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GALERÍA: LUZ DE NOVIEMBRE

Artista: Rafael Cuadrado

EXPOSICIÓN: FIAT LUX! (¡HÁGASE LA LUZ!)

 

Por Hilario Rosete Silva
Fotos: Cortesía del pintor

Let there be light, en inglés; Que la lumière soit, en francés; o Es werde licht, en alemán; debió exclamar el creador cubano Rafael Cuadrado, cuando ubicó el último «barbiquejo» de esta, su primera exposición virtual.

Estructurada especialmente para nuestra página web bajo el título de Fiat lux! (¡Hágase la luz!), la muestra inicia el homenaje que un grupo de artistas plásticos rendirán a «la revista joven más antigua de Cuba», a lo largo de los subsiguientes 12 meses, con ocasión del aniversario 85 de su fundación en noviembre de 2007.

Fiat lux!, según el libro bíblico del Génesis, son las palabras con las que Dios creó la luz al principio de la creación del mundo, términos que luego se emplearían para expresar el deseo de echar o arrojar luz sobre algo. Quizás por ahí «anduvo» la intención del pintor cuando creaba y agrupaba estos 13 cuadros: quería aclarar o ayudar a que comprendiéramos mejor el mundo que nos rodea, llamándonos la atención sobre sus concepciones y sus puntos de mira, o de vista, personales.

La técnica original, como en las exposiciones «reales» de Rafael, sigue siendo mixta, mas ahora la totalidad del conjunto es fruto de la «manipulación digital»: el material y soporte principal primigenio solo se expresa en píxeles... El tema continúa siendo el hombre; pero el elemento gráfico básico, ese ser recortado, sin cara ni sexo específico, totalmente libre, icono representativo de las disímiles actitudes humanas, ha sido finalmente bautizado por el artista con el simpático y jacarandoso nombre de barbiquejo.

«Me costó llegar a él», nos contó Rafael Cuadrado. «En lengua española se le llama barbiquejo a la cinta o correa con que se sujeta el sombrero por debajo de la barbilla. El apelativo tiene una gracia y sonoridad especiales, pero, sobre todo, denota sujeción, atadura, vínculo, se aviene con el hecho de que el icono se duplica y multiplica, siempre estrechando relaciones, hasta la saciedad o el infinito, según me convenga a mí y lo sienta el receptor.»

Los títulos de los cuadros tributan al entendimiento del mundo al que nos llama el pintor, y son claves en la posible decodificación de las imágenes: estas transitan desde la primera hasta la última luz; miran en derredor con reflexión; arrojan luz sobre espacios omitidos; buscan arriba; reconocen y definen conocimientos; difunden saber...

Las masas de barbiquejos de Rafael Cuadrado, entre luces y sombras, dirigentes o dirigidas, dan luz para alumbrase, más que en un apagón, en medio de la ignorancia. A la mañana o a la noche, con luz directa o indirecta, sus píxeles iluminan las oscuridades no sólo de la luna, sino de las estrellas.

La exposición que Rafael Cuadrado estructuró para Alma Mater (Digital), es un camino abierto al logro de los sueños; una certeza; una respuesta afirmativa a la exigencia del tiempo presente. Fiat lux! (¡Hágase la luz!), diría cualquier estudiante universitario, y la luz «se haría», siempre que fuese para bien...

 


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Actualizada:20 de octubre/2006