel Manzanares Blanco

Después de repasar las crecientes calamidades que al menos en los últimos tres lustros enfrentan los pobres de la Tierra a causa de la dinámica del Capitalismo, formulé la siguiente hipótesis: “Si la especie de fenómeno actual que responde al nombre de República de Cuba no existiese, seguramente la mezcla de determinado pueblo-líder, en alguna latitud, con urgencia se daría a la tarea de construirla, so pena de estimular el desenfreno de la Globalización Neoliberal y sus desgracias acompañantes”. A ello llegué meditando acerca del comportamiento del Socialismo en el archipiélago cubano, lo que sostengo divorciado de cualquier tipo de chovinismo.

Antes de compartir algunos argumentos sobre el tema en cuestión, ratifico que asumo por Socialismo al proyecto que, a partir de los mejores valores del pensamiento universal, en lo interno se aleja del predominio de la propiedad privada, básicamente desde una planificación que privilegie el bienestar de-con-para las masas populares, en una perspectiva de racionalidad, cuyo eje es la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la persona; al tiempo que en lo externo se esfuerza por concretar la fraternidad, la dignidad, la equidad y la felicidad de todos los pueblos del Universo, en contracorriente con el egoísmo, el mercantilismo y el dogmatismo. Su viabilidad está sujeta --en medida considerable-- a la calidad de su vanguardia ideo-política, a la capacidad de asimilación-creación del sujeto rector –incluido saber combinar dialécticamente lo autóctono con lo foráneo-- y a la magnitud en la que el Partido dirigente sea carne-sangre-sudor-lágrimas-corazón del pueblo.

Aclaro que el propósito de esta definición es dejar establecido el marco en el cual opero con un concepto y, por tanto, escapa al intento de mostrar una percepción acabada.

Una vez más recuerdo que, a pesar de la bancarrota del socialismo al estilo soviético, del recrudecimiento de las agresiones yanquis contra el pueblo cubano y de la negativa repercusión de la crisis internacional,  al principio de los noventa de la pasada centuria proclamamos a los cuatro vientos el desafío de salvar nuestros más caros valores: la Patria, la Revolución y el Socialismo. Como respuesta, la inmensa mayoría, de manera abrumadora, votó precisamente por esos valores al calor del proceso electoral general de 1993, muy a contrapelo de estar viviendo los peores contornos de lo que se ha denominado Período Especial. Entonces se proclamó el Voto Unido, y prácticamente asistimos a un Referendo Nacional. Fue un ejemplo inequívoco del contundente respaldo al proyecto socio-económico e ideo-político cubano.

En ese convulso panorama, Cuba había perdido abruptamente el peso fundamental de su Comercio Exterior, su poder adquisitivo caía estrepitosamente y su Producto Interno Bruto (PIB) descendía un 35 %. Consiguientemente, quienes apostaban al Fin de la Historia enarbolada por Francis Fukuyama estaban de pláceme. Casi nadie creyó en la posibilidad de resistir el golpe. Hasta respetables y sinceros amigos llegaron a dudar de la posibilidad de la marcha triunfal.

Sin embargo, el golpe extraordinario se resistió, y paulatinamente remontamos la situación. En ello jugó un papel decisivo la voluntad y cultura de resistencia-creación de cubanas y cubanos, amén de la claridad estratégico-táctica de la Dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC), particularmente de su Primer Secretario, Fidel Castro.

Es conocido que entonces hubo que optar por medidas tanto indeseables como indispensables: incremento del vínculo con el capital extranjero, despenalización de la tenencia de moneda libremente convertible, ampliación de los trabajadores por cuenta propia… Esto exacerbó las desigualdades sociales –tanto más porque en las tres décadas que le siguieron al año 1959 la Revolución había logrado lo contrario-, independientemente de que incentivamos la participación popular al someter a consulta-debate los ajustes económico-sociales, desde el barrio y centros de trabajo hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular --rasgo que distingue la democracia socialista cubana Al respecto, puede consultarse de este autor: Cuba exhibe su Democracia. En www.cubasocialista.cu, 01/09/2007..

Pero jamás la Dirección del PCC apostó al Neoliberalismo, es decir al culto desmedido a la propiedad privada, la no intervención del Estado en el desenvolvimiento de la sociedad –salvo si se trata de reprimir al pueblo- y la supresión de preferencias para los pobres -sean personas o naciones- a partir de una supuesta libertad e igualdad competitivas.

Un reflejo de la idea anterior se encuentra en que ni en la extraordinaria coyuntura de quince años atrás fue cerrada una sola escuela. Todavía más: el comportamiento de la educación institucionalizada en esos difíciles momentos condujo a que Cuba viviera actualmente una profunda transformación cuantitativa y cualitativa en la enseñanza universitaria conocida como la universalización del nivel superior, a partir de la extensión de la Universidad a los 169 municipios del país. Esto apenas es un ejemplo.

Otro reflejo de cuánto realizó la Revolución Cubana en contra de las recetas neoliberales y a favor de alimentar el bienestar ciudadano, está en el incentivo al desarrollo de la Biotecnología, consciente de que desde la perspectiva humana –hacia el interior y allende los mares- sus beneficios son aplastante ante los costos de producción. Si no, fíjese usted en estos datos:

Según el destacado científico Agustín Lage, Director del Centro de Inmunología Molecular, allí se “produce dos proteínas recombinantes, 7 anticuerpos monoclonales, y 5 vacunas de cáncer. Varios de nuestros productos, cuyo ensayo clínico concluyó, se exportan a más de 15 países, generando un flujo económico positivo. El Centro está en expansión en Cuba y opera fábricas en China e India. Se conducen más de 30 ensayos clínicos de tratamiento de cáncer en Cuba y más de 15 en el exterior, incluyendo ensayos en varios países altamente industrializados y hay acuerdos comerciales con más de 47 países, incluyendo los Estados Unidos, cuyo gobierno, a pesar del bloqueo, emitió una licencia especial para la transferencia (de Cuba hacia allá) de la tecnología de una vacuna terapéutica para el cáncer del pulmón”Ver: Dr. Agustín Lage. Fidel o la inmediatez del futuro. En www.cubasocialista.cu, 11/09/07..

