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“Amar a la luz de cualquiera”
Grupo de mujeres lesbianas y bisexuales en Cuba
Por Salvador Salazar Navarro,
profesor de la Facultad de Periodismo
de la Universidad de La Habana
Fotos: Richad
A los catorce años Mónica intentó suicidarse. “Sentía que no pertenecía a ningún lado. Sentía que estaba sola, y además de eso estaba estudiando en una escuela de música donde me obligaban a seguir y no quería. Todo se unió y ya… me empastillé. Fue la única vez, y digo que nunca más”. Al comenzar su noveno grado Mónica descubrió que se había enamorado de una compañera de aula. “Comprendí que ya no la quería solamente como amiga. Empecé con un conflicto, me era complicado, todos los prejuicios que uno siempre tiene de que esos pensamientos, esos deseos que no pueden ser. Me pasé un año en ese dilema, muy deprimida, porque no quería aceptarme. Ya en segundo año del técnico medio me decidí. Senté a mi mamá, se lo dije, y empecé mi vida como… homosexual”.
Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada diez habitantes de este planeta se siente atraído por una persona de su mismo sexo, sin que importe la raza, el credo, el nivel cultural, o la ubicación geográfica. Al llegar a la pubertad, una de cada diez personas en este mundo debe enfrentarse a los cánones sociales y reconocer una orientación sexual diferente a la norma, o mantenerse en la oscuridad por el resto de sus días. Este tránsito hacia la aceptación implica más de un desgarramiento, tanto para la persona homosexual como en su familia. En el caso de las mujeres, el desafío es mayor, ya que prevalecen nociones machistas en la sociedad, y esta debe afrontar dos condiciones tradicionalmente marginadas: el hecho de ser mujer, y el de ser homosexual.
“Me he sentido rechazada por mi familia”, cuenta Mónica. “En el fondo te recriminan, te echan a un lado, y nosotros nos hemos dado cuenta de que es la familia. Es la familia porque tenemos millones de amigos, porque nunca nos han echado a un lado. Es la familia quien pone los prejuicios”.
Mónica y Elizabeth constituyen la primera pareja de jóvenes lesbianas que realiza en Cuba una ceremonia matrimonial de carácter simbólico aprovechando el espacio de una institución. Hace unos meses leyeron sus votos en el patio del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), bajo el amparo del Grupo de mujeres lesbianas y bisexuales al cual pertenecen. Las fotos de su enlace recorrieron los buzones de correo electrónico dentro y fuera de la Isla, mientras los cables daban cuenta de un matrimonio que ha dividido las opiniones. Sectores más conservadores desaprueban la boda, y otros celebran el valor de estas muchachas que se enfrentan a los cánones de una sociedad donde prevalecen remanentes de pensamiento patriarcal y homofóbico.
Mónica se enorgullece plenamente de su decisión: “Ahora, viéndolo ya desde afuera, porque en ese momento es cierto que no pensamos en el impacto que iba a tener, yo siento que es simplemente saltar barreras, que no hay nada de malo en que tengas una orientación sexual determinada, somos personas que igual amamos, que igual queremos, somos seres humanos que tenemos sentimientos. Y si todos somos iguales, ¿por qué no hacer lo que hacen todos? Todos nos enamoramos, sea de quien sea, y si los heterosexuales tienen derechos a casarse y a ser felices, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo?
Por su parte Elizabeth opina: “Cuando nosotros decidimos unirnos no estábamos pensando en el impacto social que podía tener eso. Realmente no lo pensamos así. Lo hicimos más por amor. Nosotras vivíamos juntas casi desde el principio. Queríamos compartir ese momento, que estuvieran nuestros amigos, toda la gente que nos quiere, que estuvieran ahí, que compartieran ese momento con nosotras. Fue demostrar lo mucho que nos queremos. Mi decisión de estar con Mónica conllevaba todo eso. Yo no quiero estar con una persona escondida. Si yo la amo a ella, la amo a la luz de cualquiera”.
Actualmente Elizabeth estudia en la sede universitaria “Felipe Poey” del municipio Plaza de la Revolución. Como parte de su carrera, tuvo que realizar una investigación relacionada con el campo de la sociología. Fue Mónica, su pareja, quien le dio la idea de hacer el trabajo acerca de la homosexualidad. El tema era La presencia del machismo en parejas de lesbianas. “Después de que hicimos ese trabajo”, recuerda Mónica, “fuimos al CENESEX buscando un apoyo por parte de la institución, y entonces nos hablaron de un grupo de muchachas que se reunía allí cada semana”.
El Grupo de mujeres lesbianas y bisexuales:
En el año 2004 se creó en Cuba el Grupo de mujeres lesbianas y bisexuales, el cual tiene como propósito brindar ayuda a las mujeres con esta orientación sexual, así como a familiares y demás personas interesadas en el tema. Por esa fecha nuestro país se incorporó a la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA), una organización no gubernamental con sede en Bélgica, que aboga por los derechos de las personas con una orientación sexual diferente a la tradicional. Esta ONG tiene una organización regional a la cual Cuba pertenece.
Sin embargo, ya existían antecedentes de este trabajo en la Isla. En el 2002 se acercó al CENESEX la enfermera Isel Calzadilla, de Santiago de Cuba, que desde hacía algún tiempo coordinaba un grupo de mujeres lesbianas en dicha ciudad.
La doctora Ada Alfonso y la licenciada Norma Guillard trabajan el tema desde el Centro Nacional de Educación Sexual, y coordinan además el trabajo del Grupo. Con el objetivo de perfeccionar esta labor, el CENESEX ha propiciado la formación de las compañeras en la metodología de la educación popular. Para ello ha contado con el apoyo del Centro “Martin Luther King”.
