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CORRER EL TELÓN

Como en cualquier teatro los espectadores toman asiento. Del otro lado, (detrás del telón), el tutor y su estudiante cuchichean. El power point está minimizado en la barra de tareas de la computadora. Todo está listo para la «función». La presidenta del tribunal da la voz de arrancada.

Por Tamara Roselló Reina

LA PUESTA EN ESCENA

Tesis

Transcurren los quince minutos más largos (o más cortos) del universitario. Repasa los aspectos fundamentales: los objetivos, los antecedentes, los métodos empleados, los resultados, sus conclusiones y las recomendaciones. ¡Ufff! Fue de carretilla. Lo ensayó hasta lograr la síntesis.

Les hubiera contado más de la importancia de las páginas que descansan sobre la mesa muy bien encuadernadas o de los avatares para navegar por internet en el laboratorio, redactar el informe final y dejar copias y más copias como salvas, por si acaso.

El oponente hace tres preguntas «para que profundice». La tesista responde con calma, segura y el tutor lo confirma. «Ha mostrado su independencia y dominio de la temática… Propongo la máxima calificación».

EL INTERMEDIO

A puertas cerradas el jurado delibera. Afuera regresa el murmullo con besos, felicitaciones y hasta alguna lágrima. El flash de una cámara fotográfica es intermitente. Uno de los invitados sugiere que publique los resultados; otro, que siga para una maestría o doctorado.

No faltan los que aprovechan el receso para ir al baño o prender el cigarrillo y hasta hablar del transporte o del calor. Regresan al local de la discusión y confirman los 5 puntos.

EL MAKING OFF

La palabra tesis proviene de la voz griega «thesis», que significa proposición u opinión, pero más allá de los diccionarios, el término es reconocido por su función en el ámbito académico.

En Cuba es una de las formas oficiales de culminación de la enseñanza superior. El examen estatal es la otra modalidad, utilizada en especialidades de enfoque más práctico: Carreras Pedagógicas, Ciencias Médicas, Lenguas Extranjeras.

Excepcionalmente puede readecuarse esta evaluación. Así le sucedió a Betty, Dania y Jesús, que para graduarse analizaron desde sus respectivos perfiles, la experiencia en una Escuela de Trabajadores Sociales, donde impartieron clases en su último curso universitario. Otros en su lugar prefirieron hacer la tesis aunque fuera un gran esfuerzo.

LA SELECCIÓN

Diego, de la Universidad de Oriente (UO), desde su segundo año continúa la investigación sobre la calidad de vida en la Arquitectura, iniciada por su tutora. Niuvis, de Estudios Socioculturales en la Universidad Agraria de La Habana (UNAH), retomó la relación entre el turismo y la comunidad, que le era familiar gracias a las prácticas preprofesionales.

Teóricamente para esta selección se combinan las necesidades sociales con las líneas de investigación de la Facultad. Los trabajos de corte científico que el alumno realiza durante toda la carrera son sus antecedentes y el profesor que lo acompañó, el posible tutor.

En la práctica hay estudiantes que no conocen el banco de problemas a los que pueden tributar. Las jornadas científicas estudiantiles, los fórum y los talleres metodológicos, contribuyen en algo, pero todavía muchos proyectos se quedan fuera o no se profundizan. Luego, contra reloj, los tesistas inician el camino de la investigación.   

LOS PROTAGÓNICOS

Lea los agradecimientos de cualquier tesis. Ahí están los que participan de muchos modos. Pero en ese elenco los protagonistas son el tutoreado y el tutor. De ellos depende que el cronograma se cumpla y que el producto final se ajuste a las exigencias.  

Los pronósticos avizoran un cambio en las relaciones tradicionales de ese dúo. Por ejemplo, en Alemania se estructuran grupos de tutores que impulsan a grupos de tutoreados, bajo intereses comunes de investigación. Todavía en nuestras casas de altos estudios esa filosofía no ha prendido.

Mariela, de Periodismo en la Universidad de La Habana, considera que su tutor le ha sido esencial. Para Diego ese rol lo asume «alguien más experimentado, aunque eso no significa olvidar nuestro papel de investigador».  

