La Revista Joven más antigua de Cuba

Nuestro Credo




EDICIONES ANTERIORES

 

 

 

 
Sección El Libro

 

 

La añoranza de encontrar un libro

Por Yuris Nórido
Fotos: Internet

Libreria de Cuba

Escribí hace algunos años en el semanario Trabajadores una crónica sobre las librerías de libros viejos y fui víctima de un aluvión de cartas enérgicas e indignadas, cartas que me anunciaban hasta el mal del que iba a morir; tendrían que haberlas leído para que se hicieran una idea de lo impetuosos que son ciertos lectores de periódicos.

No soy del todo inocente, la verdad es que la croniquilla no era muy cándida: aquí y allá, sin demasiadas contemplaciones, lanzaba dardos a esos vendedores de las librerías estatales que no tienen la menor idea de lo que están vendiendo. También ponía el grito en el cielo —y lo sigo poniendo— ante la escandalosa circunstancia de que en una librería que me resulta especialmente antipática, un ejemplar de Los hermanos Karamazov llegara a costar cien pesos. (Por cierto, después descubrí otro establecimiento, más periférico, donde el mismo libro valía solo cinco; así que ya saben, antes de comprar cualquier cosa por ahí, ya sea un libro o un par de zapatos, no se precipiten y visiten más de un comercio).

Ya sé que esas son las leyes de la oferta y la demanda, qué se le va a hacer; muy amablemente, los compañeros del Centro Provincial del Libro me explicaron los pormenores del esquema de venta de libros raros y de uso, y yo les aseguré que la dichosa crónica nunca pretendió cuestionarlo, así que el asunto, al menos desde el punto de vista institucional, quedó allí. Todavía seguí recibiendo por algunas semanas cartas de libreros y usuarios ofendidos (y ofensivos), pero el tiempo lo cura todo.

El caso es que sigo prefiriendo las librerías atiborradas de libros viejos, unos sobre otros, unos detrás de los otros; las librerías que te invitan a sumergirte, casi a bucear entre añosos ejemplares de editoriales argentinas y españolas.

Me gustan las librerías con pasillos estrechos, con pequeños recovecos donde el cliente que no tenga demasiado apuro pueda acurrucarse y leer páginas completas de un libro que todavía no se decide a comprar.

Libros viejos

Uno nunca sabe a ciencia cierta qué puede encontrarse, qué pequeña joya que casi se deshace entre las manos, o qué noveluca olvidada, o qué revista amarillenta llena de anuncios de Palmolive o Colgate.

Por otra parte, la aventura de los libros viejos no acaba cuando uno se decide a comprarlos, porque muchas veces, ya en la intimidad de nuestra habitación, descubrimos entre sus páginas huellas de sus anteriores dueños, trozos de historias que retan nuestra imaginación: una florecilla seca, una dedicatoria amable, una foto medio borrosa, una carta de amor, un recorte de un periódico que ya no existe… salvados así del tiempo y el polvo. 

 


Portada
© Alma Mater 2008

Subir


 

 

Actualizada: 1ro. de febrero/2008

Informaciones sobre los cinco heroes año 2007

Sitio de granma sobre los cinco héroes
Sitio de granma sobre los cinco héroes


Enlace