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DESAGRAVIO A ALICIA ALONSO 
«¡LOS OJOS DE ESTE TAMAÑO!»
Por Hilario Rosete Silva y
Julio César Guanche
Fotos: Cortesía del Ballet Nacional de Cuba
Prólogo
Si estudiamos la definición de ballet, buscamos el concurso de personas cercanas a la compañía en estos 50 años, y hasta leímos sus trabajos en Cuba en el Ballet, fue para recordar, ante el VI Congreso de la FEU ciertos hechos históricos ocurridosen dos épocas: enero del 49 y agosto-septiembre del 56. Sometiéndola a un ejercicio de memoria, las fechas, con solo mencionarlas, ¿le dicen algo a Alicia Alonso?
¿En 1949 fue la protesta? –pregunta ella a su vez–, ¿fue cuando bailamos al aire libre, presentados por Fructuoso? No. Eso fue en el 56. ¿En el 49? El Ballet se funda en octubre de 1948... ¡Ya! ¡Ya sé donde estoy en la historia! Claro, me pueden ayudar un poco: hemos estado años caminando, o sea, bailando. Y seguimos y seguiremos bailando, sino física, por lo menos emocionalmente, con el Ballet Nacional de Cuba, apoyando a los demás... Pero, ¡espérense! En 1949 nosotros salíamos de gira, y necesitados de ayuda económica, la FEU dio un paso adelante para defendernos...
¡Ese es el hecho! ¡No hace falta ayudarla! ¡Usted lo recuerda bien! No obstante, para puntualizar, permítanos leer lo que escribió sobre esto Angela Grau Imperatori:
«La Dirección de Cultura (de la FEU de la Universidad de La Habana, entre finales de 1948 y principios de 1949) ofreció su ayuda al Ballet y de inmediato desarrolló una actividad encaminada a crear una conciencia sobre el valor que tenía para Cuba la existencia de una Compañía profesional, a demandar ayuda del pueblo, y a exigir el apoyo del gobierno. Por mediación de Delia Echevarría y Raúl Roa se logró una entrevista con el Ministro de Educación que compró tres funciones a $5,000.00 cada una. Una fue brindada en el Auditorium (hoy Amadeo Roldán) para el Gobierno y el Cuerpo Diplomático, y dos gratuitas en el Stadium Universitario: una para escolares y otra para el pueblo.» Hasta aquí, ¿se acuerda de eso?
Perfectamente.
Seguimos: «También la empresa cervecera La Polar compró otra función, que...»
¡Ay, por favor, no me recuerden esa! –pone el grito en el cielo– ¡Tuvimos que bailar entre botellas de cerveza! Yo me decía, si los bailarines no pueden tomar, cómo yo voy a estar bailando así. Y los compañeros, «Alicia, tienes que hacerlo, figúrate tú, esto es lo que nos va a ayudar». Cajas y cajas de cerveza me mandaron entonces a mi casa. Qué pensaría la gente. Yo me la pasaba diciendo que uno no podía estar tomando y bailando.
Así decía aquí: «...La Polar compró otra función, que se revirtió en el mejor tipo de propaganda para su producto, no solo por los desplegados y comentarios de prensa, sino por dos robustos osos polares que adornaban ambos lados del escenario...»
Primer acto
Otro dato: «Las funciones se sucedieron en las siguientes fechas: 7 de enero: Auspiciada por el Ministerio de Educación (teatro Auditorium). Petrouchka. La valse. Las sílfides. 8 de enero: Auspiciada por La Polar (Stadium Universitario). El lago de los cisnes. La valse. Danzas polovtzianas del príncipe Igor. Las otras dos funciones del Ministerio de Educación se ofrecieron también en el Stadium Universitario gratuitamente; el día 11 para escolares y días después para el pueblo. Por último, la Dirección de Cultura de la FEU de la Universidad de La Habana, organizó una función, en el propio Stadium (alrededor del 26 de enero), en homenaje a Alicia Alonso, a precios populares, a fin de que (ante la inminencia de la gira) el ballet recibiera una mayor ayuda económica.»
