|
La diversidad es la norma
Por Tamara Roselló Reina
 |
Confieso que me sorprendí mucho cuando entré el sábado 17 de mayo al Pabellón Cuba, en la Rampa capitalina. Apenas podía avanzar en medio de una multitud tan diversa como mismo rezaba en el lema central de la Jornada cubana contra la Homofobia.
La convocatoria prendió en la gente. Unos por curiosidad, otros por disfrute personal, para integrarse a la vida social, para tener constancia de lo sucedido y contarlo primero. No hice una encuesta pero los rostros desenfadados, los aplausos, los murmullos, hablaban a favor de las actividades de ese día y sobre todo, del interés por revertir actitudes, comportamientos, pensamientos y hasta legislaciones, que discriminan a los seres humanos por su orientación sexual.
Los medios de comunicación masiva también estuvieron, captando en imágenes y sonidos, en palabras y detalles, lo sucedido. Ricardo Alarcón, el presidente del Parlamento cubano, presidió el foro debate de la mañana. Escuchó desde la primera fila al panel de expertos que reunió para la ocasión, el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX). Desde el público las manos se alzaron para pedir la palabra y hacerse oír, para preguntar y compartir inquietudes, historias de vida, esperanzas.
Fueron poco más de dos horas de discusión sobre las oportunidades legales, las definiciones médicas en cuestiones de salud mental y física, la aceptación social, los estereotipos que todavía se reproducen, entre otros temas. Las respuestas no son exactas, ni únicas y mucho menos acabadas. Se están cociendo, en medio de resistencias y obstáculos, de un acumulado cultural, que pesa unas veces para detener y estancar; otras para impulsar, para dar pisadas bien fuertes. Pero también hay vientos a favor del respeto a la diversidad para construir una sociedad cada vez más inclusiva.
El Pabellón Cuba era un hervidero. Audiovisuales, exposiciones, música, tertulia literaria, ofertas gastronómicas, venta de libros… Fue un día espléndido, de mucho calor, tan humano, como las aspiraciones de quienes se entregaron al proyecto desde las ideas iniciales. Las instituciones implicadas vieron el resultado de la coordinación y el buen juicio, entre ellas el Ministerio de Cultura, el Centro Nacional de Prevención de ITS-VIH/Sida, la Federación de Mujeres Cubanas, los Institutos Cubanos de la Industria Cinematográfica y de la Música.
La Federación Estudiantil Universitaria, la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Jóvenes Comunistas, también apoyaron las iniciativas de esta jornada que culminó con un espectáculo artístico en el cine teatro Astral en la noche. Además las facultades de Artes y Letras, Psicología y Comunicación de la Universidad de La Habana, se incluyeron en el programa general.
Cerca del mediodía presentamos la más reciente edición de la revista Alma Mater. A nuestro lado la entrevista de página central, Mariela Castro Espín, directora del CENESEX, máxima organizadora de la Jornada. La publicación joven más antigua de Cuba, la voz de los universitarios cubanos, no estaba allí azarosamente. Sus páginas atesoran artículos, comentarios, reportajes y entrevistas, acompañadas de una gráfica atrevida, valiente, que ha puesto en la picota universitaria, la polémica sobre la diversidad sexual y contra la homofobia.
Alma Mater, opuesta desde su mismo nacimiento a la discriminación, aspira a una cultura mayor entre sus lectores universitarios, que les permita discernir entre lo justo y lo injusto, entre las batallas necesarias y las insulsas. Más que un día para aceptar la diferencia y el derecho de mujeres y hombres a una orientación sexual libre, nos empeñamos en que estos temas se mantengan en la mira mientras a un solo ser humano se le maltrate o discrimine. Eso nunca será compatible con nuestra sociedad. Seamos coherentes.
17 de mayo - Jornada Cubana por el Día Mundial contra la Homofobia - Programa
|