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EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE JOSÉ ANTONIO ECHEVERRÍA
(IV y final)
Por Fernando Martínez Martí,
estudiante de 4to año Economía (UH)
Foto: Archivo
Desde que ocurre el cuartelazo traidor de Fulgencio Batista y sus secuaces, José Antonio Echeverría se planteó que la insurrección era la única vía posible para derrocar al tirano.
Aunque la primera campaña política que se promovió contra el Golpe fue la “Jura de la Constitución”, José Antonio declaraba en esos primeros instantes lo siguiente: “Yo creo que la proyección de nuestra lucha y sus objetivos tienen que ir más allá de las conquistas plasmadas en ella [la Constitución], ya que el sacrificio y la sangre que habrá que derramar así lo exigirán” .
No obstante, es bueno decir que esta Campaña se convirtió en un importante momento dentro de la lucha contra Batista, debido a la intervención de estudiantes revolucionarios en la misma. Echeverría fue detenido en Matanzas, como parte de la actividad desplegada por la FEU en las provincias, donde otros estudiantes fueron detenidos y encarcelados.
En los últimos meses de 1952, José Antonio viaja al Congreso de Arquitectos en México, junto a un grupo de numerosos estudiantes de la especialidad. A dicha comitiva se suman miembros de la FEU interesados en entrevistarse con el depuesto Carlos Prío, quien se encontraba residiendo en esa ciudad. El objetivo era solicitar armas, principal limitante de los grupos insurreccionales que ya en esa fecha comenzaban a prepararse en la Universidad para acciones futuras.
Echeverría acudió junto con otro estudiante al encuentro con Prío, antes de la visita de los miembros de la FEU. Aunque discutió acaloradamente con el ex-mandatario, ni él ni los otros estudiantes consiguieron las armas solicitadas. Con ello se demostró que era inútil esperar apoyo de aquel a quien sacaron por la fuerza del poder ni de ninguno de los miembros de su camarilla.
Sin embargo, ya la estrategia estaba muy clara para el futuro presidente de los universitarios cubanos. Él consideraba que era muy importante concentrar el trabajo político dentro de la Universidad y ganar la dirección de la FEU por parte de los estudiantes revolucionarios. Luego, el prestigio de la Colina como depositaria de las tradiciones revolucionarias de los años 30, permitiría extender el movimiento a otros centros docentes, como los Institutos de Segunda Enseñanza y las Escuelas Normales.
De modo que en las líneas de su acción inicial, José Antonio decide seguir la tradición organizativa revolucionaria para emprender la lucha armada, como huella indeleble de quienes le antecedieron dos décadas atrás. Julio Antonio Mella, que preparaba una expedición armada contra el tirano Gerardo Machado meses antes de caer asesinado en México; Antonio Guiteras, que organizó los grupos de acción y la lucha guerrillera para combatir el régimen machadista durante la cuarta década del siglo XX.
En 1953 se incrementan los intentos insurreccionales en la Universidad. Algunos de los grupos que seguían a José Antonio contactaron con la organización Triple A, debido al potencial de armas que tenía y a la posibilidad de un golpe armado por parte de los auténticos. Esto traería como resultado una vuelta a los males entronizados durante el autenticismo, algo que preocupaba seriamente al joven cardenense y sus compañeros.
Luego del intento de abril, encabezado por el profesor García Bárcenas con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el acontecimiento más importante de ese año ocurre el 26 de julio, cuando Fidel organiza el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Hay que decir que esta acción sorprendió a José Antonio, ya que los participantes eran en su mayoría miembros de la organización juvenil del Partido Ortodoxo. Produjo gran conmoción para él saber que Renato Guitart, su compañero de estudios en Cárdenas, había caído en el ataque.
No obstante, el asalto al Moncada evidenció que la vía insurreccional era la que podía echar abajo la dictadura de Batista y que además era posible emprender una acción armada con elementos nuevos, sin esperar nada de los políticos tradicionales ni la vacilante dirección de la FEU.
De ahí que Echeverría iniciara sin más dilación la concentración de las fuerzas para desplegar una fuerte campaña a fin de barrer totalmente a la vieja dirigencia, ocupar la dirección estudiantil y radicalizar el enfrentamiento a la tiranía.
Es así que inicia un ascenso vertiginoso hacia la conducción del estudiantado a niveles superiores de lucha. El 2 de febrero de 1954 es elegido Presidente de la Escuela de Arquitectura; el 23 de febrero de ese mismo año asciende al ejecutivo de la FEU como Secretario General y el 30 de septiembre, en un acto de recordación a Rafael Trejo, asume la presidencia de la organización estudiantil. Con ello comienza una gran ofensiva revolucionaria que implicaba combates más violentos, a fin de arrastrar a los estudiantes y a todo el pueblo a luchar contra el régimen de Batista.
