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Parece que va a hablar Fidel
Por Juliett Morales García
Fotos: Internet
Cuando los cubanos acudimos a un lugar donde existe una gran multitud, decimos una frase proverbial “parece que va a hablar Fidel”.
Esa expresión alude a las sin pares concentraciones en la Plaza de la Revolución dónde el líder cubano daba sus discursos que inflamaban el corazón de los reunidos y los hacía exclamar: Fidel, seguro, al yanki dale duro, o, pa´ lo que sea Fidel, pa´ lo que sea.
Aquello no era “incondicionalidad” de fanáticos, tampoco de poseídos por un ideal absurdo. Es que Fidel el único Comandante en Jefe de la Revolución, como lo llamó Raúl en su discurso del 24 de febrero supo ganarse el corazón de los cubanos.
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El Comandante es uno de los hombres más grandes e influyentes del siglo XX, Ignacio Ramonet, el director de Le Monde Diplomatique lo llamó en Cien Horas con Fidel un “monstruo sagrado” de la Historia Contemporánea.
Al periodista francés de origen español no le falta razón, el Comandante es un pensador cuyas ideas son de obligatoria referencia para los revolucionarios del mundo.
Fidel ha enriquecido el pensamiento martiano, bolivariano y marxista.
El término más completo de lo que es una Revolución, constituye uno de sus aportes más grandes al pensamiento latinoamericano y mundial: “sentido del momento histórico… cambiar todo lo que debe ser cambiado… es no mentir jamás, ni violar principios éticos…”
También El Comandante en una entrevista concedida a Jefrey Elliot y Mervin Dimally, titulada Nada podrá detener la Marcha de la Historia, explicó qué es un líder y cuál era el papel de las masas en la Historia.
Pero su logro más importante es haber hecho triunfar una Revolución a las puertas del imperio más poderoso que ha existido y haberle ganado la partida política a diez administraciones estadounidenses.
Por eso y otras muchas acciones, es inigualable y su orientación resulta de valía incalculable para el desarrollo socioeconómico y político de Cuba.
Como líder ha planteado la necesidad de rectificar errores, porque la sociedad cubana es perfectible; por esa razón es uno de los que más ha suscitado el debate, necesario para construir una sociedad mejor.
Frente a las cámaras de la televisión dio lectura a cartas que mostraban inquietudes de la población, no siempre complacientes con las decisiones oficiales, y planteaba posibles soluciones a los problemas e inquietudes del pueblo por el que ha trabajado.
Raúl Roa, el canciller de la dignidad, expresaba que Fidel “oía la yerba crecer y sabía lo que pasaba a la vuelta de la esquina”, recordó Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional.
Fidel probó que la deuda externa de América Latina es impagable y la Historia le dio la razón, también pronosticó en la Cumbre de Río de 1992, que una especie muy importante está a punto de desaparecer: la humana, debido al maltrato al medio ambiente.
Antes que ningún otro líder advirtió que sobre las nefastas consecuencias para los pobres de la producción de etanol como biocombustible a partir de alimentos.
Otra vez la historia le dio la razón.
Sobre la gloria que lo acompaña, desde que tomó las armas contra la dictadura de Fulgencio Batista, piensa lo mismo que José Martí: cabe en un grano de maíz.
Muchos en el mundo han dicho que Fidel colgó los guantes. Están equivocados, como editorialista continuará la lucha porque es un eterno guerrillero y como consejero no puede calcularse su valor, porque es inmenso.
Con El Comandante, los cubanos continuaremos pá lo que sea, y de seguro, cuando veamos una gran concentración en alguna parte seguiremos exclamando la proverbial frase popular, “parece que va a hablar Fidel”.
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