DE MIAMI A LOMPOC, CALIFORNIA
La Misión: El caso de Gerardo Hernández, como el de los otros cuatro cubanos detenidos en Miami acusados de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos, entre otros cargos, es otra vendetta política de Washington contra la revolución cubana.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), afirmo ante los delegados al II Encuentro Juvenil Cuba-EEUU que los cinco cubanos presos como terribles espías en las cárceles estadounidenses sólo tenían la misión de recopilar información sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que operan desde la Florida.
Expuso que para entender la misión que realizaron en territorio estadounidense era preciso analizar la indiferencia de los distintos gobiernos norteamericanos con respecto a las denuncias de planes criminales contra la Isla.
En Lompoc, California, está situada la prisión federal donde Gerardo cumple la injusta sentencia
Los ataques y acciones terroristas contra Cuba desde 1959 --año del Triunfo de la Revolución- causaron la muerte a más de tres mil cubanos y lesiones a otro numero similar, así como pérdidas materiales calculadas en unos 100 mil millones de dólares, añadió.
Alonso, quien además conduce un espacio televisivo sobre temas de interés de primer orden para la sociedad cubana, detalló las circunstancias en que fueron arrestados los cinco cubanos en septiembre de 1998 y denunció que el juicio "político y manipulado" fue más bien contra la Revolución cubana.
Ese año 1998, agregó el dirigente juvenil, en una audiencia del Pentágono se dijo que Cuba no constituía una amenaza para Estados Unidos, e incluso el llamado zar antidrogas (Barry) McCafrey aseguró que la nación caribeña tampoco era punto para el narcotráfico debido a las acciones gubernamentales para combatir ese flagelo.
Sin embargo, relató el conductor de la Mesa Redonda, dos meses después (julio de 1998) de que Cuba entregara a Washington pruebas de la actividad terrorista organizada por grupos de ultraderecha radicados en Miami, como la Fundación Nacional Cubano-Americana, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) respondió con el arresto de los cinco cubanos.
De acuerdo con Alonso, el Ministerio del Interior de Cuba entregó abundante material sobre la actividad contrarrevolucionaria organizada y financiada en ese país, así como grabaciones de audio sobre planes similares, gracias en parte a la labor de estos cinco colaboradores arrestados.
Solamente en la década pasada, cuando la Isla atravesaba su peor crisis económica después del triunfo revolucionario de 1959, arreciada con el bloqueo de Washington, lograron detenerse 170 acciones terroristas, incluso planes de atentado contra el presidente Fidel Castro.
Alonso reiteró que los cinco cubanos detenidos en Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua, sí recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país, pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense porque, además, no tenían acceso a información clasificada.
"Ellos trabajaban y vivían como podían, no recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas estratégicos de ese país", afirmó el dirigente juvenil ACUSACIÓN La primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Es entonces cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar, basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo, en el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en febrero de 1996.
Esta acusación, como se conoce, había sido un tema principal de la mafia terrorista y de las campañas escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda acusación cuenta ya con 40 páginas, con cargos para abrir el proceso y está un poco más documentada, en la intención de tipificar las supuestas acciones que se han cometido, pero tiene el regusto del cargo que se ha "cocinado" a fuego lento, durante 8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello han demostrado de modo inobjetable que se está en presencia de un juicio político, claramente amañado y manipulado.
Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
El segundo cargo es el de espionaje, es decir, recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da por sentado que se trata de una información que concierna a la seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos.
El tercer cargo se trata de conspiración para cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas.
El cuarto cargo es la falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.
Y el último cargo, más formal que los otros, el de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar identificado.
Gerardo Hernández fue condenado a dos cadenas perpetuas y 15 años adicionales por un Tribunal Federal de Miami. A Hernández se le atribuyó, entre otros cargos, responsabilidad penal por "conspiración para asesinar", en relación con el derribo de las dos avionetas de la organización anticubana Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, porque violaron reiteradamente y en forma muy peligrosa el espacio aéreo de la Isla.
