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CARLA ILUMINADA

Por Tamara Roselló Reina
Fotos: Nancy Reyes (BNC)

Desnuda luz de amor Carla Fracci (Ópera de Roma)

Se estrenó la obra Desnuda luz del amor, con coreografía de Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba y  música del compositor francés Ernest Chausson.

Carla Fracci bailó en el Gran Teatro de La Habana. Era sábado en la noche cuando el telón se corrió por última vez en la octava jornada del 20 Festival de Ballet y se hicieron los aplausos para darle la bienvenida a la diva italiana.

La prensa anunció a viva voz su presencia. Puso en una disyuntiva a los  balletómanos, que van de un teatro a otro, tras las mejores propuestas. El 4 de noviembre el programa del evento incluía la primera función de El Lago de los Cisnes, bailado por el argentino Julio Bocca en el Teatro Nacional a las cinco de la tarde. Solo unas horas después en la sala García Lorca sería el estreno mundial de la coreografía que Alicia soñara para la Fracci.

Desnuda luz del amor, así quiso nombrar esta coreografía la Prima Ballerina Absoluta cubana. Su protagonista y musa inspiradora aceptó interpretarla después de repasar una grabación en video que le enviara Alicia para que evaluara el ballet montado por una pareja de bailarines cubanos. Nunca antes había sucedido algo semejante.

Desnuda lus de amor Carla Fracci y Taras Domitro

Carla no reparó en encontrarse con el público cubano. Su primera visita a la Isla fue en 1974. Todavía muchos la recuerdan interpretando a otra grande de la danza, Isadora Dunkan, y dicen que logró revivirla en la escena, porque ese es su estilo, su forma de acercarse a cada personaje. “Todo ballet tiene que vivir (…) y cada papel se vive de un modo distinto”, asegura.

A la Francci también le complace volver a La Habana. “Me siento muy bien en esta ciudad. El pueblo cubano es muy generoso, siento que me abraza cada vez que vengo acá…es como en casa.”

A sus personajes interpretados junto  prestigiosas compañías de todo el mundo, ha incorporado uno nuevo, el de directora. Conduce a jóvenes muchachas y muchachos con la misma energía de sus entregas cuando baila. Les comparte la experiencia de una vida dedicada a la danza.

Desnuda luz de amor Carla Fracci y Javier Torres

Alimenta en cada puesta ese “cambio donde se da y se recibe, porque –en el ballet- no puedes estar sola.” Quizás por eso el intercambio con culturas y estilos diversos avale y distinga su vivencia como bailarina y la invite a devolver el privilegio de sentirla junto a Alicia.

Víctor Gilí, Javier Torres y Taras Domitro, jóvenes figuras del Ballet Nacional de Cuba, la acompañaron en esta, su más reciente prueba de amor al ballet, fuera de su natal Italia. Y se les vio descifrando la luz de ese espíritu que cuelga de sus manos, de la suavidad de su rostro.

A los 70 años, Carla tiene la certeza de que la gente necesita del arte, porque “forma parte de la vida.” Eso la estimula a protegerse y dar gracias a la suerte, a la salud y al entusiasmo que la han acompañado siempre en esa complicidad que nos ilumina cuando ella danza.


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Actualizada: 29 de noviembre/2006