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Todo tiempo futuro tiene que ser mejor
Por Matilde Salas Servando
Fotos: Internet
Con la llegada de otro trece de marzo al presente, acuden a la memoria de quienes eran jóvenes y estudiantes en 1957, diversos recuerdos relacionados con hechos de gran relevancia, como el asalto al Palacio Presidencial, la toma de Radio Reloj y la posterior campaña represiva que asoló al pueblo, en especial contra quienes tenían todo el derecho a estudiar y disfrutar de una vida más plena.
Por esos días Cuba atravesaba momentos muy difíciles. La sangre derramada aquella tarde, se convirtió en un compromiso de honor con las nuevas generaciones. A cincuenta y un años de aquel Trece de Marzo, se aprecia que en el lugar donde cayeron aquellos jóvenes, ahora florecen sus ideas y por eso, recordarlos permite conocerlos más y adentrarse en los caminos de la historia patria.
En aquellos momentos, el país en su conjunto vivía una situación que pudiera calificarse como desastrosa para todo el pueblo. Ser estudiante, era un insulto para quienes querían ignorar, a toda costa, el derecho que aquellos tenían de estudiar, para después tener la posibilidad de disfrutar de una vida más plena.
Desde el lugar que ocupaban en las aulas universitarias, fueron muchos los jóvenes que sintieron la necesidad de luchar contra los desmanes de la tiranía de Fulgencio Batista. Entre ellos, estaba José Antonio Echeverría Bianchi, alumno de la Facultad de Arquitectura.
Este joven cardenense primero presidió, en el curso escolar 1953-54, la Asociación de Estudiantes de su Escuela. Luego asumió, por sustitución, la presidencia de Federación Estudiantil Universitaria, cargo para el que resultó electo en el mes de abril de 1955.Por esa época su accionar se había radicalizado, pues aunque ya había sufrido prisión y golpizas, se mantuvo firme hasta el 13 de marzo del ´57, cuando cayó en lucha desigual, junto a los muros de la Universidad habanera, a la sombra del Alma Máter, luego de dirigir la toma de la emisora Radio Reloj.
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Otro participante en ese hecho, Juan Nuiry Sánchez, quien también era miembro de la dirección de la FEU en aquel entonces, le recuerda cuando señala:"José Antonio se destacó por su arrojo, su valentía y también por sus ideas, porque a pesar de su juventud era un hombre de pensamiento. Desde las filas de la FEU, nunca descuidó el arte y la cultura en todas sus manifestaciones y se preocupó mucho por la práctica del deporte fue, como decimos hoy, un dirigente integral, un hombre de pensamiento profundo".
Aunque ha transcurrido poco más de medio siglo, Nuiry trae al presente el recuerdo de su amigo y compañero de luchas cuando dice: "Con la llegada de José Antonio a la presidencia de la FEU, se traza una línea ascendente dentro del movimiento estudiantil y comienza un período de radicalización, pues hay un gran hostigamiento contra los desmanes de la dictadura de Fulgencio Batista. Cada vez que éste dictaba una ley que afectaba al país, de inmediato salían los universitarios con la FEU a protestar y siempre había una respuesta firme y rápida".
Juan Nuiry, aquel joven universitario, que hoy es Profesor de Mérito de la bicentenaria casa de altos estudios, se refiere emocionado a la institución donde se formó, como profesional y revolucionario, cuando destaca que: "La Universidad de La Habana en su conjunto se caracterizó siempre por el gran espíritu de rebeldía ante la corrupción política y la compleja situación social imperante, lo que se fortaleció mucho más, desde el golpe de estado de Batista, el 10 de marzo de 1952, cuando de inmediato se enfrentó al tirano."
Hoy, como en los viejos tiempos, mantiene una relación muy cercana con los jóvenes universitarios y su vanguardia, los que están al frente de la Federación Estudiantil Universitaria y según confiesa, se siente muy orgulloso de ellos, pues siempre tiene presente en su idea el pensamiento de Julio Antonio Mella, el fundador de la FEU, cuando dijo que "todo tiempo futuro tiene que ser mejor".
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