Norma Guillard, graduada en psicología, comenta acerca de la constitución del Grupo: “Estamos organizadas de manera abierta. Al tener como objetivo la no discriminación, pueden asistir personas de cualquier orientación sexual, incluidos, por supuesto, los heterosexuales. La dirección es colectiva. Hasta el momento el Grupo está compuesto por aproximadamente sesenta miembros que fluctúan, los cuales tienen una amplia diversidad de intereses”.
En estos cuatro años de labor el Grupo de mujeres lesbianas y bisexuales ha realizado un gran número de actividades, entre las que se destacan los espacios de reflexión acerca de las realidades que vive cada una de estas mujeres. “El objetivo es desarrollar la autoestima y facilitar conocimientos para enfrentar los problemas que las aquejan”, explica Norma. Otro de los temas materia de discusión son la salud y los derechos reproductivos de la mujer. “Es preciso que la mujer se sienta con el derecho de que su cuerpo es suyo”, aclara la especialista.
Un lugar de encuentro:
Juana es una de las fundadoras del Grupo. Se enteró por una amiga de la convocatoria y desde hace cuatro años asiste regularmente a los encuentros que se organizan. “Cada vez que nos reunimos nos presentamos, decimos de dónde somos, qué hacemos, porque siempre viene alguna muchacha nueva. Realizamos diversas actividades. Nosotras mismas proponemos la agenda de los temas que queremos abordar en los encuentros: violencia, género, la forma de tratarse, nuestra identidad, entre otros. Celebramos el día de la mujer, cumpleaños colectivos, oímos música, conversamos”.
Sobre la importancia del Grupo comenta: “Estos encuentros me han servido para muchas cosas, pero sobre todo para darme cuenta que existen otras muchachas como yo. Aquí nos encontramos. El Grupo nos ha ayudado a comprender y aprender cosas que no sabíamos sobre diversos temas, por ejemplo, el caso de las enfermedades de transmisión sexual, el VIH en las mujeres, sobre distintos aspectos de la sexualidad, entre otros. Hablamos acerca de los problemas que hemos tenido en nuestra vida, y aquellas cuestiones que hoy en día nos siguen preocupando”.
En materia de inquietudes Juana se considera una mujer con suerte: “Yo específicamente nunca me he sentido discriminada por mi orientación sexual. A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas, hasta fui dirigente. Me desempeñé como jefa de pioneros, en la secundaria y en el preuniversitario también tuve algunas responsabilidades. Después he ocupado cargos en casi todos los centros de trabajo donde he estado, hasta hace poco administré, y realmente por mi orientación nunca he dejado de hacer nada. Quizás sea porque me he pasado la vida estudiando, leyendo. Conozco las leyes y me he defendido. Cuando he sentido que alguien está equivocado, porque las personas tienen derecho a cometer errores, he hablado con ellos, he conversado y hemos llegado a un acuerdo. Las personas temen enfrentar las cosas y una vez que lo hacen es siempre más fácil”.
Sin embargo advierte que otras mujeres lesbianas han sentido el peso excluyente de la sociedad, donde perviven sentimientos machistas, a los que se suma en este caso la homofobia: “Hay otras mujeres que sí han sufrido la doble discriminación”, comenta. “Se han visto señaladas tanto en sus centros laborales como por la familia. Por eso es necesario cambiar comportamientos, que la gente tenga otra visión. No es un problema de violencia, en Cuba no hay violencia física contra las personas homosexuales”.
Experiencias como la de Elizabeth, Mónica y Juana se dan cita cada tarde de miércoles en los salones del CENESEX. Otras tareas requieren también de la participación del Grupo de Mujeres Lesbianas, quien continúa abocado en la lucha contra la homofobia y la discriminación por orientación sexual. En este momento se encuentra apoyando diversos trabajos para los medios de comunicación masiva. Realizan además actividades de intercambio y aprendizaje, cine debate, charlas de especialistas y talleres. “Entre los retos principales del Grupo se encuentra el lograr una mayor vinculación con la comunidad”, aclara Norma Guillard, “ya que la homofobia se produce por falta de información”.
Asociación Internacional de Lesbianas y Gays para América Latina y el Caribe (ILGA-LAC)
La ILGA-LAC fue fundada en la ciudad de Río de Janeiro el 14 de noviembre del 2000, como una entidad civil, sin fines de lucro, democrática, con sede y foro en Brasil, de carácter informativo, movilizador, de apoyo y de duración indefinida.
Dicha organización es parte constitutiva de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays con sede en Bruselas (Bélgica) siendo su representante oficial en la Región de América Latina y el Caribe.
Entre los propósitos de esta organización se encuentran:
- Ser un instrumento de expresión de la lucha y la conquista de los derechos humanos plenos de los homosexuales y bisexuales hombres y mujeres, y en contra de cualquier forma de discriminación contra estos (as), sean expresiones jurídicas, sociales, políticas, religiosas, culturales o económicas.
- Promover campañas y directrices políticas propuestas por sus asociados (as) para el logro de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales y personas transgénero.
- Apoyar la lucha contra el VIH/SIDA en todos sus aspectos y en todos sus ámbitos.
- Sumarse a las entidades y organizaciones populares o movimientos que anhelen trasformar la vida de las personas, para que sean libres y dignas. Apoyar la lucha de las mujeres, negros y negras, indígenas, trabajadoras (es) sexuales, de los sectores oprimidos, excluidos y explotados
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