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Inaugurado 20 Festival Internacional de Ballet de La Habana
BALLET NACIONAL DE CUBA:
«AMULETO ESPIRITUAL DE LOS CUBANOS»
Por Hilario Rosete Silva
Fotos: Rufino del Valle
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Carlos Lage Codorníu pronunció las palabras de apertura |
Palabras de Carlos Lage Codorníu, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba, en la gala inaugural del 20 Festival de Ballet Internacional de La Habana. Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Sábado 28 de octubre de 2006. 20.30 horas.
Queridos amigos:
La invitación (que se le hiciera) a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU de Cuba) para inaugurar esta fiesta de la danza, es expresión de una relación muy sui géneris, alimentada desde los mismos orígenes del Ballet Nacional de Cuba (BNC), y que la propia Alicia (Alonso) a denominado como un matrimonio feliz.
Cuentan que hace 50 años, 25 mil personas abarrotaron el (otrora) Stadium de la Universidad de La Habana (hoy Juan Abrahantes) para presenciar una función de desagravio. Era la décima ocasión en que bailaba la naciente compañía de ballet por auspicio de la Federación Estudiantil Universitaria. La FEU libraba una lucha en apoyo al entonces Ballet Alicia Alonso, al que le fuera retirada una mísera subvención del gobierno por no plegarse a sus intereses.
Aquella noche habló para los presentes Fructuoso Rodríguez, vicepresidente de la FEU, por última vez en público antes de ser asesinado. Fernando Alonso, Josefina Méndez, Mirta Plá, Carlota Pereyra, Loipa Araújo y el cuerpo de baile, interpretaron Las sílfides. Alicia interpretó La muerte del cisne para cerrar la noche «con lágrimas en los ojos». Pero el cisne no murió, y apenas triunfa la Revolución (Cubana, 1959), vuelve a Cuba para continuar y afianzar la magna obra del BNC. En el 2006 juntos hemos querido recordar aquella noche, como expresión profunda de lo que nos une: la defensa de los más altos valores de la cultura por y para los cubanos.
En la rica y particular historia patria juega un papel irremplazable nuestra intelectualidad y nuestro arte, y en esa historia brillan con luz propia dos en una, instituciones emblemáticas de la cultura cubana, Alicia Alonso y el BNC. La compañía que nació en 1948 tiene hoy una vasta y, como muy pocas veces, lograda obra. No reposa solamente en los éxitos incuestionables de Alicia y de quienes le fundaron, no vive con los aplausos del tiempo que enmarca la vida de los artistas, resurge y crece en cada generación.
El BNC ha formado una sólida escuela con reconocimiento internacional, ostentando ya una mezcla multigeneracional de brillantes figuras, que tendrán un relevo seguro en la formación rigurosa y cada vez en aumento desde las pequeñas edades.
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Estudiantes de las escuelas de ballet de La Habana durante el desfile inaugural |
Pasión y vocación social
El ballet alcanza progresivamente en Cuba una expresión popular, que se evidencia en un público conocedor y seguidor de cada presentación, cada vez más de jóvenes y niños, cada vez más en cada casa cubana, incluso en contra de prejuicios muy arraigados en nuestra cultura latina.
La realización de estos festivales, en esta ocasión en su vigésima edición y dedicado al aniversario 250 del natalicio de (Wolfgang Amadeus) Mozart, es también expresión de la calidad del arte que profesa, de su alcance internacional y su calado popular. Desde el primer festival, en marzo / abril de 1960, 58 compañías y más de mil invitados de 57 países de los cinco continentes, han motivado el intercambio artístico entre primeras figuras del mundo de la danza.
Pero nuestro ballet es, sobre todo, un amuleto espiritual de los cubanos, un impulso, un modelo de consagración, pasión y vocación social, un templo vivo a lo real maravilloso. Por eso, cada vez que el BNC sale por el mundo o convida a festivales como este, se muestran Cuba y su pueblo, su carácter y personalidad.
Los que hoy se acercan a Cuba a través del ballet, reciban el más sincero agradecimiento y la invitación a conocernos en ese patrimonio de nuestra nacionalidad que es el BNC. Sean todos bienvenidos.
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| Carlos Lage Dávila, vicepresidente del Consejo de Estado y secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, presidió la gala inaugural |
Finalmente, cuando vemos alzarse esta vigésima edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana y todo lo que simboliza, es inevitable pensar en Fidel, en su admiración por Alicia y el BNC, y en su pasión por defender y agigantar esta infinita obra. Desde su tregua fecunda nos observa, y para él y su salud, y para que esté pronto con nosotros, empujando el sol de la nueva alborada, también resonará el tabloncillo y danzaran los sueños de este festival.
Las palabras sobran para decir por qué estuvo siempre la FEU al lado del BNC, y por qué hoy, en este mundo de mercadeos que impone la cultura de lo banal, que pretende quitarnos la memoria y la suerte de pensar, es más que nunca necesario que triunfe el arte valedero y comprometido, y que cale profundamente en la actitud de las jóvenes generaciones.
Si hace 58 años lo hicimos con amor, hoy cultivaremos este matrimonio feliz con mayor devoción. Y si alguien tuviera algo que decir, que hable ahora o calle para siempre.
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