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CARTA DE FRUCTUOSO RODRÍGUEZ
Esta fue la última carta que Fructuoso Rodríguez Pérez escribiera, la segunda figura del movimiento estudiantil universitario, el más fiel y cercano compañero de José Antonio Echeverría. Este manuscrito nació en medio de la persecución desatada por los esbirros del dictador Fulgencio Batista contra los miembros del Directorio Revolucionario después de los sucesos del 13 de Marzo.
Fructuoso pidió a una colaboradora, Zaida Trimiño, quien era la presidenta de la Asociación de estudiantes de la Escuela de Ciencias, que pasara a máquina el manuscrito del dirigente para que fuera enviada a sus destinatarios.
En el texto Fructuoso hablaba desde su condición de Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y secretario general del Directorio tras la muerte de José Antonio. Pero él tampoco pudo continuar el proyecto de lucha bajo “el símbolo del Alma Mater”. Una traición desató la masacre de Humbold 7 y cayó asesinado a pocos días de su cumpleaños 24 junto a Machadito, Juan Pedro Carbó y Joe Westbrook.
Con la lectura de este testamento político volvemos a recordar a aquella generación con profundos “afanes de superación y libertad.”
La Habana, abril 20 de 1957
Al Sr. Rector y
al Consejo Universitario de la Universidad de La Habana.
Respetables Profesores:
Me dirijo a ustedes para dejar definitivamente puesto en vuestro conocimiento que la Federación Estudiantil Universitaria, que hoy presido en su momento más difícil al faltarnos quien fue su más grande y glorioso timonel, José Antonio Echeverría, ha ordenado el paro indefinido del estudiantado de nuestra Universidad y ha llamado a todos los centros de enseñanza de la República a que adopten idéntica conducta.
Este acuerdo que muy pronto tendrá el estudiantado cubano de toda Cuba no solo en huelga sino en pie de lucha, será en solidaridad con los combatientes del DIRECTORIO REVOLUCIONARIO que el pasado 13 de Marzo marcharon a conquistar las libertades perdidas, liderados en primera fila, como siempre hizo, por José Antonio Echevarría.
Esta actitud no solo sería un gesto de solidaridad, sino que ha de ser la continuación de la lucha emprendida ese día, hasta que convertido en un gran movimiento de pueblo tenga como colofón la huelga revolucionaria que rescate la libertad y el derecho para nuestra Nación, a nuestra Universidad, la normalidad perdida, que tanto os preocupa en estos días.
El 13 de Marzo antes de la caída de José Antonio Echevarría y treinta compañeros revolucionarios, hicimos firme juramento de que no bajaríamos las armas en la lucha establecida hasta triunfar con nuestros ideales a caer definitivamente llenos de gloria a preferir seguir viviendo llenos de vergüenza.
En síntesis les he expuesto nuestros acuerdos y además nuestro verdadero estado de ánimos, porque son mis deseos y los de mis compañeros, que cualquier decisión por ustedes tomada vaya acorde a nuestros sentimientos, y más cuando ustedes como nosotros son nuestras responsabilidades, no nos encontramos ante un marco puramente académico, ni únicamente ante alumnos y profesores, sino ante la Patria, ante el Pueblo, ante la Historia que nos juzgará.
Quiero informarle a usted, y a ese Consejo que los acuerdos de la FEU fueron tomados y que como máximo dirigente de la misma me responsabilizo plenamente con los mismos. A la vez les aclaro que hace unos días se publicó que la FEU había resuelto clausurar el presente curso. Tal parece que aquello se debió a un error de la redacción del acuerdo por el compañero Marcelo Fernández. Porque la FEU jamás tomaría un acuerdo que la sitúa frente a la masa estudiantil, en prejuicio de nuestra causa, pues de ser así habría que pensar que había algo intencionado en dicho acuerdo para dividir la familia universitaria.
Además mientras no haya causa que justifique lo contrario, nosotros no tomaremos un acuerdo que debilite la autoridad que le reconocemos a ese Consejo Universitario. Porque además clausurar un curso no es medida estudiantil y mucho menos revolucionaria. Jamás a los obreros se les ocurriría clausurar una fábrica como medida de protesta. Suspender un curso por la FEU sería cancelar una etapa de lucha. Suspender un curso por decisión nuestra sería más que cobardía y traición. No queremos un curso clausurado, lo que haremos será un paro indefinido en que cada estudiante se convierta en un combatiente, que sepa incorporar con su trabajo y sacrificio a todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo en el movimiento de resistencia.
