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Hoy se habla de derechos sexuales
Por Mónica Baró Sánchez y
Carolina García Salas,
estudiantes de periodismo
Fotos: Abel Ernesto Rubio
El doctor en Ciencias Médicas Eusebio Rubio Aureoles, presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, conversa con Alma Mater sobre el trabajo que realiza la asociación en las distintas regiones del mundo.
El mejicano y doctor en Ciencias Médicas Eusebio Rubio Aureoles, presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, por sus siglas en inglés), fue uno de los ponentes invitados al IV Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, realizado en el Palacio de Convenciones de la Habana del 15 al 18 de enero.
En su conferencia magistral Prioridades globales para el logro de la salud sexual: un análisis de las metas del milenio y las necesidades globales de la salud sexual presentó los objetivos que se trazó la WAS durante el XVII Congreso de Sexualidad, realizado en Montreal en el 2005.
Entre estas aspiraciones de la organización despuntan el reconocer, promover y proteger los derechos sexuales para todos; condenar y combatir todas las formas de violencia sexual y discriminación; proveer acceso universal a la información y educación de la sexualidad integral; detener la propagación del VIH/SIDA y demás Infecciones de Transmisión Sexual (ITS); lograr el reconocimiento del placer sexual como un componente del bienestar; entre otras.
Luchar por estos sueños, que algunos escépticos catalogarían de utopías, exige primordialmente voluntades inagotables y grandes esfuerzos; pero definitivamente el mundo sería un sitio mejor si se materializaran. En una entrevista, el doctor Rubio contestó a varias inquietudes de Alma Mater sobre la labor y estrategias de la asociación que él preside.
¿Cómo actúa la asociación ante los casos de poblaciones que abrazan religiones donde la mujer ha sido legendariamente considerada un ser inferior, y como tal ha sido tratada?
Hay un principio, el de los derechos humanos, que es un llamado a la dignidad de las personas y fue logrado por un acuerdo internacional. Cualquier sistema que no reconozca igualdad de derechos entre hombre y mujer, es cuestionable. Siempre se afirma de forma contundente que deben prevalecer ante cultura, costumbres o tradiciones. Aunque afirmar no se traduce en actuar, porque ni nuestra asociación, ni ninguna otra, pueden llegar e imponer los cambios, pues así no funcionan las cosas. La estrategia nuestra es la difusión del conocimiento científico para que las sociedades se vayan moviendo en esa dirección. Este es un proceso que aún no ha terminado pero que va caminando. Estoy convencido de que el conocimiento y la luz que da el saber, ilumina.
Aunque el avance hacia la igualdad en los géneros es innegable hasta en las regiones islámicas.
¿La asociación tiene algún programa para la protección de mujeres víctimas de la discriminación de género?
No, la asociación no llega a esos niveles. No podemos intervenir en los asuntos de los países, sólo mediante discursos y señalamientos. Sin embargo, hay otras que tienen un poco más de recursos y de alguna manera contra atacan a la discriminación. Ojalá tuviéramos una estructura que nos permitiera hacer más pero no tenemos los enormes recursos que se necesitan. Este es un problema muy grande, el número de mujeres discriminadas en el mundo es gigantesco.
No obstante, a pesar de que la situación actual de la mujer no es la misma que la de hace 50 años, todavía no acabamos, nos queda mucho por hacer.
Usted hablaba de que el placer sexual disminuye las posibilidades de contraer enfermedades cardíacas. Sin embargo, algunas culturas africanas someten a las mujeres, siendo bebés o niñas, a la circuncisión genital.
La mutilación genital femenina que se practica en muchos países, principalmente africanos, es algo condenable. Y se realiza con el objetivo de disminuir las posibilidades de que la mujer sienta placer, e irónicamente, se hace porque en esas sociedades se tiene la idea de que la mujer es un ser muy poderoso que adquiere el poder a través del placer sexual. Entonces, para emparejar las cosas es que realizan esa práctica.
La asociación en 1975 emitió una declaración condenándola y exigiendo que se eliminara porque atenta contra la salud, pero es muy complejo eliminar algo que depende tanto de la cultura de las personas. Resulta increíble ver cómo hay niñas que nacen en esos lugares que desean ser dañadas.
Sin embargo, hay países, como Egipto, que ya prohibieron la práctica; aunque se continúa haciendo ilegalmente.
¿La asociación tiene grupos especializados que se dirijan a las diferentes zonas a tratar estos problemas?
Tenemos Regiones. En Asia hay una región organizada, en América existe otra y recientemente se conformó La Federación Africana para la Salud Sexual y los Derechos Sexuales, la cual ha estado muy activa. Próximamente se hará un congreso en Nigeria.
Estos enclaves de grupos de profesionales están trabajando para mejorar las condiciones de la salud sexual en la mayor parte del mundo.
¿Y Cómo lidian con el analfabetismo reinante en tantos de esos lugares, a la hora de instruir sobre Educación Sexual?
Ojalá fueran nada más las personas analfabetas, porque entonces nos dedicaríamos a ellos exclusivamente y les daríamos las herramientas para que se convirtieran en letrados; pero desgraciadamente no son los únicos. Aunque es cierto que mientras más desarrollo económico hay, menos problemas sexuales, de todas formas no es suficiente porque el dinero no lo resuelve todo. También influyen otros factores y persisten los problemas independientemente del avance alcanzado por el país.
Esto es muy complejo, los recursos deberían estar destinados a los países con menor progreso. Y desde luego que el problema de la salud sexual es muy importante, pero no está aislado de los otros sino inmerso en ellos.
Actualmente África es el continente más afectado por el VIH-SIDA ¿qué proyectos tiene la asociación para evitar allí el auge de esta pandemia?
Las organizaciones internacionales están poniendo todo su empeño en mejorar la situación de este continente. Lo que hay que hacer es facilitar la educación, reconocer los derechos del hombre, la igualdad y evitar la discriminación. Eso es lo que la asociación considera necesario. Y lo tienen que ejecutar los gobiernos de cada país, no les queda otra alternativa. La intervención tiene que ser a través de cada gobierno.
¿Tienen algún programa dedicado específicamente a niños y jóvenes?
Tenemos una serie de procesos para favorecer y reconocer la trascendencia de la educación sexual. Cada dos años damos un premio a la mejor innovación de educación sexual en el mundo. Además contamos con una red de organizaciones afiliadas a nosotros, como el CENECEX por ejemplo, donde se intercambian experiencias, ideas y programas dedicados específicamente a niños y jóvenes. Por estos medios la asociación promueve que se optimicen los niveles de educación sexual en le mundo.
¿Cómo evalúa la labor del Programa Cubano para la Educación Sexual?
El Programa Cubano es muy destacado y uno de los más avanzados del mundo. Primero por su concepción de la transexualidad y su tratamiento a este asunto, además de todo el trabajo que vienen haciendo en la educación sexual y la salud. La asociación reconoce muchísimo todo su trabajo.
La recomendación nuestra era atender los problemas de discriminación, pero ahora el CENESEX está tomando el liderazgo y trabajando muy bien en eso; lo cual aplaudimos.
¿Qué significa para un latinoamericano presidir una asociación mundial con una misión tan importante en nuestros días?
Es muy difícil lidiar con las diferencias culturales e ideológicas que existen en el mundo, por lo que significa para mí un enorme compromiso y un gran orgullo.
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