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HACERSE MAESTRO
Por Tamara Roselló Reina
Fotos: Abel Ernesto
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| Osmel Reyes, también es el presidente de la FEU en Las Tunas. |
En Cuba las campañas educacionales comenzaron con la Revolución misma, y en esos inicios se involucraron jóvenes de todo el país y de vocaciones disímiles.
Cada 22 de diciembre se recuerda la génesis del proceso pedagógico que convirtió a la Isla en territorio libre de analfabetismo. Esa es una hazaña que ahora se impulsa en otras naciones latinoamericanas con el método cubano Yo sí puedo.
La aspiración de tener mejores maestros que influyan en la formación de las nuevas generaciones sigue siendo una preocupación de estos tiempos. A propósito Alma Mater conversó con Osmel Reyes Pacheco, que recientemente se licenció en Historia y Marxismo en la oriental provincia de Las Tunas.
La formación de educadores en Cuba ha transitado por varios caminos, girando junto a las necesidades del contexto nacional. Contingentes como el Manuel Ascunce o el Ernesto Guevara sumaron a jóvenes dispuestos a apoyar la educación en las aulas. Pero luego muchos de estos voluntarios no han permanecido en el sector, por lo que el proceso de captación sigue siendo fundamental para alcanzar estabilidad en los claustros.
¿Cómo se estimula esa vocación de maestro hoy?
«La propia Federación Estudiantil Universitaria (FEU) ha discutido este tema permanentemente y ha facilitado el intercambio de experiencias entre dirigentes universitarios de diferentes provincias.
«Tenemos que influir en los estudiantes de preuniversitario, e incluso de las secundarias básicas para que ingresen a los prepedagógicos, donde se intenciona la vocación desde el 10mo grado. Hacemos visitas a esos centros y los invitamos a nuestras actividades. Pero todavía nos falta mucho.»
Tú eres resultado del modelo pedagógico vigente ¿cuáles son sus peculiaridades?
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Conferencia en un aula universitaria. |
«Nos llaman docente en formación. A diferencia del modelo tradicional que contemplaba la asistencia diaria a las aulas de los Institutos Superiores Pedagógicos y la inserción en las escuelas solo en períodos de prácticas preprofesional, ahora este vínculo comienza en el segundo año de la carrera de Profesor General Integral (PGI).
«Previamente hay un año de formación intensiva en el Pedagógico y después las clases pasan a ser los sábados en las microuniversidades, que están en todos los municipios del país. Sus claustros deben integrarlos los profesionales de más experiencia de cada territorio.
«De modo que los profesores en formación están en las escuelas
-tanto primarias, secundarias como preuniversitarias-, ocho horas en el rol de educadores y asisten solo el sábado a recibir su docencia como estudiantes de Pedagogía.
«Este sistema nos lleva a asumir el rol profesional desde muy temprano y exige un esfuerzo mayor, porque el joven debe prepararse para impartir clases a sus alumnos y a la vez estudiar para vencer las asignaturas matriculadas de la licenciatura.
«El modelo establece que el PGI tenga un tutor en la escuela donde imparte clases, que lo ayude en todos los sentidos, desde el punto de vista metodológico, pedagógico y hasta humano.
«Pero no siempre sucede así. Ese es uno de los reclamos de la FEU, porque los muchachos están dando un apoyo extraordinario en las escuelas y necesitan contar con la ayuda de otros profesionales más experimentados, que influyan en su capacitación.
«Desde la formulación de esta propuesta vigente la preparación de los nuevos maestros puede ser muy completa, pero en la práctica no siempre se dan las condiciones necesarias para que sea. Eso repercute en la motivación de los jóvenes hacia el magisterio. Apenas han transcurrido cinco años de este modelo educacional, que todavía es perfectible.»
Como parte de la nueva generación de educadores ¿crees que halla conciencia entre ustedes de la inmensa responsabilidad que tienen con el futuro?
«Yo creo que sí. Los que optaron por ser maestros saben que en sus manos están los hombres y mujeres del mañana y esa es una gran responsabilidad social. Por eso insistimos tanto en crear las condiciones que propicien una mejor preparación de los PGI, porque eso se revertirá en su condición de formadores.
«En sentido general les gusta lo que hacen y aspiran a hacerlo mejor. Pero en ocasiones la realidad que se encuentran en los centros y las exigencias que tienen, los desaniman.
«Hoy esta es una fuerza importantísima en las escuelas, por eso hay que escuchar sus preocupaciones y facilitarles el trabajo y la preparación. Quizás con ellos haya que hacer algunas adecuaciones con respecto al servicio social, porque en las condiciones actuales desde el segundo año de la especialidad están al servicio de la sociedad, y no hace falta enmarcar este aporte solo al graduarse como era antes.»
¿Y tú has sentido desánimo, alguna vez te has arrepentido por haber elegido ser maestro?
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| En la facultad de Cultura Física de Granma. |
«Yo estudié en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas Luis Ulquízar, de La Tunas cuando comenzó el proceso de captación para las carreras pedagógicas con esta nueva formulación del Profesor General Integral. Era dirigente estudiantil y eso también influyó en mi determinación.
«Me gustaba desde entonces mucho la Historia. Pensé que la licenciatura en esa especialidad, no se alejaba de mis intereses y opté por ella. Pero tuve la resistencia de la familia, en especial de mi mamá, que esperaba que yo fuera otra cosa, no maestro.
«En ese sentido todavía falta conciencia entre los padres, que no estimulan en sus hijos la posibilidad de ser educadores. Más bien la rechazan.»
Todos recordamos con cariño a aquellos maestros que con una anécdota, un llamado de atención o con su sensibilidad, contribuyeron a que llegáramos un poco más lejos en los sueños.
Todos esperamos que los niños de hoy y de mañana corran con muy buena suerte en la escuela y tengan ante sí a uno de esos maestros íntegros, que forman valores al tiempo que enseñan a escribir, a leer, a descubrir los fenómenos naturales o a sumar y restar. Pero socialmente estamos en deuda con ellos.
Esa es una vocación que no puede pasar de moda. Hay que promoverla con orgullo para que los quienes la asuman sientan permanentemente la gratitud por su esmerada entrega a otros: a sus alumnos.
En especial los universitarios, los más jóvenes dentro de esa familia pedagógica cubana, reciban la felicitación por su elección de ser educadores, justo a 85 años de distancia de la fundación de la Federación Estudiantil Universitaria. Esta organización promovió la creación de la Universidad Popular José Martí, donde muchos de los mejores estudiantes de la década del veinte del siglo XX se convirtieron en maestros. Ustedes son sus mejores continuadores.
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