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NUESTRO CREDO
Por Marietta Manso Martín
Esta temporada predominará el rojo… se usan los accesorios grandes… el look preferido será suave y juvenil, aunque también puedes maquillarte de manera sexy… Así van cayendo, una tras otra, directrices a diestra y siniestra sobre las mujeres que no son ni ricas, ni anoréxicas, ni rubias, ni mucho menos hermosas según el parecer nórdico que tiraniza la moda.
Lo cierto es que las revistas y programas dirigidos «a la mujer» siguen poniendo el énfasis en conceptos bien alejados de estos tiempos que corren, cuando este sector ha ido conquistando posiciones y profesiones que van desde presidentas de países a navegantes del espacio sideral. Sin embargo, los Medios adscriptos a las grandes transnacionales de la «noticia» insisten en chismes de famosos, decoración de interiores y modas inalcanzables para la mayoría, mientras se untan un leve barniz de avanzada, al presentar alguna que otra dama cuyo éxito no amenaza el estatus.
No se trata, entiéndase bien, de que al hablar de las mujeres excluyamos cómo se puede lucir mejor, sino de situar el aspecto de la imagen en su justo lugar, mientras se pone, también donde va, el importante renglón que representan en la sociedad.
En Cuba, para citar el ejemplo más cercano, más de la mitad de los profesionales de todas las ramas son mujeres, mientras las muchachas mantienen igual equilibrio en las aulas universitarias. Pero no todo es un lecho de rosas: todavía, aquí mismo, existe la desigualdad a la hora de asumir las tareas del hogar y hasta algún que otro jefe piensa más en la futura licencia de maternidad que en las cualidades técnicas de la secretaria que solicita un puesto.
Y mientras esto sucede, muchos hombres que se las dan de modernos y avanzados se dejarían matar antes de recoger la mesa o de cuidar a su mamá en el hospital. «Para eso están las mujeres» piensan y demuestran, en tanto hablan de progreso.
Por todas esas razones decidimos dedicar un breve espacio a hablar de la mujer, que hace maravillas de la manera más natural, y es capaz de mil y una heroicidades lo mismo en su trabajo que mientras prepara el almuerzo para la familia.
Ni machismo ni hembrismo. Solo ocupar el lugar que nos pertenece.
Directora
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