|
ROSTRO PLANCHADO, IDEAS ESTRUJADAS
Por Jorge Sariol
Fotos: Tomadas de Internet
 |
Da mucha risa aunque detrás esté un poder por momentos siniestro y por lo general bastante cínico.
Pero la frase «nuestra día ya viene llogando» que intercalara, en español, el gobernante Bush da una exacta idea, primero de la actitud vergonzosa —casi servil— que asume ante buena parte del auditorio, deseoso de escuchar lo que escuchaba y compuesto en su mayoría por quienes lo ayudaron a trampear las elecciones que le ganó al otro por un pelo.
En segundo lugar, además de la falta de práctica con el idioma de Cervantes, está la ridiculez manifiesta porque la frase no fue dicha en tono de chiste; y en tercer lugar porque toda la pataleta le está dando en el peor momento de su vida como político.
Por los mismos momentos en que Bush soltaba su simpleza anunciando regalías, el Senado norteamericano ponía trabas para la discusión de la llamada Dream Act —Development, Relief and Education for Alien Minors Act—, que traducido al buen castellano significa Acuerdo para el Desarrollo, Alivio y Educación de Menores Extranjeros.
¿Qué postula la Dream Act?: pues entre otras cosas, algo así como permitir la solicitud de residencia legal temporal y eventualmente obtener residencia permanente a determinados estudiantes extranjeros —cerca de 65 mil indocumentados— que han crecido en Estados Unidos, si logran entrar a la universidad o están dispuestos a entrar a las Fuerzas Armadas».
Pero el Dream Act —o Acta del ensueño, traducida literalmente al español— que facilitaría la superación a los hijos de inmigrantes que han escogido a Usamérica como el país soñado, ha sido un sueño pasajero. El forzudo Arnold Swazeeneger , gobernador del Estado de California fue —por segunda vez en dos años—, uno de los que hizo la señal del pollice verso contra la idea siquiera de discutir el tema.
Como si fuera poco, casi a la misma hora el jefe de seguridad del Departamento de Estado renunciaba en medio del escándalo provocado por la muerte de 17 iraquíes a manos de los matones a sueldo de la empresa privada Blackwater —literalmente aguas negras, es decir albañales—, encargada de hacer el trabajo sucio que la hipocresía le recomienda a los marines US que no hagan… a la vista, por el que dirán.
 |
Pero no vale la pena dedicarle tiempo al parloteo del presidente de Usamérica, lleno de tópicos preelaborados, sino a los viejos anexionistas que se empeñan en leer solo revistas viejas, a los nuevos reformistas que además de leer solo revistas viejas quieren reeditarlas, y a los que nunca «leen» y solo les importa soñar el sueño americano, aunque no estén muy seguros de lo que sueñan y quieran aparecer ante los demás como luchadores por la libertad.
No es posible creer que alguno de los llamados disidentes admita en serio que mientras al Ejército de Usamérica le ponen una dosis diaria de supositorio de arena en Iraq, los líderes políticos norteños puedan tener tiempo para una cruzada contra Cuba, sobre todo con medidas tan espurias, como las anunciadas por el mister con su mejor expresión insustancial fijada en el rostro.
Evidentemente, el mister con sus ideas arcaicas, los coreutas que las aplaudieron y los «pobres luchadores por la libertad» que las recibieron o no tienen la más remota idea de lo que es la solidaridad y el internacionalismo o son demasiados retorcidos.
En cualquier caso, y aunque la frase la repitió mejor en dos ocasiones más —no sé si tratando de pulir el estilo macarrónico o porque estaba en el libreto y fue incapaz de saltarse el bocadillo—, lo cierto es que todavía no supe si al final se equivocó, repitiendo el grito de guerra de los mambises, o si para pasar el mal momento, estaba pidiendo a voces, el famoso cóctel de ron con Coca-Cola.
El diario hispano La Opinión Digital reseña el argumento del Terminator —austriaco de nacimiento— de este modo:…«que no sería prudente colocar "mayor estrés" al Fondo General del Estado, al proporcionar ayuda financiera subsidiada a los estudiantes sin estatus migratorio. Esto, en momentos en que la Universidad de California y la Universidad Estatal de California han aumentado las colegiaturas para mantener sus niveles de calidad. «Bajo la ley actual, los estudiantes indocumentados, que llenan los criterios requeridos, ya cumplen los requisitos para pagar cuotas universitarias bajas mientras asisten a los colegios comunitarios y universidades de California».
|