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LA LEYENDA DE JOHN Y YOKO

Por Dania Mendoza Gómez

Un amor legendario los unió, que en el caso de Yoko Ono transcendió los límites que pudieron haber marcado la desaparición física de John Lennon, el célebre músico que integrara el famoso grupo Los Beatles.

Dos décadas después de la trágica muerte de su esposo, Yoko —artista japonesa de vanguardia, ocho años mayor que el cantante y compositor— escribía: «Para mí, fue la otra mitad del cielo. Estuvimos enamorados el uno del otro como los amantes más vehementes hasta el último momento».

A dos años y cuatro meses de haberse conocido en Londres, se casaron el 20 de marzo de 1969 y como lugar de la ceremonia escogieron el consulado británico situado en el Peñón de Gibraltar, territorio que aún se disputan Inglaterra y España.

De anteriores relaciones matrimoniales quedaban Julián, en el caso de él, y una hija de ella.

«Como tengo mano izquierda y derecha, ahora tengo a Yoko. Es parte de mí. Donde voy yo, va ella», diría John en ocasión de la inusual luna de miel, celebrada en Amsterdam la capital holandesa.

Expectante y excitada, en buena parte acostumbrada a las excentricidades de la pareja, que el año anterior había posado totalmente desnuda para la portada y contraportada del disco Two Virgins, primero de Lennon en solitario, la prensa acudió presurosa al llamado del matrimonio para visitar su suite.

Sin embargo, cuando se abrió la puerta (y la fotografía correspondiente quedó como prueba irrefutable de ello) se encontraban vestidos con atuendos de dormir, el lecho rodeado de flores y la palabra «PEACE» (Paz) lo suficientemente destacada como para que no existiera duda alguna del mensaje que pretendían, y lo lograron, transmitir al universo.

«Esperamos que no los hayamos desilusionado. Nosotros no haríamos el amor en público. Eso es algo muy íntimo. Esta es simplemente nuestra forma de protestar contra toda la violencia y el sufrimiento en el mundo», declararon ante los perplejos «papparazzis» y periodistas «de verdad» que colmaron el Amsterdam Hilton.

En octubre de 1975, cuando John contaba 35 años de edad, volvieron a ser padres. El bebé, Sean, resultó esperado con ansias y rodeado de tanta atención de ambos que fueron alejándose de escenarios y actividades públicas.

Desde que los presentaron el 9 de noviembre de 1966 durante una exposición en la Indica Gallery londinense, John y Yoko sintieron mutua atracción. Pero los dos estaban casados y pese a la «revolución sexual» de los 60 y contra lo que podría suponerse, no ya no se abalanzaron el uno en los brazos del otro, sino que actuaron de manera muy comedida, a veces comunicándose por teléfono. Incluso intentaron alejarse físicamente y poner distancia geográfica por medio.

Ella confesó que tenía demasiado miedo y como a él le aterrorizaba adoptar alguna decisión drástica que influyera en la aureola mística que rodeaba al grupo al cual pertenecía.

Fue en una noche de mayo de 1968 cuando Yoko recibió y aceptó la invitación de John para visitar su casa, en cuyo estudio pasaron las horas oyendo los últimos temas del músico y haciendo grabaciones, en momentos en que su esposa, Cynthia, se hallaba ausente. En octubre del mismo año, el vínculo matrimonial con esta quedó roto.

Luego de aquel memorable encuentro de mayo, la pareja empezó de modo paulatino a aparecer junta y más tarde se hizo inseparable.

Como memoria histórica, fotos y filmaciones muestran la menuda figura de Yoko y la espigada de John entregando las bellotas por la paz; con indígenas norteamericanos; en marchas antibelicistas y presentaciones benéficas, conciertos, entrevistas y declaraciones a la prensa; paseando por calles y bosques…

Porque estaba también a su lado, ella pudo ver con horror cómo el asesino, Mark Chapman, compulsado por una irracional ira contra el genial artista y con la motivación de obtener notoriedad, disparaba inmisericordemente sobre el cuerpo de su amado.

« En esos pocos segundos, el ‘sujeto’ consiguió cambiar mi vida entera…», escribió en el 2000 Yoko, desgarrada, aún sin cicatrizar las heridas que dan fe de que el compartido con John fue, sin objeciones, un amor de leyenda.

 

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Actualizada: 02 de febrero/2006