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Alma Mater, 85 aniversario.
MANUAL DE CÓMO HACER AMIGOS DURADEROS (PARTE I)
Por Jorge Sariol
A punto de cumplir 85 años, la revista Alma Mater inicia un recorrido por varios sitios al este de la geografía nacional.
El primer punto del viaje es la provincia de Holguín, un territorio con una extensión superficial de 9 mil 293 km², y cerca de un millón 34 mil 371 habitantes; su principal riqueza es la minería, con la producción de níquel más cobalto y cromita refractaria base.
Cuatro grandes Centros de Educación Superior tiene Holguín —con una matrícula del 21,1 por ciento de su población—, y a la Facultad de Ciencia Médicas va Alma Mater, en la mañana del martes 16; ante estudiantes de segundo, tercer y cuarto años, se realiza la presentación del número 456 de la revista, correspondiente al mes de octubre y que es el objetivo principal del viaje.
El sitio escogido es un aula de conferencias, algo calurosa pero amplia y muy iluminada, que se repleta en pocos minutos pues los futuros médicos invitaron a varios estudiantes de Comunicación Social, de una Sede Universitaria Municipal (SUM), que también usa las mismas instalaciones.
La presentación del número de marras se inicia con la promoción de la revista en sí, pues no todos pueden leerla sistemáticamente; algunos incluso la ven por primera vez y lo confiesan con pena, pena compartida por el enviado de la revista, que sufre —junto a sus doce camaradas—por los solo diez mil ejemplares de la tirada actual de Alma Mater.
«Con tan exigua cantidad —dice El Enviado— es difícil tener todos los amigos que quisiéramos, de modo que hacer estas presentaciones es como una clásica parábola antigua: Si la revista no llega a sus lectores, el colectivo `la traslada´ in situs, la presenta, la desarma y la vuelve a armar, en público».
Y aunque sean unos pocos ejemplares, por un precio módico —0,80 ¢— la revista, literal y metafóricamente, vuela.
Si así no se hacen amigos lo mejor sería abandonar.
La escena se va a repetir en las subsiguientes presentaciones, que cuatro días después van a terminar el ciclo en una sede municipal de la provincia de Camagüey, una tarde noche, con lluvia y con relámpagos.
Pero ahora en Ciencias Médicas de Holguín la presentación arranca bien.
Luego de ciertas ineludibles explicaciones, El Enviado propone el intercambio.
Eduardo, estudiante del 3er año de Medicina abre el debate: «leo Alma Mater con bastante regularidad, porque cuando llega a la Facultad la lucho, pero es difícil. Me gusta el diseño y no me gusta que tiene demasiado texto, y aunque reconozco que está bastante cerca de la problemática del estudiantado universitario de hoy creo, que debe meterse a analizar más los problemas».
—¿Cuáles, por ejemplo?—
«El de las muchachas que por evadir el servicio social salen embarazadas en 5to año. Tratan de solucionar un problema, y se meten en otro».
«La maternidad no es un problema», protesta una muchacha.
«Con solo 23 años, a punto de comenzar una profesión que te va a pedir superación constante, lo es, ¿o no?», reafirma el joven.
Hay risas, aprobaciones, desacuerdos y manos levantadas, pero El Enviado pone un puntillazo. Invita al joven a que escriba un trabajo que desate la polémica sobre tema tan espinoso. Dos hembras aceptan laborar a seis manos con Eduardo, para equilibrar criterios: «los médicos no somos muy dados a escribir», confiesa una de las muchachas.
Las manos levantadas siguen levantadas: «en los números que he leído hay poca presencia de estudiantes de medicina». «¿Publicarían poesías de estudiantes?» «Me gustaría una sección contestando a los lectores».
Los estudiantes de Comunicación Social se animaron: «¿Hay algún modo de hacer suscripciones?» «¿Pueden sugerirse temas?» «¿Cómo deciden la primera plana de la revista, porque en esta veo la imagen del Che, pero dentro hay un solo trabajo sobre el tema?»…
El tiroteo dura casi hora y media.
Lejos de acoquinarse, El Enviado está gozando aunque no tiene todas las respuestas. Sabe que está asistiendo al milagro de hacer amigos, y el riesgo vale la pena.
Pasada las tres de la tarde el encuentro es con estudiantes de la carrera de Periodismo de la Universidad Oscar Lucero, el más grande centro de estudios superiores de la provincia de Holguín.
En un salón abierto, tránsito obligado de media universidad, se sientan en rueda los estudiantes. El Enviado ve con alegría que muchos tienen en sus manos números anteriores, lo mismo de enero, mayo o julio. Los organizadores del encuentro —la FEU de la provincia— un poco antes han vendido el 40 por ciento del paquete con el número de octubre destinado para el lugar.
La presentación es más sencilla… en un principio. Luego se desatan los criterios; se repiten casi todos los de la sesión de la mañana, y saltan otros, propios del auditorio: «Demasiado blanco unas veces, demasiada cantidad de texto, otras». «Qué buena la idea del fotorreportaje», El taller Alma Joven debe tener más promoción. «¿Dónde hay que delimitar las responsabilidades por la distribución de la revista?» «Ya que no siempre tenemos Internet a la mano, y no podemos ver la versión digital, ¿qué nos aconsejan?» «¿Es estilo el poco uso de fotos?» «¿Harían un libro con los ganadores del concurso Alma Joven?» «¿Cómo sabemos cuales son los temas que les interesa, para colaborar?»…
La presentación termina con la realización de una encuesta que ha preparado la analista del colectivo. Una de las razones es encontrar respuestas a casi todas las preguntas que van planteando —y van a plantear— los estudiantes, durante todo el recorrido por la provincia, que incluirá una SUM del municipio de Mayarí —de 105 028 habitantes—
y El Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, ….
En la mañana del 17, miércoles, El Enviado y los amigos de la FEU que sirven de cicerones parten por una estrecha carretera llena de hoyos de todos los diámetros y todas las profundidades que un bache pueda tener. Se suceden en ese orden las comunidades las Biajacas, Manguitos, Tacamará y Bajaragua, y luego el pueblo de Cueto, que junto a Mayarí, nombra el célebre sonero Compay Segundo en su no menos célebre tema popular Chan-chan.
Pero de esta parte del recorrido contaremos en una segunda parte.
...SEGUNDA PARTE
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