Así muchos compañeros se incorporarán a la lucha por la libertad al comprender que sin ella no puede haber ni universidad, ni curso, ni tranquilidad. Nuestra tarea está dirigida a acrecentar el ánimo patriótico y revolucionario de los compañeros, porque en definitiva la cuestión no es de un curso, sino que por el contrario, si la lucha entablada exige el cierre por cinco cursos: «Cinco cursos estará cerrada la Universidad» Y ese paro indefinido estamos dispuestos a mantenerlo aun a cosa de nuestras vidas.
La tragedia política de Cuba está metida hasta la misma médula universitaria. La Universidad en que se fundó el DIRECTORIO REVOLUCIONARIO (organismo en el que militan estudiantes, profesionales y obreros) y que produjo el 13 de Marzo, es por esta razón el punto donde se concentra todo el pensamiento de la ciudadanía. No decepcionen pues, a ese pueblo que tanta esperanza ha tenido siempre en su Universidad.
Les pido esto porque mucho nos han hecho pensar posturas adoptadas por ustedes que están muy lejos de aquellos de los primeros días del 10 de Marzo. Nos preocupa mucho esto porque hemos pensado en claustros que otras épocas llegaron a ponerse frente a la generación que en las aulas tomaba el partido de la libertad. Tememos que el deseo ferviente de ustedes de cuidar la Universidad y solamente a la Universidad, los pueda desviar haciéndolos injustos. Y ese concepto cerrado de interesarles solamente la Universidad, no puede tener abrigo en ese Consejo, donde hay hombres que brillaron y se destacaron por ser fieles a su generación en una época tan triste como ésta. Una Universidad oportunista sería instrumento dócil del tirano y entonces dejaría de llevar su verdadera función.
Les trasmito nuestro verdadero pensamiento para que ustedes comprendan lo triste que fue para nosotros leer las declaraciones de ese Consejo Universitario ante la caída de José Antonio Echevarría. Aquellas declaraciones al referirse al mismo lucían como una simple mención de compromiso. Una simple mención de compromiso ante la caída de la figura más egregia de la juventud cubana. Simple mención de compromiso cuando América toda lloró y tembló de indignación y de pena ante su muerte. Simple mención de compromiso ante la muerte del líder juvenil que había conquistado glorias y prestigios para su Universidad. Simple mención de compromiso ante la memoria de quien había entendido que la Universidad no es de piedra sino de ideas, templo donde se cultiva el espíritu, cuna de la libertad, el derecho y la justicia. Así es que podemos afirmar que mientras su Universidad lo negó, las Universidades del mundo, incluyendo otras de nuestro mismo suelo le rindieron tributo.
(…)
Señores Profesores: qué es lo que hace más grande a nuestra Universidad, los que siguen el ejemplo de José Antonio Echevarría o los 500 certificados de alumnos que se marchan presurosos a otras latitudes, egoístas y poco generosos con la Patria y con la Humanidad? Puede acaso ser más importante que se empobrezca nuestra economía por la deserción de los busca- títulos a la practica de las ideas y de los conceptos aprendidos en nuestras aulas?
Lo que importa es la Universidad que de veras sea una promesa de esperanza para su pueblo. Lo que importa es la Universidad que haga Hombres antes que médicos, ingenieros o abogados. Que hayan mil universidades «ajenas» a la Patria, no importa, pero lo que si importa es que la nuestra, la del pueblo, la de Mella, la Trejo, la de Ramiro Valdés Daussá y José Antonio Echevarría, siga demostrando que no es de piedra, porque sangra, que no es ajena porque siente el dolor de sus hijos, que no se abre porque en este momento crucial aspira a que sus bicentenarias puertas se abran cuando la libertad engalanada aparezca en el pórtico de la República.
Este es nuestro pensamiento, respetables profesores, por él sepan cual será nuestra conducta de hoy y mañana. Rogamos porque bajo el símbolo del Alma Mater podamos seguir estando con idénticos afanes de superación y libertad,
Respetuosamente,
Fructuoso Rodríguez Pérez,
Presidente Federación Estudiantil Universitaria.
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