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MONOS EN LA LUNA

Por Marietta Manso Martín
Fotos: Helena Arco e Internet

Semejantes a los Tres Monos Sabios, muchas personas prefieren no saber, ni oír, ni hablar, y continuar imaginándose un mundo idílico, donde todos son buenos, dulces y amables.

Lo peor del caso es que se la pasan diciendo que ellos sí están en la última, y que de la vida no hay quien les hable; pero basta media vez que la realidad se asome a su casa, para empezar a emitir alaridos.

De alguna manera, eso mismo ha pasado con La Otra Cara de la Luna, el serial que todos insistimos en llamar novela, y que actualmente de transmite por la televisión cubana y el que reflejalos conflictos presentados alrededor de un tema tan trascendente como la necesidad de información sobre el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y del apoyo que debe dárseles a las personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Iniciado en un horario estelar, el programa que consta de tres historias diferentes pero que abordan el mismo tema, ha sufrido variantes en su hora de transmisión dictados por puritanos más o menos escondidos en los niños pequeños de la familia, argumentando que el tema no es propio para menores. Sería bueno saber dónde están esos mismos muchachos cada sábado por la noche, cuando la tele nos bombardea con esas películas llenas de violencia y asesinatos, ¿o es que muerte sí mientras SIDA no?

Hace unos cuantos años, asistí a una reunión y alguien señaló: Si las personas enfermaran de SIDA a causa de un virus en la garganta, nadie tendría nada que decir, pero como casi siempre se transmite mediante las relaciones sexuales se estigmatiza a quienes lo padecen.

Igual de cuadradas continúan las mentes de muchos tres lustros después. Sin embargo, los mismos que hablan horrores de la novela, no se dan cuenta de que es esa misma posición la que ha contribuido al aumento de la pandemia.

Unas alumnas que actualmente cursan la secundaria básica me confesaron que la historia de Amanda ocurre con mucha frecuencia y todavía existen madres obsesivas que no quieren que su hija tenga amiguitos ni salga a parte alguna como se ha planteado en el serial al que nos referimos.

Al redactar estas líneas acababa de empezar el segundo cuento, así que me imagino el coro griego cuando Yassel uno de los personajes principales, de descubra su bisexualidad.

De modo que, queridos monos tontos, bájense de su nube de azúcar y enfrenten como seres de estos tiempos la realidad. Esa es la única manera de explorar La otra Cara de la Luna.


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Actualizada: 29 de abril/2006