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La libertad debiera ya tener su arquitectura
Con Palabras de José Martí dio inicio la gala político cultural con motivo de la inauguración de La Plaza Niemeyer
Por Anabel Serrallonga Hidalgo
Foto: Sacada de la macro media Niemeyer
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Plaza y escultura Niemeyer. Sacado de la macro media Niemeyer, fiel amigo de Cuba y Fidel
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Ni siquiera nuestro Héroe Nacional, pese a su prodigiosa inteligencia y capacidad de prever, hubiese podido avizorar en cuanta realidad se convirtieron sus palabras.
Cumpliendo el Apóstol 155 años quedaron inaugurados en la Universidad de Ciencias Informáticas la Plaza y el Monumento que regalara Oscar Niemeyer al presidente cubano Fidel Castro por sus 80 cumpleaños.
David contra Goliat, como bien pudiera llamarse la primera escultura iluminada del artista brasilero, está enclavada dentro de un espejo de agua y representa un monstruo (orientado hacia el norte) amenazando a un cubano que empuña una bandera, símbolo de la resistencia de Cuba frente al imperio.
La plaza de hormigón gris tiene una amplitud de 20 mil metros cuadrados con capacidad para 13 mil 500 personas sentadas y cuenta con las torres de iluminación más altas de Cuba. Está ubicada en la intersección de las dos calles principales de la universidad, de forma tal que representa una continuación del Prado de las Esculturas.
Con una comparación entre Martí y Niemeyer y una anécdota personal de un encuentro con Fidel, el intelectual brasilero Frei Bretto rindió homenaje a la obra del Apóstol, a los ideales de justicia del arquitecto, a la sensibilidad del comandante y al mérito de la Revolución.
El miembro del Buró Político y Ministro de Cultura Abel Prieto hizo referencia al apoyo de Niemeyer durante 50 años a la causa cubana.
En esa ocasión estuvieron presentes miembros del Buró Político, del Consejo de Estado y del Secretariado del Comité Central, participantes del II Congreso Internacional Por el equilibrio del mundo y Kadú Niemeyer, nieto del diseñador de la obra.
El canta autor cubano Pablo Milanés, alumnos de la Escuela Nacional de Ballet, el grupo Vocal Sampling, integrantes del Conjunto Folclórico Nacional entre otros artistas, se encargaron de que la Plaza Niemeyer fuese testigo de un especial espectáculo cultural.
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