La Revista Joven más antigua de Cuba

Nuestro Credo




EDICIONES ANTERIORES

Esperamos tus opiniones y sugerencias Contáctenos

 

Estadisticas Gratis

 

 

 
Sección La Universidad y yo

 

 

 

HÉCTOR QUINTERO
LA UNIVERSIDAD Y YO

Por Héctor Quintero
Foto: Internet

Héctor Quintero - Actor, Director, Dramaturgo y Narrador.

Decir no, decir sí

Urgido de reposo, resulta que  en los últimos meses decir «no» se ha convertido para mí en una constante.

Digo «no» a propuestas de trabajo, a entrevistas, cumpleaños, compromisos sociales o profesionales y, sobre todo, a reuniones.

En cuanto a los eventos que se suceden sistemática y constantemente entre nosotros, trato de esquivarlos con elegancia ya que me aburre escuchar casi siempre los mismos temas abordados casi siempre por las mismas personas, esas que no conciben acudir a una asamblea, encuentro, foro o congreso solo para escuchar sino siempre para ser escuchados, sobre todo si se encuentran en el local dirigentes de máximo rango o las cámaras del Noticiero Nacional de Televisión.

Sin embargo, no pude decir «no» a un programa radial al que recientemente me invitaron, ya que aunque solicité unas horas para confirmar o no mi participación, se tomaron la libertad de anunciarme nada más y nada menos que en el Noticiero Nacional de Radio, o lo que es lo mismo, ¡en cadena nacional! No asistir significaría quedar ante el público con una imagen de informalidad que realmente no me ha caracterizado nunca y por eso estuve presente en un programa que dura toda la mañana y al cual los oyentes llaman por teléfono para saludar y hacer preguntas a los invitados.

De todas las llamadas recibidas esa mañana hubo dos que robaron poderosamente mi atención.

La primera correspondió a una señora que me hizo una sola e inesperada pregunta. Sin saber siquiera si yo tenía o no hijos, me preguntó cuantos nietecitos yo tenía.

Las risas estallaron inevitables en el estudio y en la cabina, y yo, repuesto de la sorpresa, le respondí arrebolado que no tenía  ni uno.

La segunda de estas llamadas causó en mí una verdadera alegría y me retrotrajo a mis años de estudiante universitario en la entonces llamada Facultad de Filología, entre 1972 y 1978.

Se trataba de Otilia de las Cuevas, inolvidable profesora de nuestro idioma gracias a cuyo conocido rigor aprendí a amar aún más la lengua castellana y a hacer o tratar de hacer un buen uso de su gramática.

En esta oportunidad, la excelente profesora cambiaba de personaje y se convertía en una radioescucha que tomaba el teléfono para saludar cariñosamente a un ex alumno.

Gracias a ella resultó para mí inevitable recordar durante toda esa tarde muchas de las incidencias de mi carrera en la muy ilustre Universidad de San Cristóbal de La Habana, a la que yo había arribado algo tardíamente con un montón de lecturas y conocimientos dispersos que allí se encargaron de organizar y de enriquecer.

Hoy día, pienso que fui, sin duda, muy afortunado, ya que, aunque no logré alcanzar los privilegios de una Vicentina Antuña o de una Mirta Aguirre, sí pude ocupar pupitre frente a una indiscutible institución de la docencia nacional como es el caso de la muy querida Rosario Novoa, así como que, finalmente, ella me pidiera quedarse con mis notas de clase que quizás, y para mi personal regocijo, aún conserva.

Y aunque no estaba incluido en el programa de mi carrera, siempre que tenía oportunidad me introducía en calidad de oyente en las fascinantes clases de análisis literario que impartía Roberto Fernández Retamar en el anfiteatro de la facultad.

Profesores brillantes y entrañables como Guillermo Rodríguez Rivera, Luz Merino, Beatriz Maggi, Álvaro López, Mercedes Santos Moray o Yolanda Wood, entre otros, se unen en mis recuerdos a nombres de alumnos que como la tempranamente desaparecida María Eugenia Haya, su esposo y colega de oficio, el fotógrafo Mario García Joya, Osvaldo Navarro, José M. Villa, Eduardo Heras León, Consuelo Telmo, Héctor Veitía, Olga Rosa Ríus, Oriette Medina y algunos otros, han realizado aportes de importancia a la cultura cubana en diferentes disciplinas.

Por eso esta etapa de mi vida como alumno de curso de trabajadores en nuestro más alto centro docente la recuerdo como uno de mis momentos más felices.

Y me alegro de haberme visto obligado a decir «sí» a mi presencia en el programa radial donde una prestigiosa profesora universitaria me congratuló con su saludo y me hizo recordar hermosos momentos de mi vida, en tanto otra persona despertó en mí una pequeña frustración por no haber podido contar con la dicha de tener, al menos, un par de lindos nietecitos.

 

Recomienda esta página a un amigo


Portada
© Alma Mater 2007

Subir


 

 

Actualizada: 5 de noviembre/2007

Informaciones sobre los cinco heroes año 2007

Sitio de granma sobre los cinco héroes
Sitio de granma sobre los cinco héroes


Enlace