En lo que respecta a un orden más general, las estadísticas dan fe de que el año pasado se creció un 12,5 % en el Producto Interno Bruto, el más elevado en casi medio siglo –en línea con la metodología que rige a escala mundial-; y que al concluir el 2006 exhibimos un ¡5,3! de mortalidad por cada mil nacimientos, indicador que es un sueño para otros países tercermundistas y aventaja a varias naciones desarrolladas; al tiempo que la esperanza de vida al nacer en Cuba se encamina a rebasar las ocho décadas, las personas discapacitadas reciben atención diferenciada de parte del Estado y se marcha rumbo a una población poseedora de una cultura general integral, entre otras enhorabuena.

Particularmente, resaltan las transformaciones que tienen lugar en el sector energético en todo el archipiélago nacional, las que permitirán ahorrar más del 50 % de la electricidad que se consumía antes del inicio de lo que se ha denominado Revolución Energética –incluyendo valor añadido, como los beneficios que se palpan en los hogares cubanos: nuevas cocinas eléctricas, un módulo de útiles para cocinar, sustitución de refrigeradores....

Por demás, las transformaciones en ese importantísimo sector constituyen una referencia ante la macabra estrategia del mandatario W. Bush de convertir fuentes de alimentos en biocombustible, razón por la que Cuba deviene modesto aporte a la imprescindible armonía persona-sociedad-naturaleza que necesitamos los pobladores del planeta Tierra.

Entretanto, con las rosas aparecen las espinas, y también el espíritu de rectificación.

Carece de casualidad la profunda meditación del presidente cubano Fidel Castro en la Universidad de La Habana a finales de 2005, en la cual, entre otras ideas, expuso:

 “…les pido a todos, sin excepción, que reflexionen: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos”Ver: Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba. Discurso en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005. En: www.cuba.cu..

En los meses que continuaron al llamado del Primer Secretario del Comité Central de nuestro Partido, son numerosas las acciones desarrolladas en el sistema político cubano en aras de corregir el rumbo, las imperfecciones. Especialmente, destaca la labor crítico-revolucionaria de la prensa en todo el país, ejemplo fehaciente de lo cual se encuentra en los trabajos publicados por Juventud Rebelde, Diario de la Juventud Cubana, los pasados 9 y 16 de agosto, cuyos títulos y respectivas inscripciones hablan por sí mismos: Se busca un fijador (1) La inconsistencia o poca durabilidad de ciertos proyectos y servicios se ha convertido en una perniciosa carga que empaña la Cuba que soñamos, y Se busca un fijador (2 y final) Tenderle un cerco a la inconstancia.

Así, responde a una necesidad el hecho de que el PCC esté estudiando detenidamente nuestros complejos y difíciles problemas –sin obviar las múltiples agresiones yanquis, específicamente el Plan de Bush, el hijo, para destruir la Revolución Cubana--; esté convocando a dirigentes y trabajadores de fila a identificar con precisión y valorar con profundidad cada situación específica; esté exhortando  a un quehacer revolucionario con más organización, más trabajo sistemático y efectivo, más estudio y previsión a partir de una planificación basada en prioridades claramente establecidas; y esté promoviendo un debate crítico-enriquecedor de la cotidiana actitud de cada ciudadano (a) en todos los confines de la nación.

Simultáneamente practicamos el Internacionalismo, cuya muestra más tangible quizás sea la Operación Milagro: miles y miles de humildes ciudadanas y ciudadanos de América Latina y el Caribe han recuperado y/o mejorado la vista, en el marco del proceso de integración denominado Alternativa Bolivariana para las Américas –sin excluir el apoyo de Venezuela--. Al respecto, constituye un secreto a voces que pudiéramos tener un tilín más, si limitáramos la ayuda a los pobres de la Tierra. Pero nunca olvidamos que el principio que guía a la práctica de la Fraternidad desde la Patria de José Martí es: ¡no dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos!

Mirando al futuro, podemos garantizar la irreversibidad del Socialismo en Cuba, si construimos la invulnerabilidad en las esferas militar, económico-social e ideo-política; si en todos los rincones del archipiélago nacional edificamos cada día una obra mejor; si conquistamos una cultura general integral; y si cubanas y cubanos nos esforzamos comúnmente por concretar el concepto de Revolución expuesto por Fidel el 1ro de mayo de 2000. He aquí un sagrado e insoslayable deber.

Para sintetizar los elementos de juicios que acabo de compartir, subrayo: el acontecer en la isla cubana a favor de la persona, de la sociedad y de la naturaleza –a pesar de los pesares, con sus imperfecciones y la voluntad de negarnos dialécticamente--, permite sostener que el Socialismo en Cuba es un paradigma para el quehacer revolucionario en el siglo XXI. 

Septiembre 18 de 2007.


1Al respecto, puede consultarse de este autor: Cuba exhibe su Democracia. En www.cubasocialista.cu, 01/09/2007.

2 Ver: Dr. Agustín Lage. Fidel o la inmediatez del futuro. En www.cubasocialista.cu, 11/09/07.

3Ver: Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba. Discurso en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005. En: www.cuba.cu.

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Actualizada: 8 de noviembre/2007

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