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EL PARQUE DE LOS CABEZONES
Texto y foto: Rodolfo Romero Reyes,
estudiante de Periodismo
Ausente de su casa hace más de tres meses, en el momento de su desaparición este joven anunció que saldría a «resolver un problemita de la tesis». Desde entonces se desconocía su paradero. Algunos lo habían visto rondando por las cercanías de la Escuela de Formación de Maestros Emergentes del Cotorro, otros por el trabajo de su prima gestionando unas hojas; pero la fuente más confiable nos informó que pernoctaba en casa de su novia Lili donde en una computadora hacía los últimos arreglos de la investigación.
Alma Mater siguió su pista y finalmente lo encontró. Estas fueron las primeras palabras que pronunció:
Wilfredo
«Al fin terminé, ya puedo ir a jugar canchas». Además de jugar canchas, ¿qué otra cosa haces en tu tiempo libre? Leo mucho, generalmente cualquier cosa que me caiga en las manos. Tal vez en un futuro deba ser un poco más selectivo en mis lecturas.
¿Qué música prefieres?
Escucho de todo un poco: Buena Fe, Silvio Rodríguez, la buena salsa cubana y hasta un reguetón. En los momentos en los que necesito relajarme prefiero sintonizar la 94.10.
¿Bailas?
Por supuesto, bailo de todo, hasta un vals (después de la entrevista su novia nos confesó que en la pista se da tremendas perdidas).
¿Qué te han dejado sucesos como el Festival Mundial de la Juventud y los estudiantes, la Tercera Cumbre de los pueblos en Argentina o ir a Playa Girón en bicicleta?
Los eventos internacionales siempre te dan la posibilidad de comparar tu realidad con la de otros países. Además de las amistades que se hacen y los lugares que se visitan, uno reafirma mucho sus convicciones. Por otra parte, las experiencias como la de Girón han sido inigualables; el sacrificio, el trabajo que se pasó, fue como vivir los años de la manigua o de la Sierra, aunque solo por dos días.
Resume en una palabra las enseñanzas por donde has transitado
La Lenin: amigos; el curso de Formación de Maestros Emergentes: sacrificio; la SUM (Sede Universitaria Municipal): aprendizaje.
Y bien que demostró esos saberes hasta los minutos finales de la carrera. Wilfredo acaba de graduarse en Psicología con título de oro y fue el mejor egresado de la SUM en La Habana Vieja. Ahora ¿cómo te imaginas como psicólogo?
En realidad pienso seguir ejerciendo como maestro. La psicología me ha dado muchas herramientas para ejercer mi profesión educativa. El aula es como un taller donde llevo a la práctica los conocimientos que he adquirido en estos seis años. Pienso seguir allí. Ser psicólogo y maestro son dos profesiones que han formado mi espíritu humanista y me han permitido comprender mi realidad y la de la sociedad.
Planes inmediatos…
Superarme, empezar un doctorado curricular, estudiar idiomas, lograr que mi novia me comprenda un poco más, subir el Pico Turquino… ¡Ah!, y bajarlo también, por supuesto.
¿Qué consideras que nos falta a los jóvenes de este tiempo?
Debemos trazarnos metas altas de manera que permita superarnos más y nunca pensar en beneficios personales; pienso que esa pudiera ser una receta. Creo que no debemos seguir diciendo que necesitamos hombres como Fidel o como el Che, lo que nos toca es hacer cosas que nos lleven a ser como ellos.
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