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EL ASALTO DE LA CULTURA UNIVERSITARIA EN BAYAMO
Por Tamara Roselló Reina
Fotos: Abel Ernesto
LA SEDE
Bayamo, Granma, crisol de la nacionalidad cubana, por eso sus pobladores cuidan gustosos cada espacio de la ciudad e invitan a desandarla para no perder un solo detalle. Las obras constructivas que recién se han integrado al paisaje de antes, el boulevard, que es donde mejor se respira el espíritu bayamés, la amabilidad de su gente, la limpieza.
En las calles estrechas con fachadas y tejados al estilo colonial se preserva la memoria de la lucha de sus mejores hijos por la independencia. La casa natal de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, que liberó a los esclavos en su finca la Demajagua para invitarlos a luchar junto a él. La plaza que recuerda donde se entonó por vez primera el himno compuesto por Perucho Figueredo, nuestro Himno Nacional. La ciudad toda que sus habitantes prefirieron verla arder el 12 de enero de 1869, antes que entregarla nuevamente al coloniaje español después de disfrutar durante tres meses de la libertad.
En el parque central que inmortaliza tanta historia comenzó el décimo octavo Festival de Artistas Aficionados de la FEU, el evento cultural más importante que convoca la organización estudiantil cada dos años.
Fue en la tarde del lunes 19 de febrero. Los niños y los adultos regresaban a sus casas después de una jornada de escuela y trabajo. Un altavoz les anunció el desfile de las delegaciones. Villa Clara, sede de la edición anterior de este concurso artístico y literario, hizo su entrada musical para luego dar paso al resto de los participantes.
Llegaron los jóvenes risueños entre vítores, cantos y danzas desde Pinar del Río, las dos Habanas, Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo, el municipio especial Isla de la Juventud y la anfitriona: Granma.
Las personas se congregaron en los alrededores del parque Céspedes. La muchedumbre creció y se hizo parte del espectáculo. Pero ese fue solo el preludio. En lo adelante el programa del Festival se extendió más allá de los teatros y de la Universidad de Granma, villa que alojó a los asistentes.
En Bayamo la sala de teatro José Joaquín Palma, la Casa del Joven Creador, la sede territorial de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), la Casa de la Cultura, la escuela provincial de arte, el complejo cultural Bayam y el centro recreativo Los Caneyes, abrieron sus puertas para recibir al arte universitario. Hasta las comunidades de los municipios más cercanos a la cabecera provincial (Jiguaní, Guisa, Yara y Manzanillo), fueron las brigadas universitarias con sus representaciones artísticas.
LOS ARTISTAS
El fin de semana antes del comienzo del Festival fue muy largo para los artistas universitarios clasificados. Algunos apenas durmieron ultimando detalles. El domingo hicieron el viaje hasta la villa, un trayecto agotador para los de más lejos y por fin fue el encuentro con amigos viejos y nuevos… el descanso.
El programa del evento aclaró las dudas sobre las actividades de cada jornada. Las diferentes delegaciones se hicieron su propio calendario para prepararse bien y garantizar la calidad de sus presentaciones.
A los organizadores no les dejaron de llamar por teléfono para hacerles sugerencias o pedirles alguna aclaración. Anduvieron pendiente de los imprevistos para evitar que se afectasen los tiempos y actuaciones planificadas. Pero a pesar de tanto esfuerzo en ocasiones los participantes se lamentaron de algunas imprecisiones, de cambios repentinos, de la calidad del sonido en las competencias o de la distancia que les separaba del centro cultural de la ciudad.
Para los jóvenes que compitieron en el Festival esta quizás sea la única ocasión en que asistan a un evento de este tipo. Cuando se realice la decimonovena edición dentro de dos años, muchos ya habrán terminado su vida universitaria. Pero los que cursan ahora los primeros años en sus especialidades apuestan ya que volverán la próxima vez. No tendrán descanso en cuanto regresen a sus universidades para elevar el nivel técnico-artístico en sus propuestas y sueñan con tener nuevos escenarios y un público exigente que disfrute y evalúe su talento.
Más que el premio resultante de estas jornadas frente a un jurado especializado, los artistas aficionados destacan la oportunidad de compartir con actores jóvenes que al igual que ellos mantienen vivo el movimiento cultural de las universidades. No solo reciben el aplauso de otros estudiantes, sino que a su vez se convierten en espectadores todos y pueden aprender de las opiniones y experiencias de otros.
LAS MANIFESTACIONES
Para llegar al nivel nacional del Festival Universitario previamente se concursó en las facultades y sedes universitarias hasta realizar el evento provincial que premia lo mejor en las diferentes manifestaciones. Un jurado integrado por especialistas de las Casas de Cultura tiene la responsabilidad de evaluar las obras en concurso y dejarles las sugerencias para elevar su calidad.
Las manifestaciones en concurso son literatura (poesía y cuento infantil y para adultos y ensayo), danza, arte circense, artes plástica, teatro y música, esta última contó con una mayor presencia en la decimoctava edición del Festival.
Todavía subsisten dificultades con la divulgación de la convocatoria que echa a andar al concurso desde los niveles de base. En Literatura el jurado señalaba irregularidades como la presentación de algunas obras que no se correspondían con las categorías establecidas. A Rafael Montero Góngora, director e instructor del grupo holguinero de teatro infantil Senda, le parece que dentro de Teatro debería evaluarse independientemente a los que realizan teatro para niños por las características especiales que tiene ese público y el esfuerzo que han de hacer los actores para atraer la atención de los pequeños y muchas veces iniciarlos en el mundo de las tablas.
En estos eventos culturales la FEU recibe el apoyo del Consejo de Extensión Universitaria, integrado por profesores en su mayoría con años de experiencia en el trabajo extensionista y que han conocido a varias generaciones de artistas universitarios. Tanto los dirigentes estudiantiles como los especialistas encargados de estas actividades en cada institución universitaria, insisten en que el movimiento de artistas aficionados al arte y la literatura, no se reduzca al Festival, sino que se sienta durante todo el curso como una opción de enriquecimiento cultural para los universitarios y también para las comunidades más cercanas.
El Festival es el momento cumbre donde se premia el trabajo desarrollado durante un período de tiempo, por eso los artistas universitarios exigen que este encuentro se organice bien para aprovechar al máximo cada una de sus propuestas.
Otra de sus demandas ha sido durante mucho tiempo la necesidad de contar con instructores de arte que los acompañen y apoyen en las diferentes manifestaciones. La nueva generación de instructores también se ha implicado en los proyectos universitarios, el propio grupo Senda puede dar testimonio del aporte de Rafael Montero Góngora, quien además cursa la carrera de Comunicación Social en una sede universitaria.
Pero de cualquier modo el denominador común dentro del movimiento de artistas universitarios sigue siendo el inmenso esfuerzo que hacen sus integrantes para compartir el tiempo entre su preparación profesional en cada una de sus especialidades y desdoblarse como actores, cantantes, bailarines, artistas de la plástica, escritores. Ahora vuelve una nueva etapa en la que el arte inundará cada centro universitario, aparecerán nuevos rostros, nuevas obras y aplausos para que no se apague la llama que aviva el Festival.
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