La Revista Joven más antigua de Cuba
Actualizada: septiembre/2005
Nuestro Credo

Nuestro Credo

Por Marietta Manso Martín

Porque julio y agosto son también meses de alejarse de lo que es la cotidianidad del estudiante y, por ello, constituyen una especie de aparente calma en el duro bregar del resto del año.

Porque la razón de ser de cada persona es, justamente, alcanzar un objetivo que justifique su presencia en este mundo, y para el universitario ese objetivo es ganar el título por el cual ha luchado desde siempre.

Porque, inevitablemente, al tiempo que te entrenas para el futuro, estás construyendo los recuerdos que ya serán parte de tu vida para siempre, es que sobran razones para iniciar el curso como si fuera una fiesta.

Claro que hay por delante nueve largos meses de reuniones de la brigada, trabajos de familiarización, estudios que no tienen en cuenta la madrugada, preocupaciones con esa materia que no dominas, ayuda a los demás amigos y amigas del aula, análisis de las clases que dictan los profesores, reuniones de la FEU y la UJC, actos, tareas que deben cumplirse entre todos, y en ocasiones parece que no alcanza el tiempo.

Pero yo sé y tú sabes que sí, que se puede hacer todo y mucho más, pues no por gusto la juventud es la etapa en que todo parece posible, y estamos decididos a agarrar el mundo con las manos y cambiarlo para mejorar.

Y si no lo ha dicho ningún filósofo, lo decimos nosotros ahora: Únicamente conservando el espíritu rebelde, indagador y acucioso de los años universitarios es que se deja una huella del paso por la vida, no importa si es a nivel mundial con un Nóbel o simplemente en el recuerdo de quienes te conocieron.

Entonces, y porque todo ello se convierte en una forma de pensar y atrapamos esos momentos en la memoria, en los pasillos, patios y aulas, es que llegamos a septiembre con una sonrisa de oreja a oreja y decimos desde el fondo del corazón, sin importar la edad:

¡Qué bueno que ya empieza otro curso!

 

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