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¿La cultura se la lleva el viento?
Por Susana Vázquez
Fotos: Internet
Ser cultos es el único modo de ser libres, dijo una vez el Apóstol, pero, ¿qué pasa con la cultura en la actualidad? Estamos viviendo tiempos muy convulsos donde los jóvenes se interesan cada vez menos por el amplio mundo cultural. Ya muchos, no ven la cultura como un medio de recreación y de adquirir sabiduría, sino como algo viejo y obsoleto que quedó sepultado en las cenizas del pasado.
A veces recorro los pasillos de la universidad y converso con algunos jóvenes para tratar de entender la situación. La explicación que le hallan, es que no suelen frecuentar las galerías de arte porque no entienden qué quiso expresar el autor en las obras; no asisten al ballet porque los aburre y no saben de qué trata la pieza o nunca han ido porque no les ha llamado la atención y no pueden leer algún clásico de la literatura porque su lenguaje es muy elevado y no comprenden el mensaje. En parte tienen razón, pero, si no saben de ballet, pintura y de literatura ¿por qué no indagan sobre esos temas para poder interpretarlos y así incentivar más el hábito de frecuentar teatros, galerías y bibliotecas?
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También hay que tener en cuenta que vivimos en una época donde la tecnología y el desarrollo de la Internet han ido penetrando en la mente de la juventud como pequeños duendecillos ladrones del tiempo. Pero pienso, como joven al fin, que la sociedad debería realizar más acciones para lograr que los jóvenes se sientan motivados hacia estas manifestaciones del arte que, para mí, son algunas de las más afectadas por el desconocimiento.
Algunos creen que pueden encontrar la cultura sentados frente a una computadora y no se percatan de que echan a un lado el contacto con la realidad. No debemos permitir que el reggae y el auge de la informática nos hagan olvidarnos de las delicias de escuchar música clásica y a la vez deleitarnos con los movimientos de los bailarines en el tablado, o saber interpretar entre colores el mensaje plasmado en el lienzo o simplemente disfrutar de cada línea que un escritor plasma en sus páginas. |