|
EL MEJOR DE LOS LEGADOS
Por Félix Daniel Batista,
estudiante de la UCI*
 |
Hay hombres que llevan en sí el decoro de muchos hombres. Son esos que cuando se apropian de un ideal, dedican sus mejores esfuerzos a luchar por él. Y cuando deciden no renunciar a sus convicciones, por muy adversas que puedan resultar las circunstancias, se convierten en héroes.
A Maricarla de la Vega Guerrero, Laura Fernández González y Yadira Pérez Hernández las hermana un sentimiento común: el amor que engendran los lazos sanguíneos hacia tres de esos héroes que hoy cumplen injusta y criminal condena en prisiones norteamericanas.
Las tres jóvenes, estudiantes de la Universidad de la Habana y sobrinas de Antonio Guerrero, Fernando González y Gerardo Hernández, respectivamente, fueron recibidas en la noche del domingo 17 de diciembre en el puesto de mando de la villa número siete.
"Me siento muy emocionada por esta ocasión que tenemos para representar a nuestros tíos", confiesa Maricarla, con sus dieciocho abriles que la convierten en la menos adulta. "Confío en poder estar a la altura de lo que se espera de nosotras, y trasmitirle a todos los universitarios cubanos el mensaje de nuestros tíos."
Yadira estudia psicología. Actualmente cursa su cuarto año académico, y considera que este congreso hay que apreciarlo desde una óptica muy amplia y positiva.
"Hoy más que nunca tenemos que encaminar nuestros esfuerzos a lograr la invulnerabilidad de la revolución", afirma. "En estos momentos contamos con una FEU muy heterogénea, y se hace necesario que ajustemos nuestros objetivos hacia los problemas reales que nos afectan. De esa forma estaremos haciendo lo que nos corresponde"
Desde la facultad de derecho, y con la elocuencia propia de una jurista, llega Laura, al igual que otros tantos delegados, con una aspiración bien definida: alcanzar el objetivo primordial de este congreso, lo cual significa convertir a la brigada en la célula fundamental de la FEU.
"Se hace imprescindible que cada uno de los planteamientos que salieron de las brigadas sea discutido y consecuentemente solucionado. Además, - agrega - nuestra organización cuenta hoy con miles de
jóvenes estudiando en sedes municipales, en proyectos de superación y en escuelas latinoamericanas, con preocupaciones y puntos de vista muy particulares que pueden resultar en extremo útiles a la universidad de hoy"
Por todo ello, no me cabe duda alguna de que sus deseos de mejorar las convertirán en acérrimas defensoras de su universidad y su historia, y en fieles portadoras del ejemplo que hoy representan ante el mundo.
Y sé también que hoy, en esas mismas prisiones federales, tras las mismas paredes incapaces de encerrar el espíritu y la entereza de quienes luchan por un mundo mejor, cinco corazones palpitarán con energías redobladas por el orgullo y la confianza.
*UCI - Universidad de ciencias informáticas
|