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Bohemia y la Universidad
Por Matilde Salas Servando
Fotos: Internet
En los primeros años del siglo XX, apareció ante el público cubano el primer ejemplar de la publicación semanal ilustrada Bohemia, el 10 de mayo de 1908, bajo la dirección y guía de su propietario, Miguel Ángel Quevedo Pérez.
La crisis económica que sufrió el mundo, en la segunda década de la centuria anterior, también afectó la cantidad de ejemplares de la revista, que cada semana se distribuía puntualmente entre los lectores habaneros, que la esperaban con avidez.
En el año 1926, Miguel Ángel Quevedo de la Lastra, hijo del fundador, tomó las riendas de la dirección de la Bohemia, que a partir de entonces, se enfrentó desde sus páginas a la dictadura de Gerardo Machado y empezó a criticar severamente los desafueros de la política cubana de la época, por lo que un lustro más tarde se decretó su clausura.
Por esa época, Bohemia había empezado a reflejar en sus páginas, el enfrentamiento que propugnaban los jóvenes universitarios contra la dictadura del “asno con garras”, como calificó el luchador antimperialista Rubén Martínez Villena, al presidente Machado.
Años más tarde, cuando Fulgencio Batista tomó el poder mediante un golpe de Estado, a sólo cuatro días de producirse ese hecho, el 14 de marzo de 1952, Bohemia publicó en sus páginas la “Declaración de principios de la FEU”, que constituyó una respuesta contundente al inusual estado de cosas, que se había instaurado en el país con la presencia del gobierno dictatorial.
Por pura coincidencia, el 13 de marzo de 1955, justamente dos años antes de que José Antonio Echeverría cayera en desigual combate, en fecha similar de 1957, el eterno Presidente de la FEU hizo un artículo para el importante semanario, que tituló: “Presente y futuro de la Arquitectura en Cuba”, con motivo de celebrarse en esa fecha el Día del Arquitecto.
Otro ejemplo muy significativo de la vinculación de la revista Bohemia con la universidad habanera y la Federación Estudiantil Universitaria, se aprecia en la página inicial del número extraordinario, publicado el 11 de enero de 1959. En la llamada Edición de la Libertad, apareció la fotografía de José Antonio Echeverría, tomada en el mismo lugar donde cayó abatido por las balas, junto a los muros de su querida Universidad y un titular que expresaba: “Los muertos mandan”.
En el mismo ejemplar aparece una semblanza del líder estudiantil, quien fue calificado como un joven “risueño, cordial, entero, saliente, jamás abandonaba su juvenil inquietud, o aquel andar de prisa en busca de algo importante (...) Hombre perpendicular, puro, desposeído de oropeles inútiles, su empeño por salvaguardar la dignidad humana fue una línea recta que jamás se quebró (...) Le salía la caballerosidad por todas partes. Nadie como él asimiló de tan relevante modo el sentido de la responsabilidad, la conciencia del deber, la gracia de la amistad”.
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