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Actualizada: octubre/2005

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LONDRES DIO LA ESTOCADA MORTAL A PARÍS

Por Joel García

Singapur, 6 de julio del 2005. Tanta tensión fue imposible describirla. Cuatro votaciones reñidas, larga espera para la decisión final, equivocación en el penúltimo sufragio que, por suerte, no afectó el resultado, y la derrota de la favorita París, marcaron la selección de Londres como sede de los Juegos Olímpicos del 2012.

Considerada la porfía más reñida de los últimos tiempos, la capital inglesa se convirtió en la primera ciudad que organizará tres citas estivales, pues antes lo habían hecho en 1908 y 1948, en tanto París perdió igual oportunidad —acogieron las justas de 1900 y 1924—, y Madrid, Nueva York y Moscú se anotaron puntos favorables para un próximo intento en el 2009, cuando toque definir la anfitriona del 2016.

Con un repunte comunicativo en los salones de la Asamblea General del Comité Olímpico Internacional, (COI) la candidatura londinense se diferenció del resto en la carga emotiva, al enfocar la idea de involucrar a más gente joven en el deporte. «Muchos usaron el corazón, en lugar del cerebro para votar», dijo un miembro del COI a la prensa al reflexionar sobre lo sucedido.

La última ronda reportó 54 votos para Londres por 50 para París. En su estreno al ruedo de candidatas —jamás una ciudad se llevó la sede en su primera presentación—, las fortunas de la capital inglesa pasaron desde el apoyo gubernamental hasta la integralidad de su proyecto, cuya única fisura parece estar en el sistema de transporte diseñado.

La labor de Sebastián Coe, actual presidente del Comité Olímpico Británico, fue crucial en el tramo final, aunque no han faltado críticas a violaciones de ética y de «juego limpio» practicadas por los ingleses, sobre todo en los medios de prensa franceses, los cuales aseguraron que su país no se presentará como aspirante a los Juegos Olímpicos de Invierno del 2014 ni a los de verano del 2016.

Las más comentadas infracciones al reglamento olímpico están relacionadas con la recepción ofrecida por el primer Ministro, Tony Blair —vísperas de la votación— a decenas de miembros del COI, en la suite del hotel donde se hospedaba en Singapur, y a los comentarios hechos por integrantes del comité organizador británico sobre el estadio olímpico parisino, calificado como vetusto y poco confortable.

El titular del COI, Jacques Rogge, señaló en reciente entrevista de prensa que solo razones afectivas propiciaron el triunfo de la capital inglesa sobre París. El dirigente dijo que el proceso previo fue de total transparencia, incluida la reunión del primer ministro. Acerca de su favoritismo previo por París, Rogge respondió tajante: «solo soy un defensor del deporte mundial que habla cinco idiomas. Nada más».

Pasada la protocolar ceremonia de felicitación a sus rivales, el alcalde de la capital gala, Bertrand Delanoe, indicó que mientras el COI pedía que los Juegos del 2012 «no fueran de la desmesura y el despilfarro» se los concedió a Londres, cuyo presupuesto era cuatro veces superior al de ellos. «Nosotros queríamos Juegos controlados para que otros continentes, más tarde, pudieran organizarlos, como África o América Latina», concluyó.

La verdadera carrera olímpica

Nadie duda que el camino mercantil del COI desde mediados de la década de los 80 del pasado siglo sea imparable. La famosa lucha contra el gigantismo en las citas estivales queda solo en no sobrepasar la cifra de 10 mil 500 deportistas y el número de títulos en disputa. Para servir de anfitriona poco importa rebajar los presupuestos si lo más urgente sigue siendo vender a las transnacionales de la comunicación un espectáculo en extremo rentable.

Todas las ciudades cumplían ese requisito, pero Londres tuvo el componente adicional de nuclear hacia su proyecto el voto la sorpresa y la juventud, sin menospreciar por ello la solidez de su candidatura, que incluye además históricos resultados deportivos es estas lides. Sorpresivo por enfrentar a la favorita de antemano sin recelos, y juvenil, porque defendió su propuesta a través de un público que muchos ansían ganar siempre.

Tomada la decisión final, una pregunta sube de tono para el futuro. ¿África o Latinoamérica acogerán en los próximos años unos Juegos Olímpicos? El propio Rogge puso la primera piedra en el camino. «Los Juegos son ante todo para los atletas, no para la idea generosa de rotación de continentes», advirtió. La única opción para estas dos regiones del planeta parece quedar entonces en la suerte. Y solo en ella.

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