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Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV)
Estar en el Centro
Texto y Fotos: Yoelvis Lázaro Moreno Fernández
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Edificio principal de las carreras de Ciencias Sociales y Humanísticas,
-otrora Facultad de Educación-. |
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Naiví vibra en su universidad. La siente suya, aunque pocos meses la separen de la partida definitiva. Aquí ha encontrado un espacio para ser diferente, un modo de tener más, tal vez con menos. Se ha hecho parte de un pensamiento más inteligible de la realidad.
Más allá de los constantes afanes escolares la futura especialista en Lengua Inglesa, semana tras semana recorre los anchos pasillos y la gran avenida cobijada por árboles de la Casa Universitaria más central de Cuba, ama la inquietud inteligente de quienes la rodean y el aire generoso de su escuela.
Por ello, lamenta marcharse, pero se llevará consigo la impronta de los que andan a su lado, de los «profes» exigentes y comprensibles, de la naturaleza que señorea en el entorno del recinto académico, de las edificaciones en las que ha permanecido bajo diferentes circunstancias, de las noches en que cantó demostrando su plena afición por el arte…
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Entrada al rectorado, unos de los primeros inmuebles construidos en la Universidad |
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Orgullo de una historia
Desde la primera mitad del siglo XIX algunos cubanos reconocidos ya abogaban por la creación de una institución de este tipo en la región central. El poeta Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) hizo pública esta aspiración en 1843, cuando el Gobernador General de la Isla ordenó cerrar la Universidad de La Habana. Años más tarde el patriota villareño Miguel Gerónimo Gutiérrez se hacía eco de los mismos reclamos.
Pero no fue hasta 1948, luego de un largo período de demandas y manifestaciones oficiales, que se aprueba la construcción de una Casa de Altos Estudios en este territorio. Los propios habitantes de la urbe santaclareña pidieron ponerle al centro el nombre de Marta Abreu, y así honrar a la ilustre benefactora que había edificado importantes obras para bien de todos los moradores de la villa.
Finalmente, el 30 de noviembre de 1952, el nuevo plantel abrió sus puertas, a cinco kilómetros y medio de la ciudad y con una matrícula de 615 estudiantes en siete carreras. A pesar de que solo estaba terminado uno de los tres edificios previstos en un inicio, ese día tuvo lugar una actividad inaugural, hecho que convirtió en realidad el más acariciado anhelo de muchos coterráneos.
Las horas previas al triunfo revolucionario convirtieron al establecimiento educacional en un importante sitio al servicio de la victoria insurrecta. Desde este lugar el comandante Ernesto Guevara, al mando de la columna 8 Ciro Redondo, organizó las acciones tácticas para la toma de la capital de la antigua provincia de Las Villas.
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El Che cuando recibió el Título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía en 1959 |
En 1959 el Guerrillero Heroico regresó en dos ocasiones. Especialmente, en el segundo de sus viajes —28 de diciembre— fue investido con el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía. Acto seguido del agasajo pronunció uno de los discursos más polémicos en torno al futuro de reformas y transformaciones: «…hay que pintarse de negro, de mulato, de obrero, y de campesino; hay que bajar al pueblo, hay que vibrar con el pueblo, es decir, las necesidades todas de Cuba entera. Cuando esto se logre nadie habrá perdido, todos habremos ganado y Cuba podrá seguir su marcha hacia el futuro con un paso más vigoroso…»
Singularidades
Prestigiosas figuras de la intelectualidad cubana han formado parte del claustro profesoral de la UCLV. Sobresalen por sus méritos el filósofo Medardo Vitier y el destacado pedagogo Gaspar Jorge García Galló. La institución educativa ha entregado también el título de Doctor Honoris Causa al etnógrafo y antropólogo Fernando Ortiz y al escritor e historiador Ramiro Guerra.
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En el último piso de la Biblioteca Central Chiqui Gómez Lubián se encuentra la colección Francisco de Paula Coronado |
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Muchos éxitos avalan el trabajo de la institución, pero entre estos también hay adversidades pues la apartada localización de la UCLV, junto a las restricciones del transporte limita la posibilidad de una mayor afluencia del estudiantado a los espacios recreativos y culturales de Santa Clara.
Pero nada opaca la lucidez del alma joven, esa que dondequiera encuentra salida a las carencias, y trae consigo alegrías. Por ello, siempre está ocupada por gente lozana e impaciente que se adentra poco a poco en el valor del sacrificio mientras aprende, la Casa de Altos Estudios villaclareña late bien fuerte, como palpita a diario el corazón de quienes la habitan.
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