El año 1955 es intenso en el enfrentamiento frontal contra la tiranía. La lucha por la liberación de los moncadistas, símbolos de combate para la juventud cubana, y su posterior salida de la prisión, le insufla nuevos bríos al Movimiento Estudiantil. Pero ante la necesidad de Fidel y sus compañeros de salir al exilio por la tenaz persecución a que son sometidos, nuevas acciones son llevadas a cabo por la masa juvenil que lidera José Antonio, con expresión cumbre en los meses de noviembre y diciembre de ese mismo año.
Para esa fecha ya se encuentra conformado, aunque no oficialmente, el Directorio Revolucionario como brazo armado de la FEU. El desarrollo y consolidación del movimiento revolucionario estudiantil y la convicción de que la única transformación posible era a través de la lucha armada así lo demandaban. Es de esa forma que el 2 de diciembre de 1955 miembros del Directorio apoyan la movilización estudiantil que se disponía a entregar una carta a Cosme de la Torriente. Si los esbirros se interponían a la marcha ellos dispararían, lo que en definitiva ocurrió, causándoles 12 heridos. Era la primera acción armada del Directorio Revolucionario.
El 1ro de enero de 1956 aparecen en Bohemia declaraciones del Presidente de la FEU donde asegura: “El año próximo de 1956 será el de la total liberación de Cuba” .Con esas palabras, además de mostrar su visión política, confirma el ascenso de la lucha insurreccional a planos mas elevados, tanto por parte del DR como del M-26-7, encabezado por Fidel y que bajo el espionaje batistiano se preparaba en tierras aztecas.
Con esa convicción se constituye de manera oficial el Directorio Revolucionario el 24 de febrero de 1956. José Antonio proclama en un discurso pronunciado en el Aula Magna la coordinación de “todos los esfuerzos necesarios para la acción insurreccional” que derrocara a la tiranía y estableciera un Estado Revolucionario.
Con la oficialización del Directorio se abre una nueva etapa en la lucha estudiantil. Ello queda fijado en la Carta de México, donde José Antonio Echeverría y Fidel Castro, por el DR y el M-26-7, respectivamente, plantean como primer elemento: “Que ambas organizaciones han decidido unir sólidamente su esfuerzo en el propósito de derrocar a la tiranía y llevar a cabo la Revolución Cubana” . Y más adelante: “La insurrección, secundada por la huelga general en todo el país será invencible” .
Luego de este importante paso, José Antonio y los miembros del ejecutivo en el Directorio tenían la tesis de “golpear arriba”, descabezando al régimen. Pero cuando llega a Cuba la noticia de la salida de la expedición desde México, José Antonio considera que no era el momento adecuado para emprender ninguna acción, pues era inútil inmolarse en la ciudad mas protegida del país sin suficientes hombres ni armas.
Esta arriesgada decisión en que asume la responsabilidad de no poder apoyar insurreccionalmente al Desembarco renovó en José Antonio su compromiso con la Patria. Es por ello que desde el 29 de noviembre de 1956, fecha en que se reunió el DR para analizar los planes, hasta el 13 de marzo de 1957, en que ocurren las acciones de Palacio y Radio Reloj, no hubo descanso en su mente para concebir una acción de tamaña envergadura.
El pesar que le acompañaba queda reflejado en su testamento político: “...las circunstancias necesarias para que la parte estudiantil realizara el papel a ella asignado no se dieron oportunamente, obligándonos a aplazar el cumplimiento de nuestro compromiso. Creemos que ha llegado el momento de cumplirlo” .
Ese mismo día cayó José Antonio a un costado de la bicentenaria Colina que tanto amó. Entregó su vida por la Revolución Cubana e hizo valer sus palabras, meses antes de caer: “La única postura que cabe: pisar tierra cubana con el arma en la mano, dispuesto a rescatar por la violencia lo que por la violencia le fue arrebatado a nuestra Patria” .
Uno de sus grandes meritos históricos es precisamente haber apostado desde el principio por la forma de lucha que condujo a Fidel y todo nuestro pueblo a la liberación definitiva el Primero de Enero de 1959.
García Oliveras, Julio: “José Antonio”, Editora Política, 1988, Pág. 29.
García Oliveras, Julio: “Los estudiantes cubanos”, Ediciones Abril, La Habana, 2003, Pág. 36.
Nuiry Sánchez, Juan: “Presente”, Editora Política, La Habana, 2003, Pág. 239.
Nuiry Sánchez, Juan: “Presente”, Editora Política, La Habana, 2000, Pág. 187.
Ídem.
Nuiry Sánchez, Juan: “Presente”, Editora Política, La Habana, 2000, Pág. 196.
Ídem, Págs.243-244.
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