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Murales Habaneros
Por Jesús Adonis Martínez
Fotos: Abel Ernesto
El rescate de la muralística colonial brinda una nueva opción cultural en la antigua Habana de intramuros.
Durante los siglos XVIII y XIX proliferaron en La Habana las pinturas murales en el decorado interior de las casas de personas de abolengo y de buena posición económica en general.
Aquellas cenefas representaban, en su mayoría, motivos florales geométricos realizados mediante plantillas y pigmentos exóticos, aunque también abundan los paisajes coloniales con cierto aire europeo.
Un equipo integrado por especialistas del Gabinete de Arqueología y de la Empresa de Restauración de Monumentos ha rescatado gran parte del patrimonio pictórico plasmado sobre los muros de algunas de las edificaciones más antiguas del Centro Histórico.
Gracias a este proyecto, el Museo de la Pintura Mural abrió sus puertas a la ciudad para homenajearla en el pasado aniversario 487.
Sito en Obispo 117-119, en sus paredes pueden apreciarse decoraciones en capas de enlucido de diferentes períodos de la colonia, e incluso una pictografía más reciente, de los 80 del pasado siglo XX, utilizada como parte de la ambientación del filme cubano Cecilia Valdés.
Debido al riesgo de dañarse o perderse irremediablemente, y a pesar del esfuerzo por mantenerlas en su sitio de origen, algunas pinturas han sido extraídas y trasladadas al Museo para el rescate de sus valores artísticos y exposición al público. La fidelidad a lo original es premisa indispensable en la labor de restauración, es preferible dar por perdida una parte de la pieza que falsear el más mínimo detalle.
Obras ya perdidas o presentes en otros puntos de la vieja urbe también tienen su espacio a través de fotografías pertenecientes a un registro documental pictórico-arqueológico realizado por los conservacionistas.
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