Y estoy casi segura que también se bailó La valse. Les voy a decir por qué. En La valse, la protagonista es una apasionada fatal. Yo bailaba con Igor Youskevitch. Bailaba, y le coqueteaba, y él trataba de atraparme, y yo me le escapaba. Y entonces alguien del público no pudo resistirse y le gritó, «¡agááááárrala y aprovéééééééchala!»... Fíjense cómo el pueblo vivió la función, cómo se metió dentro del personaje. ¡Qué sensibilidad! Estamos hablando de un país muy sensible. Miren si es sensible que somos ¡once millones de cubanos pidiendo hoy el regreso de nuestro niño Elián!
«El 27 de enero partió la compañía para presentarse en varios países latinoamericanos. La primera escala del viaje sería México, donde se presentaría en el Palacio de Bellas Artes. [...] No obstante el éxito artístico y de público, el empresario, en la segunda semana, se niega a pagar, dice hallarse en bancarrota, [...] y aduce con todo cinismo que él no había firmado (el contrato). Entre las presiones ejercidas sobre él, y que pareció ser la decisiva, se cuenta el respaldo (otra vez) de la Dirección de Cultura de la FEU de la Universidad de La Habana...»
¡Me acuerdo! Con la gente de la FEU estaban Alfredo Guevara, Manuel Corrales y, sí, Ángela Grau. Se aparecieron en casa de Quesada, el empresario, y ¡lo amenazaron! ¡Es verdad! Alfredo Guevara representó el papel del malo de la película. Llevaba el estuche de un violín, y le decía a sus compañeros, «yo lo mato, saco el hierro y lo mato», y los otros, «¡no, chico, contrólate, contrólate!». La FEU evitó que el Ballet se quedara en medio del camino. Fue una gran ayuda. La FEU ha estado con nosotros desde el principio.
«Métodos de fuerza que se usaban entonces para fines mezquinos y personales por los gángsters universitarios, sirvieron en esta ocasión a una causa justa.»
Segundo acto
Agosto de 1956. El Ministerio de Educación del gobierno de Batista, por sugerencia de Guillermo de Zéndegui, director del Instituto Nacional de Cultura, suprimió el día cinco el exiguo subsidio que el Ballet de Cuba recibía del Estado, gesto de represalia de la tiranía, que había tratado infructuosamente de oficializar la agrupación.
¡Ah!, ¡Zéndegui! –expresa con aire de repulsa nuestra entrevistada–. Fue un pelele, un individuo al cual yo había olvidado. Por suerte tengo la capacidad de olvidar a las personas que en algún momento me hicieron daño. Las borro de mi mente. Solo por los estudiantes de hoy, revivo aquel suceso. Pero debo decir que me cuesta trabajo, aunque no lo parezca.
La carta que entonces usted le envió, fechada el 15 de agosto, es un documento histórico para el Ballet Nacional y para Cuba, e impacta por su verticalidad.
Es que el episodio fue insultante. Ofrecerme dinero a mí, y dejar que muriera la compañía, o, más bochornoso, que yo la reuniera y la hiciera bailar en los tiempos de crisis, como para «distraer» al pueblo de Cuba, a los estudiantes, que eran de anjá... Nuestros estudiantes siempre fueron bravos. En el mundo entero la juventud carga con el peso mayor de la Historia. Los jóvenes son los defensores de lo nuevo, y de los derechos más sagrados de la humanidad. Siempre tienen consciencia de lo justo y de lo injusto. Podrán confundirse en algún momento, pero enseguida toman su nivel.
Una frase de la carta, subrayada por usted, le recuerda a Zéndegui que él mismo había reconocido la insuficiencia del apoyo económico mantenido al Ballet.
Sí, sabiendo que era insuficiente, lo retira. No hay peor ciego que el cegado por el dinero o el poder. Pero vean, él se da cuenta de la fuerza que significaban el Ballet y mi figura para el pueblo. Y nosotros no nos quedamos tranquilos. Realizamos una gira de protesta por todas las provincias, recibiendo el respaldo popular, y se activó el Comité Organizador del Homenaje Nacional a Alicia Alonso. Este reunió a las entidades, organizaciones y sectores sociales más representativos y prestigiosos del país, entre ellos la FEU. Fue la primera vez en mi vida que, en medio de una gira, yo me paraba y le hablaba al público.
