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EL INESPERADO ALDABONAZO DE KERRON CLEMENT
Por Charly Morales Valido
¿Ha oído usted hablar de Kerron Clement? ¿No? Descuide, no se sienta culpable, pues hasta el pasado 12 de marzo este jovencito de apenas 19 años de edad era un perfecto desconocido, que ese día quebró el longevo récord mundial de los 400 metros planos bajo techo, establecido hace una década por el mítico Michael Johnson.
La proeza de Clement casi pasa inadvertida, pues las finales de conferencia del baloncesto colegial en Estados Unidos —la «locura de marzo»— opacaron el campeonato nacional universitario de atletismo a pista cubierta, en el campus Fayetteville, en Arkansas.
El representante de la Universidad de Florida, solo conocido por sus logros en 400 metros con vallas, alborotó al concurrido Randall Tyson al cronometrar 44.57 segundos, seis centésimas más veloz que el «Pato» Johnson el 4 de marzo de 1995, cuando buscaba su boleto al Mundial «indoor» de Barcelona.
¿De dónde salió este hombre que destrozó el único primado bajo techo del «expreso de Waco»? El año pasado se coronó en los 400 con valla en el Mundial juvenil de Grossetto, pero sus mejores marcas en los 400 lisos eran 45.87 bajo techo y 46.83 al aire libre.
Pero el 12 de marzo era su día. Minutos después de registrar su hazaña integró el relevo largo de su universidad y ganaron la prueba en 3.03.51 minutos, a solo 68 centésimas del récord mundial. Clement cerró la cuarteta casi trotando y aún así marcó 45.1.
¿Verdad, suerte o maraña?
Por desgracia, los recurrentes escándalos de doping en las pistas atléticas obligan a mirar con recelo a estos héroes súbitos.
Aún suena el caso del estadounidense Tim Montgomery, un endeble mercachifle del montón transformado de la noche a la mañana en plusmarquista mundial, por obra y gracia de varios científicos y empresarios confabulados para crear al hombre más rápido del orbe.
Es lógico, pues, mostrar cautela respecto al sin dudas talentoso Clement, un trinitario nacionalizado estadounidense que rechazó las propuestas de la«factoría» Baylor, donde el entrenador Clyde Hart formó a Johnson y a Jeremy Wariner, campeón olímpico en Atenas.
En junio próximo, durante los Trials clasificatorios para el Mundial de Helsinki, Clement aclarará si su hombrada en Arkansas fue producto de un día muy afortunado o un aldabonazo para advertir que los aparentemente inalcanzables récords de Johnson no durarán mucho.
Incluso ya se especula sobre una batalla de razas entre el negro Clement y el blanco Wariner, para convertirse en el único heredero del Pato más célebre del mundo, después del fañoso Donald. Además, ambos competirán contra LeShawn Merritt, quien apenas cuatro semanas atrás cronometró 44.93, un efímero récord colegial que le garantizó portadas y un poderoso patrocinador profesional.
Si el ya no tan anónimo Clement saca bien su cuenta, más fácil le resultará coronarse en los 400 lisos que en la prueba de sus amores, propiedad absoluta del dominicano Félix Sánchez. Quizás su insólito registro lo haga recapacitar.
Al final de la historia, el más trastornado es Terry Gatson, que marcó 45.29 en Arkansas. ¿Y cómo no sentirse desolado si rompió el récord de la competencia y aún así perdió por siete metros?
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