Esa semana la misma jueza, Joan Lenard, impuso también condena a cadena perpetua a Ramón Labañino, inculpado de intentar penetrar instalaciones militares estadounidenses y de infiltrarse en grupos anticubanos radicados en la ciudad de Miami y a Antonio Guerrero, quién recibió, además de la condena de cadena perpetua, otras dos adicionales de cinco años de reclusión cada una.
Un tribunal federal de La Florida condenó también a 15 años de privación de libertad a René González, uno de los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos, acusados de poner en peligro la seguridad nacional de este país. Fernando González fue sancionado a 19 años de prisión acusado de similares supuestos delitos ninguno de los cuales pudo ser probado.
El Gobierno cubano sostiene que esas personas sólo recopilaban información para evitar actos terroristas que desde territorio norteamericano planean y ejecutan contra Cuba grupos anticubanos radicados en Miami, y en ese sentido califica a los sancionados de patriotas y luchadores contra el terrorismo.
Cuba sostiene que estas vistas de sentencia fueron manipuladas e influenciadas por la extrema derecha cubano-norteamericana y calificó el proceso de "amañado, desinformado y efectuado bajo colosal presión".
Una nota oficial leída en la televisión cubana denunció que la "danza de la venganza y de la ignominia se está ejecutando en Miami, dos valerosos patriotas cubanos, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, han sido condenados a cadena perpetua por el grave delito de proteger a su pueblo de la muerte".
Cuba asegura que es inocente de los cargos imputados, porque sólo se dedicaba a obtener información sobre los planes terroristas de las organizaciones anticubanas que desde territorio estadounidense, en particular desde el sur de la Florida, operan contra la Isla.
La orden de disparar contra las aeronaves intrusas provino de las máximas autoridades cubanas, quienes en repetidas oportunidades advirtieron a su contraparte estadounidense sobre las peligrosas incursiones de Hermanos al Rescate El jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, declaró que la sentencia dictada contra el patriota cubano Gerardo Hernández es resultado de la sed de venganza de los círculos anticubanos radicados en Estados Unidos.
El hecho muestra el deseo de venganza de estos grupos anticubanos que se mueven en círculos oficiales, dijo el alto funcionario en declaraciones por vía telefónica al programa Mesa Redonda Informativa que trasmite diariamente la televisión cubana.
Allí estaba toda la fauna terrorista que busca ver con satisfacción el cumplimiento de sus deseos de venganza, afirmo Rodríguez.
Para ellos -agrego- es una forma de tomar desquite por 40 anos de fracasos; tratan de ensañarse contra nuestros compatriotas sin saber que nada puede dañar la actitud de nuestros compañeros y sus familiares.
Según González, la vista final de este juicio se caracterizo por ver que en el banquillo de los acusados estaban los inocentes y, en la sala, los bien conocidos terroristas, documentados como tal por instituciones oficiales del gobierno de Estados Unidos.
Gerardo Hernández cumple su condena de dos cadenas perpetuas y 15 años de cárcel en Lompoc, una prisión de California, alejado con toda intención del resto de sus compañeros, como si la distancia física pudiese destruir la unión entre personas cuyo vínculo fundamental son sus ideas y patriotismo comunes.
Durante un panel en la televisión cubana, los participantes contrastaron las condiciones de encierro de este luchador contra el terrorismo con las lujosas cárceles en que terroristas probados y confesos, como el anticubano Luis Posada Carriles, reciben en Panamá la visita de sus amigos mafiosos de Miami y donde elucubran con ellos nuevas actos de terror contra Cuba.
Los cinco jóvenes cubanos condenados en Miami fueron trasladados primero, bajo severa custodia, a prisiones de Atlanta y Oklahoma, y de allí llevados a sus definitivos centros penitenciarios en cinco diferentes y distantes Estados.
"Fuertemente esposados, desabrigados en medio de un intenso frió, sedientos y hambrientos durante el traslado y después sometidos a las duras condiciones del hueco (celdas de aislamiento), nuestros cinco héroes permanecen con la moral alta y su honor intacto. Nada podrá doblegarlos", afirmó el periodista Randy Alonso, moderador de una mesa redonda transmitida por la Televisión Cubana.
El presidente Fidel Castro aseguró el 23 de junio del 2001 que esos cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos son presos políticos.
Tomado de Prensa Latina