Intermedio
Entonces la FEU de la Universidad de La Habana, de nuevo a través de su Dirección de Cultura, ahora con Raúl Amado-Blanco y Raúl Roa Kourí, convoca a un acto de desagravio, nuevamente en el Stadium Universitario, para el sábado 15 de septiembre.
¡Y fue cuando bailamos al aire libre, presentados por Fructuoso, qué estaba escondido!
Exacto. José A. Echeverría no se encontraba en Cuba. El 27 de julio había embarcado hacia Chile, donde fue proclamado presidente del malogrado –por falta de recursos– II Congreso Latinoamericano de Estudiantes. De allí marchó a México, firmaron, él y Fidel, los acuerdos entre el M 26-7 y el Directorio Revolucionario (Carta de México, 29 de agosto), y siguió rumbo a Ceilán (hoy Sri Lanka), a la VI Conferencia Internacional de Estudiantes. No regresó hasta fines de octubre. Por eso Fructuoso hizo la apertura del acto de desagravio. Tanto Corrales, como Miguel Cabrera, destacarían el hecho. En su libro Miguel escribe:
«[...] En una súbita aparición desde la clandestinidad en que se encontraba, habló el líder estudiantil Fructuoso Rodríguez, en lo que constituyó su última aparición pública antes de ser asesinado pocos meses después. Desde aquella tribuna fustigó al régimen tiránico y expresó su solidaridad con Alicia Alonso y el Ballet de Cuba.»
Me parece estar viendo el estadio repleto –se emociona Alicia–, la gente llegando, los estudiantes fajándose contra la porra, que ya estaba allí, tratando de meterse. ¡Qué valientes fueron esos muchachos! ¡Qué valientes fueron!
¿Recuerda lo que bailó ese día?
Cerré con La muerte del cisne. Ese fue el final, recogido en película por un noticiero. Pero hay que ver lo anterior, revisar el programa.
Julio A. García Oliveras asegura que ese día se realizó allí la primera colecta pública del Directorio Revolucionario. Miguel afirma que Fernando Alonso y otras bailarinas, entre ellas Josefina Méndez, Mirta Plá, Carlota Pereyra, y Loipa Araújo, con el cuerpo de baile, interpretaron Las sílfides, que otros grupos y solistas del mundo capitalino del espectáculo igual participaron con sus números de ocasión, y que Alicia Alonso, en efecto, bailó La muerte del cisne, un símbolo cuando se piensa en los motivos que originaron el desagravio.
Aquella fue una función de mucho nervio. La policía secreta estaba ¡a mil! Eran como fieras. Y los estudiantes agarrándose unos a otros, interponiéndoseles, defendiéndose ellos y defendiéndonos a nosotros. Y cuando llega Fructuoso... ¡Figúrense! Yo aparezco al lado de él. Me lo habían pedido, para que no le hicieran daño. Igual estaban los compañeros de la FEU, por el frente, por el fondo, por los costados. ¡Todo el mundo con los ojos de este tamaño! ¡Vigilantes! Todavía yo no había acabado de bailar, y comencé a hacer reverencias, y el público aplaudiendo, y él ya se iba escapando. Fueron momentos emocionantes, inolvidables. Yo he tenido mucha suerte en mi vida de bailarina. Pocas han podido vivir una vida tan rica en sus expresiones artísticas, en sus emociones humanas, ¡en el valor de su trabajo! Hablo así, aunque parezca una inmodestia...
* Fragmento de la entrevista realizada por Hilario Rosete Silva y Julio César Guanche a Alicia Alonso a principios del año 2000. Bajo el título de La voluntad Carmen sempiterna, fue publicada parcialmente en Alma Mater, no. 356, marzo de 2000.Integra el capítulo no 6, Historia y herencia, del libro El hombre en la cornisa, regalo de Alma Mater, y de los autores, al VII Congreso de la FEU. En el libro la entrevista aparece por primera vez íntegramente en su versión impresa. Antes había sido publicada en La Jiribilla, revista digital de cultura cubana.
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