|
GRADUADOS MÁS DE 23 MIL NUEVOS MAESTROS EN CUBA
«DE LA RAÍZ AL TOPE»*
Por J. Sebastián
Fotos: Abel Ernesto
Miran sus títulos como si contemplaran el Santo Grial, sin embargo saben que no hay nada místico en el pergamino, y lo saben porque durante cinco años hicieron a pulso cuanto hay que hacer para llegar hasta aquí.
Y no son unos cuantos: 23 mil 464 nuevos licenciados en Educación por todo el país; más en la tarde de este jueves 13 de julio de 2007 son 2 mil 339 salidos de los dos Institutos Superiores Pedagógicos que hay en la capital cubana los que acuden al enorme teatro Karl Marx para asistir al acto central del fin de curso.
Y claro, con una mezcla de admiración y responsabilidad miran sus títulos como al fuego de San Telmo, aquella señal propicia para los que se adentraban en mares desconocidos. Pero saben —y esa es la diferencia— que este fuego no alterará la brújula que han estado siguiendo, porque de antemano conocen adonde van, porque van juntos —no es posible llegar de otro modo— y porque intuyen que no será fácil.
¡Ahora es cuando es!… se dicen algunos por lo bajo.
La graduación recuerda al guerrillero heroico Ernesto Che Guevara y también los 35 años de la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, el adolescente que en 1972 se fue a las montañas del centro de Cuba a enseñar a leer y a escribir —y por ende a pensar— a campesinos, y que fuera asesinado junto a uno de sus alumnos —el padre de familia Pedro Lantigua, por bandas contrarrevolucionarias.
Cinco años después del aquel 9 de septiembre de 2002, cuando se abrió el primer curso de Formación Emergente de Profesores Generales Integrales (PGI), termina la primera promoción de aquel grupo. Entonces se pedía que «cada nueva generación esté más preparada para los grandes desafíos».
Ahora, en el aforo del teatro se completan las lunetas con los mil 118 graduados PGI, representando al resto de la nación.
Los que concluyen son licenciados en especialidades como Educación Preescolar, Primaria, Especial, y en cada una de las especialidades tradicionales de la enseñanza media superior.
Miran sus títulos y tal vez se miran a sí mismos, intentando responder como ante un espejo la pregunta descomunal que a partir de ahora tendrán que contestar todos y cada uno de los días que vivirán.
Y saber la pregunta será tanto o más importante que saberse la respuesta.
*«Que la enseñan científica vaya como la savia de los árboles, de la raíz al tope de la educación pública»
José Martí
|