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FIESTA DEL DEPORTE Y LA AMISTAD

Por Joel García
Foto: Omaida García

Un banderazo de arrancada. Piernas robustas en la media maratón. Aguelmis Rojas y Mariela González, inauguraron de nuevo las medallas. Ciudad Deportiva. Espectáculo artístico-cultural. Más banderas y más colores. 24 de abril del 2006. Otro día significativo para el deporte cubano. ¡Viva la III Olimpiada del Deporte Cubano! 

Pero fue apenas el inicio de dos semanas de puro placer para los amantes del músculo en esta Isla. La III Olimpiada tocó a las puertas de todos con la misma fuerza del 2002 y el 2004, quizás más fuerte y desafiante. Y no faltaron los que se frotaron las manos por haber disfrutado un evento de calidad, con notable participación internacional y cuyas sedes volvieron a ser las 14 provincias del país.

Fue la fiesta de los fanáticos que nunca se pierden un juego, un remate, una canasta y tienen la sabiduría de los expertos. De los niños que guardan celosamente autógrafos de los grandes campeones como su primera y única medalla. De las familias enteras que estrechan, por fin, la lejanía y el sacrificio de sus hijos en un momento cumbre.

Y también fue la ocasión para que los novatos, los bisoños, los primerizos en la actividad competitiva pudieran enamorarse de sus actuaciones con la entrega y gallardía que un día lo hicieron Enrique Figuerola, Orlandito Martínez, María Caridad Colón, Teófilo Stevenson, Víctor Mesa, Rodolfo Falcón, Omar Linares y Javier Sotomayor, por solo citar los nombres más rápidos que acuden a la memoria.

Como en las dos versiones anteriores, ahora se derrumbaron ídolos y nacieron otros. Campeones mundiales expusieron su etiqueta de favorito, pero sin descuidos ni exceso de confianza. Las llamadas «segundas figuras», ardieron en deseos de borrar tal calificativo ante su propio público y la posibilidad real de hacerlo no sorprendió a nadie.

Dentro del cuadrilátero, encima de una bicicleta, sobre cualquier terreno o tabloncillo, en medio de tatamis o colchones, empapados en una piscina, y en cualquiera de los escenarios, el anuncio de algunos vencedores llamó la atención porque, por vez primera, y en franca señal de estupenda renovación, se conocieron los futuros monarcas de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y hasta de la cita estival venidera en Londres 2012.

Así resultó la vida diaria de esta III Olimpiada. Imprescindible evento en la pirámide de la nación líder en Iberoamérica desde hace varios años. Para lo que gozan de sintetizar la magnitud en una frase: la cara futura del deporte cubano sonrió.

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Otra vez en un escenario imprescindible y con su fiel creador, la III Olimpiada del Deporte Cubano quedó clausurada en la tarde del 6 de mayo con la presencia del Presidente Fidel Castro, quien calificó el certamen de una hermosa fiesta del deporte, la amistad y solidaridad, donde se rinde tributo a la paz, la fraternidad y los mejores valores del ser humano.

Fidel premió a los atletas y equipos más destacados: la nadadora Imaday Núñez [Occidentales 9 (oro)-2 (plata)-0(bronce) medallas] y el arquero Juan Carlos Stevens (Orientales-5-1-1) fueron los de más medallas en sus respectivos sexos.

Por equipos, Occidentales dominó la justa (127-114-102), seguido de Orientales (120-73-100) y Centrales (80-96-117). La delegación de Venezuela recibió un reconocimiento especial por ser la más numerosa y laureada entre los visitantes.

En el acto inaugural, el Jefe de la Revolución había expresado que todo lo que hemos hecho y haremos en el campo del deporte no será para gloria vanidosa de nuestro pueblo, sino para seguir compartiendo con nuestros pueblos esos triunfos. «Esta Olimpiada será un verdadero aporte a la esperanza de los que creen en un mundo mejor», concluyó.


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Actualizada: 15 de junio/2006