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La primera de Cuba
Por José Armando Fernández Salazar y
Adriel Bosch Cascaré
Foto: Tomada de Internet
Una bahía es una mordida que le hace el mar a la tierra firme. Allí los hombres se aprovechan de estas disputas de las fuerzas de la naturaleza para fundar ciudades y construir sus vidas y sus casas.
En el año 1722 Santiago de Cuba era una villa próspera, donde hombres y mujeres le robaban intimidad a la virginal naturaleza cubana. Desde España llegaban hidalgos atraídos por el olor a fortuna de la Isla, pero que al final tenían que complacerse con el olor a perfume de rosas de una mulata bien distribuida.
En la metrópoli un rey francés llevaba la corona castellana luego de la guerra de sucesión, por lo que a la Mayor de las Antillas llegaban con frecuencia las herejes ideas de la Ilustración.
Por aquel entonces nuestros antepasados gustaban de ir todos los domingos a la Catedral de Santiago de Cuba, que todavía no había sido lastimada por los sismos. Después de la misa se reunían en el Cabildo para hablar del trazado de las calles nuevas o de las últimas noticias que venían del puerto.
Una mañana el Obispo de la villa, fraile Jerónimo de Nosti Valdés, comenzó a hablar a sus feligreses de la importancia de la educación y de la necesidad de crear nuevas instituciones culturales y pedagógicas que facilitarían el crecimiento de la villa.
Ese día en el Cabildo, surgió la iniciativa de crear una nueva escuela, adyacente a la Catedral y donde se estudiarían las disciplinas de la ciencia de la época, como Filosofía, Física, Moral y Retórica.
El Seminario fue fundado el 14 de abril de 1722, según consta en las actas de la Catedral de Santiago de Cuba, por el deán del cabildo catedralicio de la ciudad, Pedro Agustín Morell de Santa Cruz. Al colegio se le denominó San Basilio Magno por ser el nombre de la orden a la que pertenecía fraile Jerónimo de Nosti Valdés. El curso inició con solo dos cátedras: Gramática Latina y Canto Eclesiástico.
No fue hasta el año 1774 que se organizó la construcción de un nuevo edificio adaptado a la topografía accidentada del sitio y muy cercano a lo que hoy es el parque Céspedes.
La construcción sobrevivió a varios terremotos y ampliaciones hasta que en 1908 la Orden de Los Hermanos de La Salle se hizo cargo de la institución, fundando el Colegio Nuestra Señora de la Caridad.
La enseñanza en el Seminario de San Basilio el Magno fue atrasada, escolástica y limitada, realidades que no le quitan el mérito de ser la primera institución de enseñanza superior de la Isla, donde ejercerían el magisterio figuras de gran relevancia en la historia de nuestra cultura como Esteban Salas, padre de la música cubana.
Dos siglos después
Era octubre de 1947 y un grupo de soñadores, entre los que se encontraba la joven Vilma Espín, rescata las edificaciones de un viejo hospital en la colina de Quintero. El día 10, aniversario 79 del Alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes, abriría sus puertas la Universidad de Oriente.
La matrícula inicial fue de 170 alumnos y 30 profesores, repartidos en las carreras de Filosofía y letras, Ingeniería Química Industrial, Derecho, Pedagogía y Contador Público, los que daban clases en el edificio de la Escuela de Comercio, hoy escuela de administración Félix Pena.
El día de la inauguración estuvo presente en el acto como símbolo de los ideales de independencia y libertad del proceso de identidad de la nación cubana, la campana de la Demajagua. Esta campana fue trasladada desde el ingenio del mismo nombre hasta la Ciudad Héroe, previo acuerdo de los veteranos de Manzanillo y Santiago de Cuba, debido a la importancia que se le concedía a este hecho, desde el punto de vista político, económico y social.
En su génesis la UO era una institución privada, porque quedaba fuera del presupuesto estatal, y sus principales pilares económicos eran las donaciones realizadas por algunos comerciantes industriales. No obstante, constituía una gran victoria para los habitantes de la zona oriental del país que vieron la posibilidad de preparar la fuerza de trabajo calificada para llevar hacia delante el desarrollo económico y social del territorio.
Aunque es reconocida por el Consejo de Ministros el 27 de abril de 1948, no es hasta el 22 de marzo de 1949 en que la Ley #16 del Gobierno de la República de Cuba, la oficializa.
La UO desde bien temprano creó sus propios juegos deportivos, los que decidió llamar Mambises en franca alusión de respeto y homenaje a aquellos rebeldes luchadores.
Su primer órgano de prensa sería el boletín Mambí
De esta forma los jóvenes universitarios santiagueros manifestaban su compromiso con los ideales frustrados de las guerras de independencias de Cuba. Este espíritu revolucionario los motivó a vincularse a las luchas de nuestro pueblo contra las injusticias de aquella época.
Un ejemplo de ello es que al producirse el golpe del 10 de marzo de 1952 empieza de inmediato el enfrentamiento de estudiantes y trabajadores universitarios contra la tiranía, y en este ambiente de rebeldía se funda en el centro la Escuela Obrera, que contaba entre sus iniciadores con Frank País y Pepito Tey, entre otros. Esto trae como consecuencia el cierre de la Universidad en 1956 debido al temor a lo que pudiera ocurrir allí: la tiranía batistiana.
La UO vuelve a reabrir sus puertas con el triunfo revolucionario de enero de 1959, justo cuando iniciaría otro capítulo de la historia de la Educación en Cuba, donde ella tendría un importante papel.
La UO hoy y siempre
Con el paso de los años la UO ha ido ganando en experiencia y en excelencia. Ha ampliado sus fronteras y extendido sus propósitos de seguir forjando parte del futuro de nuestro país mediante la formación de profesionales bien instruidos y con principios éticos y revolucionarios.
Ya no somos aquella pequeña universidad de hace 60 años atrás, en la actualidad nos constituimos como el primer centro en importancia de la Educación Superior en la región oriental.
Nuestro trabajo docente y científico está dividido en 10 facultades, 32 carreras (16 de ellas acreditadas, cuatro con la categoría de Excelencia y el resto certificada), 44 departamentos, distintos tipos de cursos ( Regular Diurno, Por Encuentros, Enseñanza a Distancia y la Universalización) y con 9 Sedes Universitarias Municipales.
Somos 40 mil 91 estudiantes provenientes de diversas regiones del país y de otras naciones, de ellos 3 mil 719 becados. Contamos con eventos científicos, peñas culturales, festivales de aficionados al arte, juegos deportivos, intercambios de conocimientos, practicas pre-profesionales, y muchas otras actividades y espacios que van ampliando nuestra cultura general-integral.
Nuestra UO es una sexagenaria que sigue siendo joven, pues se nutre de la juventud de sus estudiantes, profesores y demás trabajadores. Junto a los estudiantes que hoy transitan por sus aulas van también siglos de empeños y sueños de otros jóvenes, que se hicieron reales para que hoy nosotros pudiéramos tener los nuestros.
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