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La fiesta de los abrazos

Por Jorge Sariol
Fotos: Cortesía del Autor

La Fiesta de los abrazos en Holguín

Imaginemos un cubanísimo omnibus repleto de alegres estudiantes universitarios circulando por una calle de Holguín en los primeros días de mayo. Completemos la escena con un frenazo ante un ciclista imprudente y el consiguiente bamboleo  inercial.

Y en medio de la divertida algarabía joven, una voz con fuerte acento árabe, pero con el más simpatico gracejo criollo grita: ¡Oie vejo, suave, que aquí van ambarrazadas! Entonces va teniendo una idea de cómo y por qué los participantes de la Fiesta de  los Abrazos, en plenas Romerías de Mayo, hicieron de los abrazos, una fiesta.

Dos días después, el autor de la frase criolla, el palestino Atef Alsaqqa, estudiante de 4to año de Economía en la Universidad de Cienfuegos, ante un auditorio reunido en el teatro Ismaelillo dijo: «No olvidemos que en este mismo momento en que participamos de estas alegrías, hay jóvenes que mueren bajo las balas, como en Palestina, donde es peligroso ir a las pocas escuelas que quedan en pie; no hay calles, ni transporte público, todo está  destruido por el ejército israelí, para impedir que la juventud asista a clases».

Pero en la esencia filial del abrazo, entre utopías y sueños globales —desde la izquierda, claro—, la celebración del encuentro significa también la forma de entender el concepto Cuba desde todas las direcciones.

Y esa fue la intención de Mauricio Vergara, un estudiante chileno que hace cinco años —entonces estudiaba Economía en la Universidad de Holguín— propuso incluir en las Romerías un encuentro con estudiantes extranjeros, que diseminados por unas cuantas universidades cubanas,   mostraran el arte popular de sus naciones y contaran además de sus realidades.

La llamaron Fiesta de los Abrazos, como el encuentro fundado por el Partido Comunista de Chile en los duros años 80 de la represión pinochetista. Por aquella época la idea de sus organizadores fue la de «encontrarse, saludarse y desearse tiempos mejores», e incluyó a todos los sectores posibles: obreros, estudiantes, amas de casa y profesionales.

La Fiesta de los abrazos en Holguín

Después de recorrer varios sitios de Santiago de Chile, terminaron por escoger al Parque O´Higgins, como «el lugar», cada primer fin de semana de enero.

La propuesta de celebración «a la cubana» la asumió la Organización Continental  Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), por intermedio de la FEU.

A esta V edición llegaron expansivos dominicanos, brasileños, venezolanos y panameños. Costarricenses, bolivianos, nicaragüenses, salvadoreños, colombianos,  ecuatorianos, chilenos y argentinos llegaron afables.

Pero no son  los únicos: vinieron también de tierras tan lejanas como la India, Vietnam, Filipinas, Siria, Sao Tomé, Guinea —Bissau y Conakry— y Angola; o tan cercanas como Jamaica, Haití,  Guyana, San Vicente y las Islas Granadinas, es decir más de un centenar de universitarios de 24  países, «aplatanados» y que al presentarse advierten «soy argentina de Manzanillo», o «Bayamo, mucho gusto,  sirio-cienfueguero».

La mayoría son estudiantes de Ciencias Médicas, pero también de Ciencias Agronómicas, Economía, Pedagogía, Cultura Física o diversos perfiles de ingenierías.

Todos llegan mostrando danzas y cantos de sus tierras. Del lejano oriente llegan muchachas envueltas en  velos sutiles, azul índigo o granate, con sus bailes de un  fino erotismo que embriaga; de las zonas andinas, las melodías que suenan como salidas del punto más alto de las montañas donde anida el cóndor.

Dos caribeñas traen  variaciones de un tema de Bob Marley, con onda reggae, soul, o goospel, y el canto sabe a queja y a protesta también; o suena el «tambor», un instrumento de cuerdas del medio oriente que en nada parece lo que su nombre indica, y que se asemeja más a una gran calabaza con mástil. Y se oye transparente y alto, y pareciera que de pronto saldrá de una botija un efrit envuelto en humo.

Pero no solo de esto se compone la Fiesta de los Abrazos: están abiertos dos espacios de discusión. Uno es un foro-debate interactivo, realizado en la biblioteca Alex Urquiola, utilizando la Internet como vehículo; el otro es Memoria Nuestra, un certamen competitivo de las Romerías, que premia  investigaciones sobre tradiciones, costumbres, manifestaciones artísticas y del campo religioso; el evento ofrece además un tiempo y un espacio para quien quiera exponer conflictos de la cultura popular contemporánea en cualquier parte del mundo.

«Me preocupa que ahora en las escuelas de mi país se enseñe solo francés, porque es importante conservar la identidad cultural; con los años, nadie hablará  nuestras lenguas autóctonas. Muchos quieren andar nada más en traje y corbata, o quieren irse a vivir a Occidente» dice allí Suleiman Kahn estudiante guineano, de 5to año de la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte, de La Habana y que ahora realiza su práctica pre-profesional en la Facultad de Cultura Física de Pinar del Río.

La Fiesta de los abrazos en Holguín

«Soy de Guinea Conakry, un país de África Occidental —dice Kahn—, con costumbres francesas por haber sido colonizado por Francia, a la usanza musulmana por una población que lo practica —el 95%—, y con una cultura diversa y rica, repartida en cuatro grandes regiones, cada una con lengua y con folclor propios. No niego el francés, solo quiero conservar también nuestras esencias».

Raúl, un chileno, se fue en cambio al interactivo de Internet, a polemizar con quien quisiera, sobre Cuba, sobre el socialismo y la realidad latinoamericana: «Se dieron debates muy interesantes, pero uno ve que falta información y argumentos del otro lado. Se quedan en el discurso cerrado y tosco de «Fidel tiene plata guardada» o «los crímenes y las persecuciones de la dictadura castrista»; es decir, no hubo debate serio en algunos casos.

Un tipo que firmaba Jaime, mostrándose como neoconservador rabioso, se alteró incluso especulando con lo que conoce de Cuba y su cultura y declarando que aunque él sabe que el dinero corrompe es feliz de vivir así y no como los cubanos. Estos debates deberían ser más frecuentes, porque como son muy mediáticos, se necesita de cierto entrenamiento. Y entre nosotros hay argumentos políticos».

Para saber de la Fiesta de los Abrazos hay que venir hasta Holguín en medio de las Romerías de Mayo; o contarlas al estilo de Julio Cortázar o en tonos de realismo mágico: las ómnibus nunca están en donde dijeron que estarían, ni llegan a la hora que indicaron; los artistas que anunciaron son otros y estos  traen un  programa diferente al que estaba previsto: las presentaciones son kilométricas porque los espectadores dicen ¡bis! y ni cortos ni perezosos los muchachos hacen dos, tres y cuatro actuaciones más.

Todo es una gran utopía, es cierto; pero cabe en las manos de estos jóvenes que saben de dónde vienen y aprenden adónde van. Y sobre todo están  llenos de energía e ideas, y dispuestos a demostrarlo.     
 
 


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Actualizada: 6 de junio/2008

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