|
Ahora somos más
Por Jennifer Piñero Roig
Fotos: De la Rionda
Aún duraba la mañana. Y aunque el sol calentaba en lo alto del cielo, un tardío viento invernal empujaba las olas sobre el malecón y obligaba a retornar a los abrigos intermitentemente. En uno de esos días que los cubanos no sabemos exactamente si odiar o bendecir, varios grupos de personas de edades y procedencias distintas se reunían en una sala para debatir, comentar, celebrar… ¿Qué? El recuento de un año de trabajo de una revista.
 |
Quizás en días semejantes José Martí planificaba junto a sus colegas las páginas de Patria, el periódico que elevó la voz de su lucha. Tal vez así estaba el clima cuando Julio Antonio Mella revisaba las primeras tiradas de la revista que gestó hace más de 85 años: Alma Mater, la voz de los universitarios cubanos, recientemente celebró su aniversario y un colectivo renovado compartió la jornada para evaluar las memorias del último período. Cualquiera que haya participado en la experiencia de colaborar con un proyecto conjunto, que lo excede pero del que es parte vital, conoce el regusto que se siente al pasar balance y determinar un saldo de trabajo positivo.
 |
El clima se tornó agradable y cálido. Bajo la impronta que significaba el recorrido de un tren que se hubo de detener en una estación por cada mes del año, el equipo de trabajo hizo recuento de anécdotas y errores, progresos y proyectos, analizó su labor intelectual y las dificultades que limitaron la total realización del sueño. Y la particularidad de esta ocasión fue compartir con varios jóvenes que a partir de ya integran el equipo de corresponsalía de la publicación. Esa fue la característica especial de esta vez. Alma Mater no se limitó solo a enumerar las actividades realizadas y el cumplimiento de los objetivos, dejó también constituida una red de corresponsales que deben alimentar y diversificar la presencia de las polémicas, conquistas, expectativas y nostalgias que atañen a los universitarios en particular y a la sociedad en general.
La revista joven más antigua de Cuba sabe el papel que debe jugar en el presente, que es fundamentalmente estar a la altura del legado de sus creadores: no solo pretende informar, sino reflexionar, actuar como foro que permita reflejar múltiples realidades.
|