BELLEZA Y MAESTRÍA
Por Javier Gómez Noqueira
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Provenientes de la legendaria China y perfeccionados durante muchos siglos, las artes marciales aportan un sinnúmero de beneficios a la salud, el desarrollo individual y la defensa personal.
Tales resultados se obtienen con el Choy Lee Fut y el Louhan Chi Kong cuyos largos movimientos ejecutados a máxima velocidad ofrecen un excelente ejercicio cardiovascular, al tiempo que su práctica proporciona fuerza muscular y resistencia para todo tipo de deportes, trabajos físicos o intelectuales.
Paralelamente, potencia aspectos como la voluntad, constancia, disciplina, humildad, la memoria, el deseo de superación personal y el espíritu de sacrificio. Mediante su práctica se liberan energías negativas como exceso de calorías, angustia, agresividad y temores de los más diversos tipos.
Según los expertos, es fundamental para los niños o personas mayores que sean tímidos, retraídos o introvertidos, temerosos o inseguros, pues les proporciona una grata sensación de seguridad, aumentando su autoestima, con la certeza de que puede lograr cualquier cosa que se proponga.
Tal equilibrio puede conseguirse mediante la respiración, relajación e interiorización, propios de la práctica del Choy Lee Fut y el Louhan.
EN CUBA
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El 26 de diciembre de 1991, la Asociación Cubana de Choy Lee Fut y Louhan Chi Kong nombraron al maestro Gaspar García presidente honorario y entrenador principal, reconociéndolo como la persona que introdujo este sistema en el archipiélago, pero no fue hasta el 1ro. de septiembre de 2002 que se crea oficialmente la Sociedad que proviene de la rama directa del fundador Chang Heung (existen otras dos ramas).
En la actualidad está reconocida como Asociación provincial, y cuenta con escuelas en Ciudad de La Habana, Pinar del Río, Matanzas y Guantánamo. Un nutrido grupo de instructores realizan diversas actividades en pro de expandir su práctica hacia la mayor cantidad de personas.
Cuentan que en el año 527 D. N. E. un monje budista de la India llamado Bodhidarma, conocido también por Ta Mo o Pu Ti Ta Mo, llevó a China el Tripitaka, los tres sutras o escrituras y viajó por todo el país estableciéndose finalmente en el templo de Shaolín.
Retirado en una cueva, Tamo permaneció nueve años en silencio, y durante este largo tiempo de meditación comprendió la necesidad del ejercicio físico para conservar saludables la mente y el cuerpo.
Así las cosas, creó las 18 manos del Louhan, resultado de la observación del comportamiento de los animales y basado parcialmente en el yoga budista.
Nota: Varias reformas en siglos posteriores ampliaron los movimientos de las manos a 173 y dieron como consecuencia el ShaolínChuan-Fa, que a su vez influenció enormemente en el desarrollo de otras ramas de las artes marciales orientales.
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