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Sección Universidad

 

 

Con este trabajo iniciamos una serie de cuatro artículos que tocan muy de cerca las reflexiones y opiniones del líder estudiantil José Antonio Echeverría y que tienen una vigencia extraordinaria.

 

EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE JOSÉ ANTONIO ECHEVERRÍA

 (I)


Por Fernando Martínez Martí,
estudiante de 4to año Economía (UH)
Fotos: Tomadas de Internet

Mella y Echeverría

Como parte del homenaje que los jóvenes universitarios tributan a su eterno Presidente de la FEU en el 50 Aniversario de su caída en combate, constituye un deber ineludible  analizar una de las facetas de José Antonio que resulta menos conocida por nuestros jóvenes de hoy: su pensamiento político.

Identificado como un indiscutible paradigma de la acción revolucionaria, resulta  interesante acercarse a su ideología, fraguada por la influencia del momento histórico y el acercamiento a dos figuras de gran trascendencia en el pensamiento revolucionario cubano: José Martí y Julio Antonio Mella. 

El pensamiento martiano constituye punto de inflexión en la ideología de la Revolución, es cita obligada hasta nuestros días; y José Antonio no escapó del estudio que los estudiantes de su época realizaban sobre la Historia, en particular las obras del Maestro. En cuanto a Julio Antonio Mella, fundador de la FEU y del Primer Partido Comunista, es notable su papel en el despertar de la conciencia nacional durante los años 20 del siglo XX.

Su lucha contra la corrupción dentro de la Universidad y el afán por una profunda transformación social no sólo en Cuba, sino en América, influye directamente en Echeverría, que retomó muchas de las banderas enarboladas por Mella y otros revolucionarios como Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Pablo de la Torriente Brau.

Si se analiza la visión que se va formando José Antonio Echeverría de la realidad cubana, apreciamos que va en constante ascenso cualitativo desde que ocurre el Golpe de Estado perpetrado el 10 de marzo de 1952 por Fulgencio Batista. De una primera etapa, en que las luchas de los jóvenes se concentran en el regreso a una República donde se respetaran las garantías constitucionales, pronto se pasa a un análisis más transformador de la sociedad.
 
Muy pronto José Antonio promueve un discurso diferente. Sus ideas se alejan cada vez más de la Republica conocida; y empieza a hablar de una transformación cada vez más radical, aproximándose poco a poco al concepto de Revolución Cubana que esboza a inicios de 1955.
      
Aunque José Antonio Echeverría no fue un militante marxista-leninista, tiene planteamientos que demuestran la evolución de sus ideas en cuanto al logro de la equidad y justicia social en nuestra Patria, sobre todo en el plano económico. Es así que  el 13 de febrero de 1955 aparece publicado un artículo en la Revista Bohemia donde se pronuncia a favor de la industrialización del país, sin que los Estados Unidos interviniesen en la política económica cubana.

En este escrito el líder estudiantil exponía la necesidad de que Cuba eliminara la dependencia de una sola industria (la azucarera) y el papel que jugaría la industrialización en el desarrollo económico de la nación. Nótese su coincidencia con lo expresado por Fidel en el Programa del Moncada, donde el problema de la  industrialización aparecía entre los 6 puntos más críticos a los que les daría solución la Revolución. Por otra parte señala que la crisis económica solo podría resolverse cuando se eliminara la crisis política de Cuba.
 
De la misma forma destaca su visión sobre la necesidad de la planificación en la economía y el papel rector del Estado en cuanto a dichos planes. “Planificar es, pues, en su sentido más lato, ordenar toda una nación. Y teniendo como meta única el bienestar de toda la nación”1 - García Oliveras, Julio: “Los estudiantes cubanos”, Pág. 37 .

También se expresó en favor de coordinar la economía cubana con las economías latinoamericanas, algo que encuentra hoy vigencia extraordinaria.  O sea, que su visión de transformar la realidad cubana era integradora y abarcadora de muchos temas de vital importancia en el avance de una nación hacia estadios superiores de bienestar económico y social.