Yojanier, del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria, cuenta entre las preocupaciones estudiantiles la atención de los tutores, «porque están muy cargados con la docencia». Los educadores también hacen demandas.

«Hay alumnos muy reproductivos y no siempre se apropian del lenguaje de la ciencia», señala Maidy, profesora de la Universidad de Pinar del Río. «Tampoco está bien que se conviertan en hacedores de los capítulos uno o dos de las tesis de maestría y doctorado de sus tutores». Los estudiantes deben sentir que tributan a un proyecto mayor.

EL MONTAJE

Al adentrarse en una temática, el investigador se convierte en experto, que construye o reevalúa el conocimiento. La búsqueda y organización de la información y el acto mismo de defensa permiten su crecimiento profesional. Pero no todos lo aprovechan.

«Los finalistas se concentran más en la sistematización, cortando y pegando de otras tesis o de internet, que en sus aportes» —critica Yojanier—. También los hay muy al tanto de los gastos económicos de ese momento. Al respecto el diario Juventud Rebelde publicó el reportaje ¿Graduarse cuesta caro? (mayo del 2005) que motivó a un debate convocado por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).  

Entonces se retomaron ciertas normas prácticamente en desusos. El tesista está obligado a dar solo una copia de la investigación, incluso puede ser manuscrita y la versión digital que pasa a los fondos bibliográficos de la facultad y a una biblioteca virtual de la educación superior (//bives. mes. edu. cu). La defensa responde a requisitos académicos y científicos, no festivos.

A pesar de estas indicaciones, los encuestados por Alma Mater, aseguran que les exigen dos ejemplares. Por lo general  hacen un esfuerzo adicional para sacar otra copia, la suya. Los recursos empleados se adquieren en la bolsa negra o los facilitan amistades y familiares.

Para aliviar estos problemas materiales «se revitalizan los laboratorios estudiantiles y se concibió desde el curso pasado un módulo básico de tesis que incluye papel y disquetes, pero quizás todavía no se cumpla óptimamente» —aclara el Dr. Pedro Horruitiner, director de Formación del Profesional del Ministerio de Educación Superior (MES).

Las Sedes Universitarias Municipales (SUM) se suman desde este julio a la vorágine de las graduaciones, aunque hasta el 2008 no tendrán un carácter masivo. Para esta modalidad se han establecido las dos vías de culminación: las pruebas estatales y las tesis, estas últimas  vinculadas al banco local de problemas.

Los estudiantes de Medicina tienen otras inquietudes. En esa especialidad se privilegiaba la prueba estatal en sexto año tras un internado docente. La necesidad asistencial cambió la norma. Según Orlando, del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), «ahora después del 5to año van directo a una consulta como profesionales, por lo que se sugiere adelantar el examen antes de entrar en contacto directo con la población».

Los futuros juristas reclaman una prueba estatal más fructífera, menos teórica y con un margen de tiempo mayor para analizar y deliberar el caso que les toque.

LA REPERCUSIÓN

Yunior y Ruber defendieron un sistema automatizado que ya está funcionando, por eso presentaron los avales de los usuarios que interactúan con el producto informático. Como este muchos trabajos de diploma aportan soluciones aplicables en distintas esferas de la vida.

El MES evalúa el grado de generalización de las investigaciones y considera las publicaciones y patentes registradas por sus centros. Sin embargo, muchas de las tesis permanecen adormecidas en los archivos. Su utilidad se limita a fuente de consulta.

¿De quién depende que sean más aprovechadas o que sus recomendaciones se atiendan? ¿Cómo influyen en esto los tutores, el recién graduado, el tribunal, la propia institución?

Para Aimara, profesora de la UNAH, los adiestrados que se quedan en la Facultad «participan en eventos, se vinculan a maestrías y doctorados o publican artículos científicos, con los que continúan sus investigaciones». Maidys dice que «si en verdad te interesa, la sigues desarrollando».

Los nuevos planes de estudios favorecen los proyectos en lugar de las pruebas. Se trata de incentivar más el interés por la investigación y no esperar al final de la carrera para empezar «la función». En los predios universitarios se ensaya el ser profesional. La tesis es un buen pretexto, pero no el único.


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Actualizada: 8 de junio/2007

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