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ALMA MATER: SIEMPRE EN FESTIVAL DE CINE

Por Ivet González Lemes

Toca el festival de cine latinoamericano a las puertas de la capital, pero antes decide tomarse un café en la Universidad de La Habana. El crítico del séptimo arte, Joel del Río, y los jóvenes realizadores Lester Hamlet, Pavel Giroud y Alejandro Gil, polemizaron sobre las producciones del patio junto a los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social.

Crea la tan esperada cita habanera múltiples expectativas y actividades, como los debates de este espacio, La Cafetera, que hirvió este mes con reflexiones sobre un cine nacional renovado y dispuesto a abrirse, conocer y competir con las creaciones del continente latinoamericano.

No por centenaria se torna vieja la reconocida casa de estudios, y le hace antesala a un evento regional, que encontrará allí espacio para proyecciones. Y mientras llega el encuentro, ella se dispone a disfrutarlo con mezcla de alegría juvenil y cuestionamiento intelectual.

EL AUDIOVISUAL CUBANO, ¿HACIA DÓNDE CAMINA?

La escalera de la casona de G, como se le llama a la facultad de los comunicadores, estaba repleta de jóvenes, ansiosos por recibir a tres realizadores de audiovisuales que presentaron filmes al festival de diciembre.

Giroud dirigió y Hamlet editó La edad de la peseta, la historia de un adolescente que tiene sus primeras ensoñaciones y, Alejandro Gil competirá con La pared, filme existencialista y dramático, sobre un hombre ilusionado con la construcción de una ventana.

“Nunca antes habían convivido tantas generaciones de cineastas juntas”, destacó Pavel Giroud, mientras explicaba por qué las propuestas audiovisuales de la Isla son tan diversas, imposibles de encasillar en tendencias o líneas comunes.

En un inicio, reactivaron el cine cubano recién graduados de Italia como Tomás Gutiérrez Alea, le siguieron sus alumnos en los ´80, en la próxima década se le adicionaron otros de distinta formación, y ahora en los 2000 confluyen realizadores de diferente origen y estilo, argumentó el creador de Todo por ella.

“La metáfora es una cualidad que tiene el cine cubano más contemporáneo”, recordó Hamlet una idea de su amigo y colega, Esteban Insausti, quien también engrosa el grupo de jóvenes cineastas del país.

Al seguir el mismo tema, Joel del Río explicó con su gracia y soltura naturales, que muchas veces los críticos, como él, inventan tendencias con razón o sin ella; pero todavía resulta imposible clasificar los caminos de las manifestaciones más actuales del séptimo arte nacional.

LOS BYTES AMPLÍAN LAS OPCIONES DEL CELULOIDE

Hace varios años, jóvenes amantes del cine aprovecharon las bondades de la tecnología digital y se lanzaron con su talento y esfuerzo a producir obras con total o parcial independencia del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), deprimido por la crisis económica.

“Ahora se han podido hacer nuevas cosas gracias a las tecnologías: con una cámara digital se pueden cortos como los de Eduardo del Llano, y los clips han proliferado también gracias a esto”, expuso Alejandro Gil.

De un tiempo a esta parte, las creaciones nacionales se han incrementado con filmes de financiamiento múltiple, y algunas reciben apoyo de la institución; ya que se vive “un proceso muy bonito, porque la gente no está esperando que la industria venga y te malcríe”, opinó Hamlet, “se están lanzando de cara y cuerpo al proyecto a defenderlo”.

Durante el debate, Joel del Río calificó de sorprendente el hecho de que Giroud sea el realizador con más producciones y carezca de un guión aprobado por el ICAIC.

Él hizo dos películas apoyadas por esta organización, Tres veces dos y La edad de la peseta, y filmará Omerta, una obra rechazada por el comité de selección del ICAIC, destacó Pavel.

Alejandro Gil ha vivido una historia diferente, comenzó en la Fílmica de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pasó después a la televisión y por último al ICAIC, aunque su producción más reciente se filmó con fondos colombianos, y el apoyo de esta institución.

Pavel Giroud analizó que la mayoría de las películas cubanas de este año son de alguna factura independiente como H2O de Leonardo Pérez, Alejandro Brugués e Inti Herrera realizaron por su cuenta Personal Belongings que se exhibirá en el festival como cine en construcción, y Alejandro Moya hizo Mañana.

Todos los miembros del panel coincidieron en explicar que los filmes independientes deben conciliar con el ICAIC su distribución y salida en el sistema de cines del país, y rechaza la exhibición de algunas películas autónomas o aprueba a otras como Viva Cuba.

LAS ÚLTIMAS TAZAS DE CAFÉ

“El cine es un deporte caro”, filosofó Pavel Giruod, y demasiados intereses rodean una película, no solo artísticos y económicos, sino también políticos, y el creador termina siendo como un negociador, que pacta en algunas cosas, cede en otras y trata de encaminar su obra.

Su frase también respondió a la pregunta sobre los riesgos artísticos que puede sufrir el cine cubano por las coproducciones foráneas, sistema seguido por muchos países excepto Hollywood y Francia en alguna medida, gracias a su industria cinematográfica muy poderosa.

“Es imperdonable que cambies todo tu proyecto por hacer una película”, concluyó.

El video clip cubano goza de una fuerza única en mundo: el público sigue y valora estéticamente este género audiovisual, de respetable calidad en su realización, pues varios de los directores también hacen cine y canalizan en él sus dones artísticos.

Algunos músicos no le prestan la suficiente atención a su video, acotó Hamlet, y el sí necesita tiempo para crear. Tiene el reto de realizar por encargo el video del VII Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) a celebrarse en diciembre, y disfruta volver a filmar y hacer un ejercicio creativo muy rico, en serio y nada encartonado.

Alejandro Gil, por su parte, si ha tenido experiencias en la televisión realizando dramatizados, aunque coincide con sus contemporáneos: “el sueño de todo realizador audiovisual que comienza es hacer cine”.

Entre sueños, realidades y proyectos, los directores y el crítico repensaron su obra y el estado del arte del celuloide en Cuba -solo una metáfora en la era digital-, estimulados por el ímpetu y las ansias de universitarios que entran en la vorágine del festival mucho antes de diciembre.


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Actualizada: 14 de diciembre/2006