Análisis aparte merece su visión sobre el papel del arquitecto en la sociedad. La profesión para la cual se preparaba José Antonio se había ocupado de satisfacer sólo las necesidades de los más poderosos y no beneficiaba al pueblo en general.

Es por ello que en un artículo que Bohemia publica el 13 de marzo de 1955, coincidiendo con el Día del Arquitecto, titulado “Presente y futuro de la Arquitectura en Cuba”, señala categóricamente: “El arquitecto contemporáneo se encuentra con un deber definido que cumplir con la nación: dotar de una forma de vida sana, cómoda y decente a todas las capas sociales, en todas sus actividades”2 - Ídem..

José Antonio Echeverría

Es notorio el papel de la FEU de aquellos años en la divulgación de los valores culturales cubanos. Cuando José Antonio entra a formar parte del Ejecutivo de la organización se comienzan a organizar importantes ciclos de conferencias, la Semana Sinfónica Universitaria, el ballet de Alicia Alonso interpretando el Lago de los Cisnes es apreciado en el Estadio Universitario y  artistas plásticos como Wilfredo Lam, Luis Martínez Pedro y Sandú Darié exponen sus obras en los locales de la Universidad.
 
Precisamente el 20 de abril de 1955, un día después de haber sido elegido como Presidente de la FEU, aparecía como una de sus premisas, “promover la cultura universitaria como el gran resorte del  progreso del  pueblo”3 - Nuiry Sánchez, Juan: “Presente”, Editora Política, La Habana, 2000, Pág. 234.. Dentro de ese mismo programa aparece un punto que llama poderosamente la atención, muy relacionado con la cultura de todo el pueblo: la organización de las Brigadas Rubén Batista Rubio.

Las mismas tendrían la misión de alfabetizar a todos los olvidados por los Gobiernos de aquella República. Puede afirmarse por ello que su vocación transformadora se extiende, con muchos puntos de coincidencia respecto al Programa del Moncada anteriormente citado y que fuera expuesto por Fidel Castro en su histórico alegato de autodefensa La Historia me absolverá.  

Quisiera también citar su visión sobre la moral y el decoro para corroborar sus sólidos principios. En una ocasión planteó: “La fraternidad y la igualdad en la Universidad de La Habana tienen lazos muy fuertes, son los que nacen del decoro, de la virtud y la integridad. Es ahí donde nos fundimos todos los estudiantes sin distinción de color, pero sí con distinción de decoro”4 - Ídem, Pág. 236. . De la tremenda importancia dada a estos elementos se comprende su visión de las virtudes éticas y políticas de un revolucionario y los valores que debían prevalecer en nuestra Patria.

También pensó José Antonio, con mucha fuerza, en hacer realidad el Proyecto de ciudad universitaria. Luego del Triunfo Revolucionario en 1959, la construcción del campus que lleva su nombre se convierte en perenne homenaje a su figura.

Por último, debo hacer referencia a un documento que por su  importancia constituye la cima de sus aspiraciones sobre la Revolución Cubana. Se trata del Manifiesto al pueblo de Cuba, enunciado poco después de la constitución oficial del Directorio Revolucionario.

Aunque desde febrero de 1955  se había pronunciado insistentemente respecto a la Revolución Cubana, las definiciones más profundas aparecen en este Manifiesto. En José Antonio planteaba: “La revolución es el cambio integral del sistema político, económico, social y jurídico del país y la aparición de una nueva actitud psicológica colectiva que consolide y estimule la obra revolucionaria”5 - Ídem, Pág. 240. .

Pero también señalaba, como uno de los principios en que se asentará la Revolución, la lucha por el Socialismo. Ello corrobora la idea de que su pensamiento político y del movimiento estudiantil que lideraba llegaron a un desarrollo impresionante, con la visión de una transformación extraordinariamente radical y antimperialista.



1García Oliveras, Julio: “Los estudiantes cubanos”, Pág. 37

2Ídem.

3Nuiry Sánchez, Juan: “Presente”, Editora Política, La Habana, 2000, Pág. 234.

4 Ídem, Pág. 236.

5Ídem, Pág. 240.

II PARTE...

 


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Actualizada: 29 de marzo/2007

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